Ley Micaela: “Yuyo” García es crítico en cuanto al proceso de su implementación

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El papá de Micaela, cuyo nombre inspiró la Ley, es capacitador en la temática de violencia de género y habló con Paralelo 32 •  El simbolismo de la norma.

Hace más de un año que la provincia de Entre Ríos adhirió a la Ley nacional Micaela (Nº 27499). La ley establece la capacitación obligatoria en género y violencia de género para todas las personas que se desempeñan en la función pública, en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación. Asimismo, hay una ley provincial que adhiere a este espíritu. A su vez, en nuestra ciudad una ordenanza se une a la norma provincial.

Lo anterior quiere decir que tanto en la ciudad como en la provincia debe llevarse adelante la ley Micaela. La norma se llama así en conmemoración de Micaela García, una joven entrerriana de 21 años, militante del Movimiento Evita, que fue víctima de femicidio en manos de Sebastián Wagner.

Debido a lo anterior, Néstor ‘Yuyo’ García, padre de Micaela García y capacitador en la temática, habló con Paralelo 32 para referirse a la ejecución de la ley en la provincia. “En la provincia está media lenta la implementación. Se previó un presupuesto muy pequeño y no se alcanzó a ejecutarlo, esto da muestra a las claras que hay un mayor interés de las autoridades de la provincia de no molestar al establishment político que avanzar en el tema”, dijo.

Seguidamente, ‘Yuyo’ señaló la “poca preparación y saber” que hay en la provincia respecto del asunto. “Las personas que se inscribieron para ser capacitadores de la Ley Micaela tenían que ver con un anclaje institucional en los municipios, con personas estratégicamente trabajando en algunos lugares claves como juzgados y la verdad que la sorpresa nuestra fue la baja formación. Fue muy reducida. Nosotros notamos que hay poco interés de los gobiernos en preguntar y ese interés es hacer «como si». Lo que quieren es que se comunique políticamente que se está implementando la Ley Micaela, pero no persiguen el objetivo de que se bajen los femicidios y la violencia de género”, sostuvo.

—¿Cómo son las capacitaciones de la Ley Micaela?

—Voy a orientar la respuesta a lo que a la fundación y a mí nos parece que se hacen mal. Entiendo que se trata de un proceso que hay que transitar y corregir. Pienso que las capacitaciones de la Ley Micaela están pensadas y orientadas a aquellas personas que ya creen en la temática, y no están planificadas para aquellas personas que no creen en esto. Si nosotros queremos que la Ley Micaela sea transformadora de la realidad tenemos que llegar a incomodar a las personas que no creen. Pero no hablo de incomodar como sinónimo de acusarlos de todos los males, sino para que piensen y se incomoden sobre algunas cosas en las que no han reflexionado. Es decir, que reflexionen: «La verdad que hay cosas que hacía que no están buenas», por ejemplo.

Quién fue Micaela

Un párrafo del artículo siete de la ley nacional reza: “En la página web del Instituto Nacional de las Mujeres se publicará una reseña biográfica de la vida de Micaela García y su compromiso social, así como las acciones del Estado vinculadas a la causa penal por su femicidio”. En este marco, le preguntamos al padre de Micaela quién era ella y cuál era su lucha.

“Micaela era una joven que ya de chiquita soñó cosas muy grandes. Sin embargo, también se ocupó de que esos sueños se hicieran realidad. Yo mido casi dos metros, Micaela era alta. Micaela era gimnasta aeróbica. Las gimnastas son personas con un cuerpo delgado y de baja estatura, pero Micaela no era así, ella tenía cuerpo para otro deporte, para el handball. Pero ella decidió hacer gimnasia, y decidió hacer gimnasia en Concepción del Uruguay, donde la actividad no existía. Su profesora de danza la llevó a un torneo, ella vio y empezó a exigir que quería hacer eso. Después, cada quince días iba a Buenos Aires a que le corrigieran su técnica. Salió campeona panamericana en Río. Entrenaba seis o siete horas por día. Ella nunca se quedó sentada esperando que los sueños se le cumplieran. Como todo lo que soñaba lo concretaba, tenía un optimismo que no había forma de que pensara que las cosas no se podían cambiar. Y como pensaba de manera utópica, se movía y llevaba a la realidad sus sueños.

Sin dudas, la Ley Micaela va mucho más allá del cumplimiento de sus artículos. Es una ley con una fuerte carga simbólica para la sociedad. Asimismo, como dijo ‘Yuyo’, se requiere un verdadero compromiso político para que la ley se implemente de manera correcta y un exhaustivo análisis para que las capacitaciones sean efectivas.

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