Por Hugo Schira.- El nivel del mar aumentó unos 15 centímetros durante el siglo XX, y está subiendo dos o tres veces más rápido. Para 2100, podría crecer entre 30 y 60 centímetros si las emisiones de gases de efecto invernadero se reducen drásticamente, y entre 60 y 110 centímetros, si éstas continúan aumentando, según el último reporte del Panel Intergubernamental de Cambio Climático.

A nivel mundial, 300 millones de personas podrían verse afectadas para 2050. En Argentina la Bahía de Samborombón y las costas de Quilmes en Buenos Aires; el Delta del Paraná; Playa Unión, Río Gallegos y Río Grande en la Patagonia, son algunas de las zonas en riesgo por la suba del nivel del mar o las inundaciones extremas generadas por la crisis climática.

En declaraciones a Infobae, Federico Isla, director del Instituto de Geología de Costas y del Cuaternario de la Universidad Nacional de Mar del Plata, explicó que la amenaza más grande para nuestro país no es tanto la suba del nivel oceánico, sino los cambios en las lluvias y sudestadas en las tierras bajas.

“Si aumentan las sudestadas va a haber problemas en el frente del Delta y en la planicie que se inunda habitualmente en Berisso, Ensenada, Quilmes y Berazategui. Y si esto fuera más frecuente, como indican los modelos, va a pasar más seguido”, aseguró. La erosión de costas aumenta los problemas en zonas aledañas urbanizadas, como las marismas de Río Gallegos, sostuvo el experto.

Desde 1960, la región subtropical argentina experimenta un aumento en las lluvias que beneficia a las cosechas. Pero el incremento combinado con episodios de El Niño, causa lluvias fuertes y frecuentes y la consecuente inundación de áreas rurales y urbanas. El problema no es insalvable pero exige medidas urgentes desde el Estado.

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