Salud (redacción Victoria).- El ejercicio físico ayuda a manejar el nivel de estrés que desencadenó este aislamiento preventivo, y es que mantener una actividad, por más acotada en el tiempo que sea, estimula el sistema inmune y mejorar los niveles de energía.

Por este motivo, el Licenciado Casiano Carballo (*) recomienda que ese acondicionamiento físico no se incremente sin una progresión adecuada, ya que podría generar una sobrecargar al sistema inmunitario, lo contrario a la salud que buscamos mantener.

“Regular las acciones motoras es lo ideal”, advierte como opción válida al sedentarismo.
Carballo menciona además que “La falta de ejercicio es uno de los mayores factores de riesgo en el desarrollo de infarto de miocardio, y la Sociedad Argentina de Cardiología lo asocia con un acrecentamiento de muerte súbita en personas con cardiopatía. Por ende, una actividad física moderada previene enfermedades cardiovasculares, y mejora el control de la hipertensión arterial, así también como la manifestación de accidentes cerebrovasculares”.

El sedentarismo es un aliado de la pérdida de masa y fuerza muscular, y está comprobado que guarda relación con una disminución de la capacidad pulmonar. “Frente al riesgo de contraer enfermedades pulmonares por COVID-19, mejorar la capacidad pulmonar y la fuerza de los músculos respiratorios, es cardinal”.

A todas estas cuestiones positivas que aporta el movimiento debemos sumar el estado de ánimo, a partir del aumento y liberación de endorfinas, por ejemplo. “Esta liberación química por activación también nos aleja de la depresión, mejora el descanso nocturno y contribuye a una sensación de bienestar general”.

En definitiva, como bien aclara el profesional de la actividad física, “Cuando desarrollamos actividad física regular, disminuimos la mortalidad por todas las causas”. Pautar un momento cada día para activar las distintas partes del cuerpo: brazos, tronco y piernas, cuantos más grupos musculares mejor. (Por ejemplo: caminar, trotar, saltar combinando brazos, girar, equilibrar). También se puede sumar algún objeto como: pelota, aros, sogas, entre otros aportes de la psicomotricidad. “Poner de fondo una música enérgica y alegre puede ayudar a la motivación”, añade Carballo.

Sugerencias

• Menores de 18 años: al menos 60 minutos por día

• Desde los 18 años en adelante: al menos 30 minutos por día.
Quienes recién se inician en la actividad, deben prestar especial atención al cuidado de la postura y la intensidad para no generarse daño.

• Disminuir el tiempo en posición sentada o recostada. (Por ejemplo, se puede hacer algún ejercicio mientras se está trabajando en casa, tableta u otro dispositivo digital)

• Interrumpir las posiciones sedentarias poniéndose de pie cada 30 minutos; inhalar y exhalar profundamente.

• Aprovechar para realizar tareas de la casa que impliquen movimiento, como jardinería, limpieza, subir – bajar escaleras, etc.

• Participar con los niños y niñas en actividades lúdicas que impliquen motricidad y movimientos (como saltar a la soga, a la escondida, a la rayuela, etc.).

 

(*) Profesor Universitario, especialista en actividad física y deporte.

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