El crecimiento de la economía mundial solo alcanzará el 3,3% en 2019 debido a las tensiones comerciales y a la incertidumbre política, prevé la OCDE en su último informe publicado el miércoles.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, que en noviembre predecía un crecimiento del 3,5%, explica este freno por “el aumento de la incertidumbre política, las tensiones comerciales persistentes y una continua disminución de la confianza de las empresas y de los consumidores”.

El crecimiento fue revisado a la baja en casi todas las economías del G20, en particular en la zona euro (-0,8 puntos, a 1%) y el Reino Unido (-0,6 puntos a 0,8%).

La OCDE señala que “si el Reino Unido y la Unión Europea se separasen sin acuerdo, la perspectiva sería significativamente más baja” para Gran Bretaña: su Producto Interior Bruto (PIB) se recortaría en un 2% durante los dos próximos años, por el efecto de la aplicación de los derechos arancelarios de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

El comercio mundial ya se ha “ralentizado fuertemente”, debido a las barreras comerciales existentes, y “los nuevos pedidos en numerosos países siguen en declive”.

Las restricciones efectivas en 2018 “pesan sobre el crecimiento, la inversión y los niveles de vida, en particular de los hogares con ingresos bajos”, señala la OCDE.

La actividad del planeta está especialmente expuesta a una ralentización que sería aún más aguda de lo previsto en China, donde la organización prevé un crecimiento de 6,2% este año (frente al 6,3% en noviembre) y de 6,0% en 2020 (sin cambio).

“Las tensiones comerciales pesan cada vez más en las exportaciones y en la producción industrial”, en la segunda economía mundial, constata la OCDE.

Una caída de dos puntos del crecimiento del PIB en China supondría un recorte del crecimiento mundial de 0,4 puntos porcentuales, según la organización.

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