Victoria.- El 15 de julio de 2017, Matías Correa, hastiado, decidió comenzar su viaje por el norte del país. Antes de eso trabajaba en el negocio familiar en su ciudad, Victoria. La rutina lo hizo decidirse: al principio se tomaría unos meses para viajar, pero luego ese viaje se prolongó tanto que todavía lo sigue haciendo. Bueno, en realidad ahora está en una especie de pausa obligada por la pandemia.

Se encuentra en una isla del nordeste de Brasil, pero primero, como se dijo, recorrió el norte de Argentina, donde descubrió que su arte valía. Por cierto, Matías pinta. Pinta lo que ve, lo que vive. Por eso, es natural, ahora ha realizado un cuadro que expone sobre el Coronavirus. En realidad, su obra refleja la guerra económica entre las superpotencias mundiales en el marco del COVID-19.

Si en el norte del país descubrió que su arte vale, en Paraguay (su siguiente destino), entendió que podía ayudar a mucha gente con esto. Viajar lo conectó con el arte y las culturas.

“Las experiencias vividas durante mi viaje me hicieron conectar con el arte. De Victoria fui a Santa Fe, luego a Santiago del Estero, etc. En Tucumán volví a pintar, pero como si fuera un pasatiempo mientras viajaba. Conocer gente de la zona hizo que pinte sobre la Pachamama y utilice materiales reciclados. Ahí comenzó todo. Antes no le daba tanta importancia”, cuenta Matías desde Brasil.

“Recuerdo que en Paraguay tuve una experiencia muy buena. Quería hacer murales, pero no se me había dado en el viaje. En Paraguay me salió la oportunidad de hacerlo con una fundación contra el cáncer. Estuve de voluntario dos meses y entendí que con el arte podía ayudar a la gente. Entonces, profundicé mi trabajo y no paré hasta hoy en día”, continúa.

“Luego, decidí ir a San Pablo [Brasil]. Allí me tuve que adaptar porque no sabía hablar el idioma. Por otro lado, comencé a vender cuadros reciclados. Reciclaba portarretratos de la basura y pintaba. Con eso me fui sustentando. Terminé yendo a Florianópolis y luego al norte de Brasil. Todo con el arte. Tuve la oportunidad de colaborar con un orfanato. Siempre estoy pintando sobre la actualidad, las sensaciones que tengo y lo que vivo”, detalla.

Actualmente Matías vive en una isla que se llama El Morro de Sao Paulo, y queda cerca de Salvador de Bahía. “En el nordeste de Brasil se vive diferente la pandemia que en el resto del país. Por ejemplo, la isla está cerrada, pero estamos en un período de ver qué pasa. Aparentemente dentro de poco comenzarán a activar algunos lugares”, dice.

—¿Cómo vivís dentro de este contexto?

—Por suerte pude hacer una diferencia con el arte. Además, el invierno en la isla no tiene tanto gasto, es un lugar tranquilo. Alquilo una casa con dos amigos y los dueños nos cobraron la mitad del alquiler. Como es un lugar chico nos ayudamos unos a otros. Los gastos son mínimos a comparación de los lugares grandes.

—¿Por qué decidiste pintar sobre el Coronavirus?

—El cuadro lo tenía en mente hace varias semanas, pero no lo podía plasmar. Lo que traté de mostrar es la lucha de poderes más allá de la enfermedad. Pienso que hay una cuestión comercial muy fuerte. Estamos en una etapa en la cual las grandes potencias están viendo cómo se pueden beneficiar de la crisis, entonces traté de demostrar algunas partes de los intereses que manejan y puse en el cuadro algunos símbolos. Pero no busco que las personas piensen igual que yo, simplemente me expreso.

Matías viaja y pinta. Por ejemplo, en el norte del país se interesó por la Pachamama; en Paraguay, sobre los guaraníes; y en Brasil explora el tema afro y el Amazonas. De hecho, antes de atender a Paralelo 32 estaba dando los últimos retoques a un cuadro que tiene como protagonista a un niño de la favela.

Últimamente el artista victoriense trabaja en un hostel de un amigo. Allí hay una galería donde expone sus obras.

“No me arrepiento de haber comenzado mi viaje, fue lo más positivo que he hecho en mi vida. Fue como una transformación. Encontré por qué hago arte, y lo hago para ayudar a las personas”, concluye.

Matías tiene como objetivo continuar su viaje. Le gustaría, una vez que termine esta situación, continuar camino a Colombia, Panamá y México. “Lugar donde voy procuro conocer a las personas, cómo viven y sus historias. Quiero seguir haciendo lo mismo y plasmar eso en lo que pinto”, reflexionó.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here