La pesca artesanal sustentable es un potencial de explotación turística

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Victoria.- Los guías de pesca forman parte de un sector vinculado a la explotación sustentable del humedal y, por sus conocimientos del riacho, sus lagunas y demás cursos de agua, han podido construir una alternativa rentable para adoptarlo como fuente laboral, de excelentes ingresos estacionales, dado el público con el que trabajan.

Ernesto Javier Núñez es uno de estos emprendedores que con su lancha y motor fuera de borda ofrece el servicio denominado ‘Tula’ Excursiones. Sobrino de Chulengo, desde muy chico fue aprendiendo las claves de esta actividad. Hoy, además de guiar en recorridos fotográficos y lugares de pique, también tiene un paraje en la zona de Islas donde extender la jornada, y hasta oficiar de cocinero de las piezas que entrega el río a sus clientes.

En diálogo con Paralelo 32 aseguró que cada vez se hace más conocido Victoria por esta particularidad, y en ello mucho tiene que ver la publicidad que han aportado guías y visitantes: “En mi caso, desde el programa de Televisión El Pato, y luego también por medio de un artículo en esta reconocida revista”.

Núñez también menciona las redes sociales como aliadas para la difusión de nuestra ciudad, el delta y sus islas, vinculando la actividad como una de las atracciones para experimentar en oportunidad de visitarla. “Pero necesitamos que se hagan cumplir las leyes vigentes, fundamentalmente lo que representa el circuito de pesca deportiva con devolución, de las especies Surubí y Dorado”.

El entrevistado dijo que esta posibilidad redundará en beneficio de toda la ciudad, no solamente de los guías de pesca. “Victoria es parte de un humedal al que le puede sacar provecho de forma sustentable y sin explotarlo al límite como se hace con la pesca comercial”.

La temporada de mayor demanda, según nuestro interlocutor, va desde septiembre a mayo, inclusive. “En ocasiones solemos tener consultas por viajes más allá del fin de semana, que es donde se concentra la mayor demanda”.

Hace poco, en otra entrevista que hacíamos con la gente del Club de Pescadores, ya se mencionaba que el servicio de guardería de lanchas tenían en nuestros vecinos de Nogoyá y zonas aledañas, a uno de los principales socios; y el otro gran ingreso de cuota son los santafesinos que eligen dejar sus embarcaciones de este lado del riacho, porque también les conviene económicamente por la diferencia de costos.

Ese panorama de circulación de embarcaciones solamente es visible para quienes frecuentan con asiduidad nuestras ‘calles de agua’, pero como bien advierte Núñez, esa manifestación de marcado interés no repercute de la misma forma en los propios victorienses. “Ahora, con este comité de reordenamiento que se conformó, se intenta cambiar la perspectiva, pero falta control y hacer cumplir las normativas vigentes, insisto. Necesitamos que haya reglas claras, sobre todo quienes apostamos laboralmente a una sustentabilidad del recurso como tal”.

Bajante y parate

Además del fenómeno sanitario de la pandemia, en 2020 los trabajadores del riacho debieron afrontar la bajante histórica y esto fue un embate a sus proyectos. “Fueron largos ocho meses sin trabajar; además de lo que ocurre ahora con la mal llamada Hidrovía, que a nosotros nos aterra, porque el dragado del Paraná no nos ha traído más que problemas a los cursos de agua menores”.

Si bien teníamos el dato de que había más de 20 guías de pesca, Javier dijo que no son tantos ni están registrados como tales; si bien los que participan de esta actividad reciben una habilitación extendida por Prefectura, a modo de matrícula (donde hay requisitos para la embarcación y los pasajeros que trasladan).

Añadió que han mantenido reuniones con Turismo de la Municipalidad pero no han llegado a un acuerdo para tributar como tales.

Servicio

El guía de pesca pacta con sus clientes un horario de salida, generalmente al amanecer, traslado hasta la zona de pique, y al mediodía ofrecen comer lo que pescaron en asentamientos como las casillas que dispone nuestro entrevistado. “Algunos grupos o contingentes se quedan el fin de semana cautivados por la tranquilidad y los servicios que ofrecemos; otros vienen solos y prefieren dedicar la mayor parte del tiempo a la pesca. Pero en una y otra instancia, se trata de personas de un poder adquisitivo importante”.

