La ‘humanización’ de las mascotas, otra forma de maltrato animal

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Si bien nos hemos referido al maltrato animal muchas veces, sobre todo al abandono de canes de toda edad, ahora abordaremos el mismo tópico, es decir el maltrato animal, pero desde otro costado. En esta ocasión, analizaremos el problema de humanizar a las mascotas, algo que cada vez es más frecuente.

La cosificación de la mascota

Para desarrollar este asunto, el adiestrador canino Marcos Giménez habló con Paralelo 32. Antes de plantear el tema de la humanización de las mascotas, fue hacia la cosificación de éstas. “Criar a un perro conlleva muchísima responsabilidad. Hay gente que regala cachorros a sus hijos, pero es difícil que un niño pueda con toda esa responsabilidad”, señaló en primer lugar.

“Ahí es cuando se da el maltrato; muchas veces los niños lastiman a los perros porque los ven como juguetes; el perro acumula mucho estrés y, en algún momento, reacciona. Entonces, lo primero que se hace es culpar al animal”, continuó.

En relación a lo anterior, el adiestrador canino destacó la importancia de que los adultos tomen conciencia sobre la tenencia responsable de animales. Asimismo, hizo hincapié en que la educación es algo fundamental en este asunto.

El problema de la humanización

Luego, ahondó sobre los problemas que conlleva humanizar a los perros. Sobre esto, dijo que el bienestar del perro se va a dar en cuanto a perro, no en cuanto a humano, algo que evidentemente no es. De lo anterior se sigue que tratar a un perro como humano es un mal trato.

“Al humanizar a los perros se les genera problemas psicológicos, porque ellos, obviamente, tienen necesidades y psicología de perro, no de humanos. Esto repercute directamente en el comportamiento del animal. Por ejemplo, el perro puede sufrir ansiedad por separación y otras alteraciones en su conducta que no les hace nada bien. Todo esto hay que tratarlo”, explicó.

En este sentido, Giménez marcó que en su experiencia profesional también es muy importante el diálogo con el responsable de la mascota. Con base en lo anterior, remarcó que criar a un perro implica gran responsabilidad no solamente para que el animal no sea agresivo, sino también para que pueda vivir en armonía.

Sobre el trabajo de los adiestradores cuando tienen que tratar con perros ‘humanizados’, dijo: “Es muy difícil, sobre todo cuando tienen que sociabilizar con otros perros. Muchas veces, los dueños que han ‘humanizado’ a su mascota tienen miedo de que se relacionen con otros perros. Entonces, desde el vamos es una cuestión complicada, pero esta sociabilización es muy importante. También es complicado hacerle entender al dueño que un perro no es un bebé, un humano”.

Un perro feliz

Llegado a este punto, es importante aclarar que el adiestramiento que lleva adelante Giménez es el positivo, es decir que no utiliza ningún tipo de violencia en el proceso, sino que estimula las conductas deseables. Con este tipo de adiestramiento se busca mejorar la relación entre el humano y el perro, y estructurar de forma óptima la comunicación. “Procuramos enriquecer la vida del perro a través de las actividades que resultan motivadoras para que se integre entrenamiento y convivencia de una manera natural. Vemos al perro como a un animal social y, en pocas palabras, lo que buscamos es un perro feliz”, definió.

En conclusión, las formas de maltrato animal van más allá de las evidentes. No humanizar al perro no significa no darle cariño o serle indiferente, sino comprender que el bienestar de ese perro se va a dar, siempre y cuando, se respete su ser. Es cierto que en nuestra ciudad el principal problema en cuanto a perros sigue siendo el abandono, pero para cambiar esta situación es necesario conocer todo lo que implica la tenencia responsable de mascotas.

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