Victoria.- Este jueves se cumple el día 50 de la ‘Cuarentena’, casi como un libro diario del aislamiento seguimos tratando de reflejar lo que ocurre con la Pandemia y nosotros. Porque si bien en esta ocasión vamos a abordar cómo las iglesias se sostienen y reinventan sus mensajes espirituales a través de lo virtual, todos necesitan dinero para funcionar.

Tanto en las parroquias de Aránzazu como en San Roque, ha caído la recaudación de la ofrenda que los fieles solían brindar en cada celebración de la misa. Y en ello se basa gran parte del ingreso que sostiene a estos espacios religiosos. Por ello, se han implementado otras formas de seguir colaborando con la iglesia católica —también intentamos comunicarnos con el pastor Fidel René, pero no tuvimos suerte esta vez.

En Aránzazu

Héctor Trachite dijo a Paralelo 32 que están saliendo cada día al aire por distintas plataformas y la radio como una manera de seguir conectados a sus fieles, también desde las distintas opciones que ofrece la virtualidad, han compartido Flyer (imágenes con determinado diseño) en las que difunden de qué manera se puede colaborar económicamente: “El número de seguidores de la misa desde sus hogares nos ha sorprendido gratamente, pero no tenemos la misma participación a la iglesia. Y a pesar de lo que por ahí se dice o se cree: nosotros no vivimos de ningún tipo de subsidio del gobierno ni de ningún plan social; tampoco nos pagan por bautizados, y este es todo un folclore que hay que erradicar. La verdad es que la única ayuda es la del vecino y hoy es escasa”.

En este orden de argumentación, Trachite añadió que: “No recibimos plata del Vaticano, y esas afirmaciones del tipo: Por qué no venden el oro del Vaticano, habla del desconocimiento de quienes lo pregonan”.

En este panorama de emergencia, el párroco dijo que se están cubriendo sueldo y cargas sociales del personal administrativo y de maestranza, teléfono, gas, Internet, además de la luz que oscila los 18 mil pesos mensuales. También ayudan desde Cáritas a muchas familias, curas ancianos y enfermos de la Diócesis, donde cada parroquia deriva el 6%, que también cubre el Seminario donde se están formando los futuros sacerdotes, entre otras acciones. “Es oportuno reconocer que tenemos una suerte de convenio con la Municipalidad, que queremos formalizar mejor, donde colabora con un dinero por prestarles es espacio de ingreso al campanario donde montaron la oficina de Turismo, pero ni siquiera llega a la mitad del consumo de energía que tenemos”, advirtió.

Sí el entrevistado mencionó que tenían unos ahorros de ofrendas especiales, como pudo ser la Semana Santa, que han servido para cumplir con todas estas obligaciones descriptas, y la alimentación de los sacerdotes y demás gastos de esta ‘Casa Grande’ como la describió y aseguró que necesita un cuidado y mantenimiento especial: “Pero realmente hoy el panorama es complicado. Estamos invitando a nuestros fieles a colaborar con lo que puedan ofrendar y si no están en condiciones de venir por aquí estamos concurriendo a los hogares”.

La Parroquia de Aránzazu tiene un Consejo de Asuntos Económicos que está al frente de optimizar los recursos que ingresan por estos conceptos, pero Trachite insistió en que están evaluando desde rifas a otras opciones que les ayuden a sobreponerse porque reconoció que en un momento pasaron de ‘x’ cantidad a cero. “Gracias a Dios la gente empieza a responder de a poco”.

En San Roque

Por su parte, el párroco José María Aguilar expresó a Paralelo 32: “El ‘quedarnos en casa’  alteró mucho la economía habitual, ya que nuestros ingresos se basan fundamentalmente del encuentro de personas (la palabra “iglesia”, quiere decir justamente eso: personas reunidas porque han sido convocadas) en particular de las misas. Como toda familia, la parroquia, tiene también gastos fijos que hay que seguir cumpliendo. En estos últimos meses han sido más los egresos que los ingresos.

Entre esos egresos fijos precisó que para los meses de marzo y abril se debió cubrir: “los servicios: teléfono, internet, seguro del automóvil, combustible; personal: secretaria y el párroco, que es lo más oneroso; después está el mantenimiento de los edificios (albañilería y limpieza), los muebles y obligaciones de pastoral, que varían según los tiempos (la red de pastoral digital, hostias, velas, Cirio Pascual, etc)”.

— ¿Por qué dice que el párroco es un gasto mayor?    

