Victoria.- Giuliano Dimenza es un joven de 27 años, de Victoria, que a los 17 se fue a estudiar a Río Negro. Allí, trabajó sobre la accesibilidad. Giuliano tiene movilidad reducida a causa de una hemiplejia espástica que ha atrofiado sus músculos y sufre en carne propia la dificultad de transitar por las tortuosas calles de Victoria.

Su idea es trabajar la accesibilidad en la ciudad. Para esto, no sólo cuenta con conocimiento, sino también con muchas ganas de cambiar la realidad. “En la facultad me empecé a vincular en la temática y comencé a entender la necesidad de buscar una ciudad un poco más vivible”, comienza Giuliano.

“Mi planteo no es desde la queja o la bronca. Lo que busco es que se entienda que mejorar los accesos a muchos lugares significa una mejora. En Victoria he hablado con varias personas con discapacidad y el planteo está claro: que se le dé lugar a la temática y que se la reconozca, pero no sólo desde las palabras, sino también desde la acción. Tiene que ver con la calidad de vida de la gente”, señala.

“Se trata, en realidad, de una cuestión humana. Si vos vas a la Plaza San Martín, por ejemplo, te encontrás con que las rampas de acceso no están en condiciones para que una persona pueda desplazarse con libertad”, añade.

Llegado a este punto, Giuliano también marca cuestiones concernientes a la conciencia de la comunidad sobre este tópico. Sobre esto, cuenta que muchas veces los autos estacionan en lugares donde hay rampas. Incluso, cuenta que hay vehículos que detienen su marcha justo en los retardadores de velocidad, lo que genera que las personas que se movilizan en sillas de ruedas tengan que sortear varios obstáculos para llegar del otro lado.

“La ciudad tiene muchos obstáculos. El 90 por ciento de las veredas no están en condiciones de ser transitadas, y no estoy hablando de las veredas en altura…”, dice. “Victoria tiene muchos adultos mayores, y para ellos la accesibilidad también es un conflicto. Tenemos que trabajar y aprender mucho. La ciudad es para todos”, sostiene.

A lo largo de la conversación, Giuliano hace hincapié en la importancia de trabajar para lograr una ciudad más “vivible e inclusiva”. “Como primer paso, habría que pensar en cómo sacar la cantidad de obstáculos que hay en los espacios. Por ejemplo, hay cantidades de bolsones de arena, carteles, andamios. Considero que hay muchas opciones para solucionar esto. No todos estamos en condiciones de saltar o esquivar un bolsón. La discapacidad puede ser permanente o temporal, y esto afecta a todos. Una persona que tuvo un accidente y está en muletas, olvídate que pueda transitar tranquilamente por la ciudad”, expone.

En definitiva, el planteo de Giuliano tiene que ver con una cuestión humana, que abarca compromiso político y desarrollo comunitario en cuanto a la generación de conciencia sobre la problemática. Se trata de un tema sobre el que hay mucho para trabajar en la ciudad, y no hace falta contarle a ningún lector del mal estado de las calles o la falta de veredas, ya que son cuestiones evidentes. Es verdad que el problema viene desde muy atrás en el tiempo, pero si no se comienza a trabajar seriamente, nunca se avanzará.

Ascensor en el Concejo

En septiembre, concejales de Alianza Cambiemos presentaron un proyecto de resolución que insta al Departamento Ejecutivo Municipal a tomar las medidas necesarias para la instalación de un ascensor que posibilite la accesibilidad al recinto del Concejo Deliberante. El proyecto fue aprobado por unanimidad y resta esperar que el Ejecutivo lo incorpore en el presupuesto para el año que viene.

Esta medida es sumamente importante porque las escaleras hacia el salón del Concejo Deliberante son un inmenso obstáculo para muchas personas. Pero además del ascensor, habrá que resolver, también, el ingreso al palacio municipal, ya que sería irónico que, para acceder al ascensor, primero haya que sortear un obstáculo como lo son las escaleras de la municipalidad.

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