Por Nelson Fernández.- Más medidas: no solo flexibilidad sino más beneficios. Más tiempo de «Tax Holiday» y menos tasa. El presidente del Uruguay, Luis Lacalle Pou, propuso al Parlamento un proyecto de ley para estirar el período de exoneración impositiva para los extranjeros que fijen residencia fiscal en este país.

El proyecto contempla, además, el doble de plazo de exoneración, de 5 a 10 años, y para después de esa década sin pago de impuesto a la rentas obtenidas en el exterior, la tasa del impuesto bajaría de 12% a 7%. Es para todos los extranjeros, pero fundamentalmente está pensado para argentinos.

El nuevo Jefe de Estado se ha propuesto incentivar la inversión privada y considera que Uruguay ofrece ventajas comparativas para argentinos que quieran hacer negocios en este país, pero también para radicarse junto a sus familias.

«El Uruguay ofrece al mundo un país de oportunidades» dijo Lacalle Pou en el mensaje a la Asamblea General Legislativa, en la exposición de motivos del nuevo proyecto que discutirá el Parlamento.

El 11 de junio, había firmado el Decreto N° 163/020 que estableció dos nuevas causales para adquirir la residencia fiscal en Uruguay y de esa forma flexibilizar un trámite para extranjeros que quieran pagar impuestos en este país, de acuerdo al régimen local.

En el nuevo proyecto de ley, Lacalle dice al Parlamento que su gobierno «se encuentra impulsando diversas medidas, las cuales tienen por finalidad el aumento de la inversión y la generación de empleo». Destaca que quiere ofrecer «un país de puertas abiertas con una política migratoria que otorga un marco de seguridad pública, jurídica y económica para todas las personas extranjeras que deseen radicarse».

El abogado Federico Fischer, de Andersen Tax & Legal, dijo a LA NACIÓN que si el proyecto se convierte en ley, significaría «un mejoramiento de la normativa existente, que hace más atractiva la obtencion de la residencia fiscal, pero sin ser agresivo». Opinó que «adapta los criterios a los que existen en otros países, como por ejemplo Portugal o Italia» y que «apunta a atraer familias e inversores de la región y de extrazona. Lógicamente, el caudal mas importante es factible que venga de Argentina».

Los datos preliminares de residencia no muestran que haya un crecimiento importante en estos tiempos, dado además el cierre de fronteras, pero Fischer dijo que «el nivel creciente de consultas de argentinos» vaticina un aumento importante en los trámites para cuando se habilite el transporte entre los países.

Además, el gobierno de Lacalle Pou quiere instrumentar un mecanismo consular para que los extranjeros hagan los trámites en el exterior en las representaciones diplomáticas uruguayas.

Mientras el gobierno tiene optimismo en concretar un flujo signficativo de radicaciones, expertos en la materia advierten que no es simple.

El abogado Carlos Loaiza, socio de Garrigues Latinoamérica advierte que «si la persona no traslada su centro de intereses vitales al Uruguay, su residencia fiscal uruguaya no será `a prueba de balas´ del control fiscal en su actual país» y que «eso es claro en el sistema de desempate del Convenio con Argentina, y se repite respecto de otros países conforme los estándares internacionales».

O sea que no se trata de un mero trámite para cambiar residencia fiscal y obtener exoneración impositiva, sino que implica un cambio real en su condición de radicación, entre otros factores.

El Parlamento debatirá sobre el proyecto de ley que eleva el plazo de la «vacación fiscal» («Tax Holiday») de cinco a diez años de quienes tributan el Impuesto a la Renta de los no Residentes (IRNR) del 12% y que con el nuevo régimen por tributar el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) a una tasa fija del 7%.

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