— “La Parroquia pasó mucho tiempo sin párroco y tiene que ir adecuándose a estos nuevos gastos que hace bastante tiempo no tenía. De cada sacerdote las parroquias deben abonar la Mutual Eclesiástica San Pedro y el aporte para un fondo solidario FIDES, que garantizaría un aporte a cobrar después de los 63 años, que juntos son unos miles de pesos. Se lo debe proveer de alimentos y una asignación para sus gastos personales (higiene, salud: médico y medicina, ropas, libros y otros materiales de estudio y actualización, retiros, encuentros formativos y vacaciones). Como ven es costoso para cada comunidad. En mi caso no cuento con ningún otro ingreso”.

Sobre la ayuda del Estado, Aguilar dijo “No somos sus empleados, es un subsidio gastarlo en la acción pastoral de las parroquias de frontera o de zonas desfavorables del país. Hasta la creación de San Roque lo tenía Aránzazu. En los meses de febrero y marzo el subsidio fue de $ 4.000. Se destina a cubrir los gastos de mantenimiento del automóvil y combustible para atender la zona rural: la mitad del departamento Victoria que nos toca acompañar. En febrero y marzo nos alcanzó bien porque no tuvimos todas las misas del campo. La Iglesia Argentina va a renunciar a todo subsidio del Estado para el 2023. Hay que acotar que distintos fieles pusieron su automóvil personal para llevarme a las celebraciones en el campo, ya que no manejo, y ofrendando así su tiempo y el valor del combustible”.

Aguilar al igual que Trachite puso el acento en la loable ayuda de los fieles que colaboran como el principal ingreso. “Es esa gente que va a misa, la del barrio. Lo hacen por las ofrendas por intenciones de misas, donaciones personales, y sobre todo las colectas de las misas de sábados y domingos. Estos ingresos varían por la realidad de la gente que participa, si llueve, si hace calor, etc. Una de las últimas misas más pobladas en San Roque contamos 41 personas.

— ¿Y las otras capillas?

— “Los mismos medios. Las capilla de Luján, San José Obrero y San Miguel de Antelo tienen una misa por fin de semana y hacen un aporte por misa al sacerdote que la preside. El número de asistentes es menor de 40 personas.  Las capillas de San José Obrero de los Cerros, vecina al Arroyo Nogoyá, San José de Rincón de Nogoyá y Ntra. Sra. de la Medalla Milagrosa tienen una sola misa al mes. Ntra. Sra. de la Guardia o Santa Rosa, los vecinos de la Esc. Nº 13 en Laguna, o en Villa Libertad, de Montoya las celebraciones son más espaciadas.

— ¿Esos recursos alcanzan?

—  No, y por eso también se le da mucha importancia a las fiestas patronales de las capillas donde se vinculan los vecinos y por medio del triduo, la procesión y la misa principal se convoca a la gente que concurren en mayor número que los domingos. Casi siempre se acompaña de eventos sociales y recreativos, como un fogón o peña, las cédulas y venta de productos que las mismas personas de las comisiones fabrican. Es un buen ingreso que se destina más que nada para el arreglo de los edificios de las mismas capillas o salas de catequesis y para paliar las chiquitas colectas dominicales.

— Pero no se puede celebrar ahora la fiesta patronal de San José Obrero (1º/5) y de Luján (8/5). ¿Cómo se la arreglan?

— “Cuando podamos reunirnos pondremos el acento en las cenas, almuerzos, encuentros, la venta de tortas fritas, empanadas, feria de platos, rifas que se distribuirán a lo largo del año. Con lo recaudado en estas actividades, como de las patronales, se forma un fondo para cubrir las necesidades”.

— ¿Y cómo hacen hoy?

— “Hace unos días hemos pedido a los fieles que cuando crucen a hacer algún mandado acerquen a la secretaría dinero en un sobre o bolsita, como si fuera la colecta del domingo. Recibimos en la secretaria de lunes a viernes de 9 hs. a 12 hs. La gente va respondiendo. Esta pandemia también ha dejado al descubierto la fragilidad de nuestro sistema y el mismo tiempo la generosidad de nuestros fieles y vecinos. Seguro que vamos a retocar varios puntos.

Pero quería contarte algo que tal vez la gente tampoco conoce de nuestra economía. Los ingresos no sólo cubren los egresos de la parroquia, sino que también ofrendamos a la Diócesis”. Aguilar también señala puntos coincidentes con Trachite en cuento a la educación de los seminaristas, pero suma que han solicitado una ofrenda para la educación de los seminaristas: “Nos comprometimos a cubrir el gasto mensual de panadería, me inspiré en la vida y en la imagen de San Roque”, concluye.

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