Llegó a los cines la historia de la primera niña trans en cambiar su DNI

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Es la primera ficción del mundo sobre la temática de infancias trans y se basa en la historia real de Luana. En 2013, “Lulú” fue precursora en Argentina en conquistar el Documento Nacional de Identidad (DNI) de acuerdo a su autopercepción, sin haber judicializado el caso. La película, dirigida por Federico Palazzo, versiona el libro de Gabriela Mansilla, mamá de Luana y activista.

“Yo nena, yo princesa” cuenta la lucha de una madre primero en el seno de su familia y luego en la vida pública para velar por los derechos de su hija trans. Narra la incomprensión de médicos y psicólogos posicionados desde una mirada biologicista y patologizadora. De esta manera, la película muestra lo que viven las personas travestis y trans, y la constante batalla frente a los mandatos sociales pero también la importancia del activismo de la diversidad sexual.

A lo largo de la película se van mostrando las faltas de políticas públicas que acompañen a las familias en los primeros años. También los problemas en acceder a la educación, la salud, la circulación de afecto, el esparcimiento y la recreación, para llegar a la conclusión de que, en nuestra sociedad, el problema es estructural y merece la construcción colectiva de espacios habitables que no pongan en riesgo sus vidas.

El film es un ensayo crítico y una profunda reflexión sobre los prejuicios y los saberes instituidos, poniendo en debate la necesidad de romper con este mundo cis-heteronormado, patriarcal y binario, para pensar en formas de educación que abracen lo diverso y normalicen lo “anormal”.

“Es una historia de amor con una interpelación hacia el mismo amor, hacia la construcción de familia que tenemos como idea instalada en la sociedad. Van a empezar a replantearse qué es ser varón, qué es mujer. Se van a encontrar con una niña que no solo les va abrir la cabeza. Es una película donde se defiende desde muy temprana edad ‘el quién soy’ ante todos los obstáculo que tienen esta cultura machista, patriarcal, capitalista, binaria, biologicista y va a generar muchos interrogantes. Anhelamos la empatía y el respeto con el que soñamos con el proyecto”, dijo a Presentes Gabriela Mansilla.

La construcción de un personaje desde el amor

La actriz Eleonora Wexler, que en la película encarna a la mamá de Luana, dijo a Presentes:

“Es histórico en el mundo abordar la historia de una niña trans como lo es Luana, además protagonizada por otra niña trans como lo es Isabella. Es un compromiso social enorme por todo lo que hay para contar, decir y concientizar. Hablar de infancias trans era realmente un desafío, implicaba entrar en un mundo inexplorado y yo me considero una persona con una mentalidad super abierta y de repente me chocaba con todo esto que existe y desconocía”.

Para construir su personaje, se reunió con Luana y Gabriela en la casa de ambas. Tenía previsto estar una hora, pero el encuentro duró cuatro. “El desafío de la película tiene que ver con educar desde el amor y lo que implica habilitar la escucha, con el acompañamiento, con cómo es y qué significa la autopercepción, qué sucede en los primeros años de esas infancias, lo importante del rol familiar allí y la importancia de la identidad para poder tener espacio en la sociedad, y para eso yo tenía que poder dialogar con ellas, era sumamente necesario”, agregó la actriz.

Integraron el elenco junto a Wexler, Juan Palomino, Isabella G. C, Lidia Catalano, Valentina Bassi, Valentino Vena, Mariano Bertolini, Paola Barrientos, entre otros.

La historia de Lulú

La historia comienza en 2009, tres años antes de la aprobación de la Ley de Identidad de Género. El caso de Luana tomó estado público en 2013, cuando Gabriela Mansilla contó en los medios sobre lo que estaba atravesando junto a su hija. Ese mismo año, luego de una lucha sostenida, Luana recibió el DNI en manos de su madre en un acto con el entonces jefe de gabinete bonaerense Alberto Pérez y el fallecido dirigente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), César Cigliutti.

Hoy Gabriela es fundadora y presidenta de la Asociación Civil Infancias Libres. Se define como militante por las niñeces y adolescencias travestis y trans. Además es escritora, conferencista y madre de Luana y Elías. Hace cuatro años la contactaron de la productora “Tronera” para adaptar su libro al cine.

“Creo que es un proyecto importante y hubo gran sensibilidad y disposición por parte del equipo. Fue un aprendizaje para todo el elenco, el equipo de técnicos y todas las personas que participaron porque había que comprender qué era lo qué se iba a contar y desde qué lugar, considerando que es una historia contemporánea”, contó Gabriela.

«Luana tenía 6 años cuando le dieron el Documento Nacional de Identidad, hoy tiene 14. Su visibilidad logró ayudar a otras niñeces: después de esto, 1.400 infancias lo tramitaron en el país y además logramos instalar un gran debate en la agenda política», agregó Gabriela.

“Yo nena, yo princesa” fue producida por Grupo Octubre, Arco Libre, Tronera Producciones y Universidad Nacional de la Matanza. Fue declarada de Interés Cultural por el Ministerio de Cultura de la Nación, el Ministerio de Educación de la Nación y el ente de Cultura de la Provincia de Tucumán.

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