Una salida de estas características supera ampliamente los diez mil pesos, hecho que de alguna manera muestra un punto de inflexión respecto de otros turistas que llegan a la ciudad, muchas veces de forma ‘gasolera’ y que eligen no pernoctar.

“Esta gente en su mayoría se queda el fin de semana, compra en supermercados y panaderías, porque les fascina nuestro pan, y completan con esta excursión al humedal. Si lográramos organizar mejor este sector, muchos de los pescadores artesanales  podrían reconvertirse, tener una labor menos sacrificada y mayor ingreso, pero también se necesita otro compromiso y control de las autoridades que nos gobiernan”.

En torno a la pesca se ha dado un mercado de indumentaria, señuelos, cañas, reeles y elementos específicos de la actividad, donde la fotografía es parte del combo. “Pero muchos de esos visitantes se alarman cuando ven que frente a ellos se tiran infinidad de redes, siendo que estamos en una zona de pesca deportiva”. Esos visitantes seguramente ya han visitado otros puntos del país donde estas normativas tienen otra aplicación, como el caso que Corrientes, por citar un ejemplo.

Ecoturismo

Núñez nos envió un archivo con algunos punteos que ha presentado desde su participación en organizaciones ambientales de proteccionismo del recurso, y su incursión en el ecoturismo. “La considero una modalidad muy productiva para el cuidado ya que es una explotación no invasiva que revaloriza nuestros humedales. Esta modalidad podría ser llevada adelante por ambas provincias (se refiere a Santa Fe), y con turismo internacional ya que tenemos un aeropuerto internacional muy cerca de la zona”.   

Otra perspectiva

 “Una solución a todo esto sería apuntar a disminuir las capturas en número y en especies. Estableciendo un tamaño mínimo que sea vendido a un mejor precio y lograr disminuir la brecha entre el precio que recibe el pescador y al que lo vende el acopiador.

Ciertas especies, como por ejemplo el dorado y el surubí, deberían ser excluidas de la pesca comercial a granel para ser explotadas solamente, por ejemplo, por la pesca deportiva con devolución y la oferta gastronómica de ambas provincias. Además, algo muy importante que debería llevarse a cabo en nuestro rio es la cría de peces, ya sea privada o estatal, brindando gran cantidad de puestos de trabajo y poniendo en manos de quienes explotan desmedidamente nuestros recursos la conservación de los mismos. Esto supondría inversión por parte de los frigoríficos, quienes terminarían consumiendo pescado de su propia producción y no amenazando el recurso sin inversión alguna. 

El turismo que se puede hacer en el humedal es muy variado y lamentablemente lo único que se está haciendo actualmente es la pesca deportiva, esto se debe al  poco incentivo local para el desarrollo turístico, aunque hay un desarrollo lento y buena publicidad desde provincia. Se podría hacer ecoturismo, avistamiento de aves, senderismo, remo, etc. Esta variedad de formas de turismo podrían ser explotadas sin ser invasivas, preservando el medio ambiente. 

En el caso de la pesca deportiva, debería ser con devolución y habiendo un ente regulador se podrían emitir permisos de pesca a los turistas, ofreciéndoles una mayor seguridad debido a la incertidumbre que genera transportarse con equipos de pesca sofisticados sabiendo que los mismos podrían llegar a ser incautados. Pero no hay forma de hacerlo, ni oficina encargada de generar estos permisos. Siempre y cuando el costo de dichos permisos no sea excesivo, llevaría también a una buena recaudación”. Sorprende gratamente que haya guías tan comprometidos con nuestros recursos naturales, que hablen de sustentabilidad y se animen a sostener con argumentos la importancia de cuidar lo nuestro, no solamente para su actividad laboral, sino como proyecto de ciudad, de cara al río. En este planteo no quedan afuera su preocupación por la construcción de terraplenes, la extracción de piezas menores de forma indiscriminada, la siempre vigente quema de pastizales, la falta de control estatal en todos los órdenes, y la toma de conciencia por parte de quienes nos visitan y están dispuestos a colaborar con ese proteccionismo de la biodiversidad.

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