La inclusión educativa en contexto de pandemia

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Victoria.- En estas páginas ya hemos desarrollado los problemas que atraviesa la educación, sobre todo (o quizá evidenciado) por la virtualidad. Asimismo, en esta nota abordaremos cómo ha sido la inclusión de las personas con discapacidad en este panorama. Para ello, las psicopedagogas Agustina Harwell y Agustina Núñez se comunicaron de forma escrita con Paralelo 32. Las profesionales se dedican a la clínica en el Espacio Terapéutico Vuelos.

Mencionado espacio está conformado por un grupo de profesionales, quienes aspiran a un abordaje interdisciplinario de los diferentes desafíos que se les presentan a diario con sus pacientes. Además de la clínica, Harwell y Núñez llevan adelante una serie de talleres destinados a niños y adolescentes, con el objetivo de acompañar sus aprendizajes.

En relación al trabajo de las inclusiones en pandemia, las psicopedagogas cuentan que la situación, al igual que a todos, al comienzo las tomó por sorpresa. “Como profesionales del aprendizaje nos puso el desafío de acompañar aún más las trayectorias escolares de nuestros pacientes. Acompañarlos tanto a ellos, como a su familia y docentes”, explicaron.

“Nos abocamos mucho al acompañamiento familiar, a escuchar sus necesidades y a buscar nuevas formas de organización frente a esta «nueva realidad». El abordaje con los padres o tutores de los niños y jóvenes es muy importante, y nuestro deber, en este momento, es, principalmente, brindar nuestros conocimientos y herramientas para intentar sobrellevar la situación de la mejor manera posible”, señalaron.

“Es importante destacar que, parte de la población con la que trabajamos, presenta desafíos conductuales y atencionales, que requieren de cierta planificación y organización, tanto en las terapias como en su vida diaria; en el caso de personas dentro del Espectro Autista o con Déficit de Atención o Hiperactividad, por ejemplo, hay veces (dependiendo la singularidad de cada uno) en donde se presenta cierta rigidez frente a los cambios; por ello, su rutina diaria debe ser planificada, anticipada y organizada para crear un ambiente seguro. La pandemia quebró esos esquemas y esa organización, nos obligó a cambiar, no sólo la modalidad de trabajo, sino nuestros propósitos como terapeutas”, enfatizaron. “Se puede decir que se acentuó la importancia de la vinculación paciente, familia y escuela. Resaltando la comunicación, la empatía y el compromiso”, añadieron.

—¿Afecta a los estudiantes con discapacidad la modalidad virtual o mixta?

Sí, afecta. No podemos hablar de manera general; habrá a quienes los afectó más que a otros. No con todos nuestros pacientes tuvimos las mismas dificultades, lo que sí nos propusimos con todos fue buscar, con cada uno, con su familia e institución, alternativas para su participación dentro de este nuevo escenario. Existe mucha desigualdad, por esto debemos ayudar a garantizar el derecho a una educación de calidad para todos. La continuidad de los tratamientos en forma virtual dependió, en primer lugar, de la singularidad de cada paciente y, en segundo, de la familia. La población con la que trabajamos presenta desafíos en una o más áreas del desarrollo y la continuación o no de las terapias y el apoyo escolar dependió de ello. Además, estuvo condicionado por el contexto en el que vive, la disposición de un lugar físico apto para realizar las conexiones, los recursos para hacerla, la predisposición y posibilidad de la familia para acompañar y guiar a los niños y jóvenes en ese encuentro, etc. Son muchos los factores que hay que tener en cuenta, y, si bien, con algunos se pudo continuar el acompañamiento porque las condiciones individuales y del entorno lo permitían, con muchos otros no se pudo, lo cual llevó a la suspensión de tratamientos y acompañamientos por meses. Al retomar la presencialidad se hizo necesario replantear y revisar los objetivos terapéuticos.

La virtualidad nunca reemplazará la interacción y el contacto uno a uno o grupal; el aprendizaje es un hecho complejo que trasciende una sola área. Con respecto a la modalidad “mixta”, la misma se implementó como alternativa frente a este nuevo escenario. Como dijimos anteriormente, no podemos generalizar, pero sí debemos dejar en claro que, en la virtualidad, deben seguir las adecuaciones que se hacen en la presencialidad, no pueden quedar afuera.

—¿Cuál ha sido el desafío para los docentes y las instituciones educativas en este panorama?

—La escuela tiene la obligación de garantizar el derecho a la educación de personas con discapacidad; tuvieron y tienen, aún, muchos desafíos para poder cumplir con ello. Los docentes debieron buscar, al igual que nosotras, nuevas formas de enseñar, debieron cambiar completamente su metodología, que solía ser bastante tradicional, para insertarse en el nuevo paradigma educativo que pone foco en el uso de la tecnología. Fue muy complejo que los niños con diversas condiciones pudieran sostener una educación a distancia. Las personas que poseen el Certificado Único de Discapacidad y cursan su escolaridad en una escuela común tienen, en el caso de ser necesario, acompañantes pedagógicos, que se encargan de asesorar y acompañar la trayectoria escolar de cada niño y joven, trabajando mancomunadamente con la escuela y, principalmente, con los docentes. Fue, también, gracias a ellos que el proceso de inclusión pudo continuar, aun en la virtualidad, pero fue sólo desde lo pedagógico; en la escuela no sólo se aprenden contenidos curriculares, sino que numerosas habilidades sociales de suma importancia para el desarrollo en general.

—¿Hubo capacitaciones o ayuda a los padres y familias para acompañar a los estudiantes incluidos en el proceso educativo durante la virtualidad?

No. Desde nuestro lugar intensificamos los espacios de supervisión e intercambio con otros profesionales para abordar la situación. Apelamos a la creatividad más que nunca e intentamos transmitir a cada familia herramientas útiles. Uno de nuestros objetivos fue contener a las familias, disminuyendo la ansiedad, brindándoles estrategias y modelos para acompañar los aprendizajes de sus hijos desde la virtualidad a través de videos, audios, etc.

—¿Realizaron vínculos con otras instituciones para abordar el tema?

—Más allá de la situación actual, siempre trabajamos conjuntamente con otras instituciones o con otros profesionales. Consideramos que sí se profundizó el trabajo conjunto con las instituciones educativas y en las situaciones de niños en proceso de inclusión con acompañantes dentro del aula, el nexo con ellos fue el más importante. Las instituciones son dinámicas, cambian los actores permanentemente y es por esto que es de suma importancia mantener una comunicación permanente con equipos externos, acompañantes y familias, ya que somos quienes generalmente venimos acompañando los aprendizajes de los chicos desde hace mucho tiempo.

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