Diamante- Casi todas las cosas buenas que suceden en el mundo, nacen de una actitud de aprecio hacia los demás. En tiempos de un individualismo extremo, no abundan los casos de aquellos que persiguen un bien comunitario, y deciden aportar su tiempo y hasta su trabajo para colaborar con una causa común. Esta historia, por esa razón, ya no es tan común y merece un tratamiento especial.

Carpintería Diamante es el emprendimiento del que es propietario Walter Hernández y es noticia por un trabajo desarrollado en beneficio de su comunidad. Desde Barrio Belgrano, llevó a cabo la confección de cartelería con materiales y mano de obra propios para las calles principales del lugar.

Tuvo colaboración por parte de la Municipalidad de Diamante en el trabajo de colocación de postes, por lo que agradece la intervención de los concejales del bloque Frente de Todos por la disposición de logística para que pueda ser realizado.

La idea

Hernández explicó a Paralelo 32 que “He trabajado en diferentes rubros como pastelería, electricidad del hogar, plomería, herrería y gestoría del automotor. Pero hace 7 años que arme mí carpintería en Diamante y vengo trabajando en este rubro. Hago muebles a medida de diferentes tipos de madera, según las preferencias de los clientes”.

Su familia integrada por su esposa Patricia y su hijo Mateo, colaboró con la idea. “Mi hijo siempre está colaborando en lo que puede, le gusta. Le comenté a él que quería hacer los carteles y así nació todo. La teníamos pensada a la iniciativa desde el año pasado pero no se pudo por la pandemia. Ahora nos decidimos a hacerlo”.

En relación a los pasos que fueron dando, detalló que “Pedimos el permiso en la Municipalidad pero todo salió de nuestro bolsillo, en carácter de donación. Vimos la parte legal desde el Concejo Deliberante, recibimos el ok y empezamos la logística previa, de ver bien todo lo relacionado a las calles y los sentidos. La Municipalidad hizo los pozos, colocaron los postes ellos e incluso nos ayudaron a colocar la cartelería”, aclaró.

En relación a la repercusión, dijo que “Los vecinos están muy contentos y agradecidos por esta movida. Me siento orgulloso, es una gota de agua en el medio del mar tal vez, pero la gente quedó contenta y con eso a mí ya me basta. Es la primera vez que el barrio tiene carteles con los nombres de las calles. Tuvo mucha repercusión en redes y medios de la zona. Ser solidario, ayudar a otros y colaborar con los que vivís, es un buen ejemplo para los chicos y es algo que quiero dejarle como enseñanza a mi hijo. La idea es colaborar de corazón, sin pedir nada a cambio. Es importante y se paga solo, con el cariño de la gente. No te llevás nada al cementerio, hay que dejar cosas en la tierra”, opinó.

Para el barrio, fue un cambio sustancial. “Nunca tuvo carteles el barrio con los nombres de las calles y eso generaba muchas complicaciones, principalmente para los que no son del barrio o son de Diamante, que no se ubicaba. Más aún cuando se trataba de una urgencia médica, por ejemplo. También era un problema para la entrega de correspondencia, por lo que ahora se simplificarán las cosas. Era algo muy necesario”, dijo el carpintero a este semanario.

Un rubro más que la pelea

Las consecuencias económicas de la pandemia se hicieron sentir en la gran mayoría de los trabajos, y el oficio de los carpinteros no fue la excepción. Mejor que el año pasado, los carpinteros aún siguen muy lejos de un ideal.

“La situación laboral actual es compleja y atípica fundamentalmente. La pandemia afectó pero lo que más nos perjudica es la inflación, ya que los materiales para la fabricación están cada vez más caros y los precios varían de semana en semana, por lo que se hace difícil respetar los presupuestos con los clientes. Es difícil trabajar cuando no tenés previsibilidad y trasladar los aumentos a los clientes tampoco es algo matemático, porque a la gente la plata no le alcanza”, comentó a Paralelo 32.

En pleno auge de la pandemia, el año pasado, los problemas en las cadenas de suministro y distribución también estuvieron a la orden del día. “Agradezco a mis clientes que me tienen en cuenta para hacer realidad sus proyectos, porque uno se debe a ellos. Trato de cuidar a cada persona que viene, siempre tratando de mejorar la calidad y fundamentalmente ofreciéndole responsabilidad para hacer un buen trabajo y cumplir con sus expectativas de fabricación y terminación del producto. En tiempos de complicaciones, uno debe ser agradecido con quienes te dan trabajo”, enfatizó.

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