El río Paraná con sus riachos y arroyos en las zonas de humedales, lleva ya un tiempo récord con una bajante histórica. Ayer viernes por la tarde había preocupación en las autoridades de Victoria porque el nivel del riacho que baña sus costas y abastece la toma de agua bajó su nivel en 60 centímetros desde su bajísimo nivel del mes de setiembre. Se agrava también porque los pronósticos alejan la posibilidad de precipitaciones en la región.

Meses atrás el gobierno municipal hizo oportunas inversiones en sus costas, con importantes movimientos de tierra para facilitar el acceso de agua al riacho Victoria, decisión que ha permitido abastecer de agua a la ciudad hasta hoy, pero nuestro río, reputado en el mundo como uno de los más importantes, sufre una bajante de tal extremo que hay lagunas (como la conocida “del Pescado”) y arroyos que hace meses están secos.

En la imagen se observa al descubierto, como no lo han visto las últimas generaciones, el caño que trae el agua desde la toma hasta la planta potabilizadora.

Al respecto, el nuevo Director de Obras Sanitarias y Servicios Públicos, Sebastián Uhrig, dijo a Paralelo 32: “Estamos en estudio, tendremos novedades para el lunes a la mañana, pero se evalúa tomar decisiones en cuanto a una intervención de obra, recursos disponibles, y a quiénes se va a convocar”.

El entrevistado, que asumió el 1º de octubre pasado, dijo que la alarma se encendió en el 1,70 metros, que alcanzó el recurso en septiembre último; y ayer corroboró esta bajante de casi 60 centímetros respecto de ese indicador, “Algo totalmente impensable y extraordinario, pero si se habla de la posibilidad de llegar a 50 centímetros o a cero, que es donde las bombas empezarían a succionar aire, la situación sería incalculable en su impacto”.

Los victorienses marcan records nacionales consumiendo 500 litros diarios de agua per cápita, al contraste de los 50 litros que la OMS establece como normales y suficientes.

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