La lechería entrerriana advierte por el cierre de tambos y reclama políticas específicas para el sector
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La segunda Jornada de la Cadena Láctea de Entre Ríos comenzó en Crespo con la participación de productores, autoridades y representantes del sector. El presidente de CaProLER, Sergio Borré, señaló que la provincia pasó de más de 2.100 establecimientos lecheros a unos 640 en dos décadas y reclamó mejores condiciones para sostener la actividad y el arraigo rural.
Con la participación de productores, autoridades, representantes de instituciones y estudiantes, comenzó en Crespo la 2.ª Jornada de la Cadena Láctea de Entre Ríos, organizada por la Cámara de Productores Lecheros de Entre Ríos (CaProLER).
El encuentro se desarrolla durante dos jornadas y tiene como eje el presente y el futuro de la actividad lechera entrerriana, en un contexto marcado por la concentración de la producción, la necesidad de mejorar la competitividad y los desafíos para sostener el arraigo en las zonas rurales.
Durante la apertura, el presidente de CaProLER, Sergio Borré, destacó la presencia de los productores y planteó la necesidad de mirar a la lechería no solamente desde su dimensión económica, sino también desde su impacto social.
"Un campo no es solo una medida productiva, un balance contable o un conjunto de máquinas y tecnologías. Un campo es una comunidad de personas, es una familia que madruga cada día, es el tambero, el personal, el veterinario, el transportista y toda la cadena de valor que da vida a los pueblos del interior", expresó.
Menos tambos, mayor concentración
Uno de los principales planteos de Borré estuvo relacionado con la evolución de la estructura productiva de la provincia.
Según los datos mencionados durante la jornada, Entre Ríos cuenta actualmente con unos 640 establecimientos lecheros activos y alrededor de 88.000 vacas en producción, con un promedio cercano a 138 animales por establecimiento.
El dirigente señaló que la provincia perdió alrededor del 40% de sus unidades productivas durante las últimas dos décadas. Según indicó, se pasó de más de 2.100 establecimientos a los actuales 640.
"Se nos van entre 15 y 25 campos por año. Estamos atrapados en un proceso acelerado de concentración", advirtió.
Para Borré, el cierre de un tambo no representa solamente la desaparición de una unidad productiva. También implica la pérdida de empleos, actividad económica y población en las localidades del interior.
"Cada tambo que cierra es una familia que abandona el tambo, son empleos locales directos que se apagan y esa raíz que se pierde", señaló.
Calidad, genética y buenas prácticas
El presidente de CaProLER también destacó la evolución que tuvieron los productores entrerrianos en materia de genética, tecnología y calidad de la producción.
En ese sentido, mencionó los reconocimientos obtenidos recientemente por establecimientos de la provincia en competencias y evaluaciones vinculadas con la producción lechera.
Para el dirigente, esos resultados muestran que Entre Ríos tiene capacidad para mejorar sus indicadores productivos y competir con otras cuencas lecheras de la región.
A esa evolución sumó la implementación de buenas prácticas lecheras, con avances en sanidad, bienestar animal y manejo ambiental.
"Por eso consideramos que es momento para que la industria empiece a reconocer este esfuerzo en el precio que recibe el productor", sostuvo Borré.
En esa línea, planteó que reconocer la calidad de la leche mediante el sistema de pago puede convertirse en un incentivo para nuevas inversiones y contribuir a una relación más equilibrada entre productores e industria.
Reclamo por una agenda específica para la lechería
Otro de los ejes de su discurso fue la representación del sector en los espacios donde se discuten las políticas agropecuarias.
Borré consideró que la actividad lechera tiene características y necesidades específicas que requieren una participación directa en las mesas de discusión provinciales y nacionales.
"La lechería tiene una dinámica, una complejidad y una problemática tan específica que no siempre puede finalmente ser representada en esas mesas generales", planteó.
En ese marco, destacó los avances para la concreción de un laboratorio agroprovincial, que permitiría realizar análisis de leche dentro de Entre Ríos.
Según explicó, contar con esta herramienta tendría importancia para transparentar el pago por calidad y aportar mayor equidad a las relaciones comerciales entre la producción y la industria.
Caminos rurales y arraigo
Los caminos rurales ocuparon otro lugar central en el planteo de CaProLER.
Borré sostuvo que la infraestructura vial no debe ser considerada solamente como una herramienta para sacar la producción, sino también como un elemento necesario para garantizar servicios y sostener a las familias en el territorio.
"Los caminos rurales no son solo vías de tránsito para la actividad productiva y la salida de la leche, son verdaderos corredores sociales que garantizan derechos fundamentales", afirmó.
En ese sentido, señaló que un camino en malas condiciones puede dificultar el acceso a servicios de salud, el funcionamiento de las escuelas rurales y el traslado cotidiano de las familias.
La entidad también planteó la necesidad de facilitar el acceso al crédito para inversiones en automatización, electrificación y herramientas digitales, además de contar con un esquema tributario que acompañe la inversión y la generación de empleo.
Formación y recambio generacional
Otro de los desafíos señalados durante la apertura fue la incorporación de jóvenes a la actividad.
Borré consideró necesario profundizar el trabajo conjunto entre productores, escuelas agrotécnicas y universidades de la región para generar capacitación y oportunidades para las nuevas generaciones.
"Si no enamoramos a las nuevas generaciones con una lechería moderna, tecnológica y sostenible, nos vamos a quedar sin recambio generacional", advirtió.
La preocupación está vinculada especialmente con la continuidad de las empresas familiares y el futuro de los establecimientos ubicados en el interior provincial.
Una cadena que también tiene impacto social
Durante su discurso, el dirigente también destacó la dimensión social de la producción de leche y vinculó la actividad con la alimentación infantil.
En ese marco, valoró la participación del Banco de Alimentos del Paraná, que durante la jornada coordinó una colecta solidaria de leche destinada a comedores.
"Cada litro de leche que aportamos hoy no es un simple número de una caja, es nutrición directa que llega a los comedores", expresó.
La iniciativa busca vincular la actividad productiva con las necesidades alimentarias de la comunidad.
El desafío de sostener la producción
Hacia el cierre de su intervención, Borré planteó que Entre Ríos tiene condiciones para desarrollar una cadena lechera con mayor valor agregado y capacidad productiva.
"Tenemos los recursos naturales, la cultura del trabajo, la industria, el conocimiento y la capacidad de transformar granos en proteínas de altísimo valor", afirmó.
El desafío, sostuvo, pasa por generar las condiciones para que esa capacidad pueda sostenerse en el tiempo y evitar que continúe la reducción del número de establecimientos.
"La profesionalización, la genética, la excelencia, las buenas prácticas lecheras y la eficiencia no se oponen al valor humano. Son herramientas para defenderlo", concluyó.
La 2.ª Jornada de la Cadena Láctea de Entre Ríos continuará este miércoles en Crespo, con actividades destinadas a productores y actores vinculados con los distintos eslabones de la cadena.

