La revista National Geographic España dedica un espacio para explicar el origen de la domesticación del gato.

Arqueólogos, arqueozoólogos, biólogos, antropólogos y expertos en diversas materias de todo el mundo cooperan desde hace tiempo para encontrar la respuesta a preguntas sobre este tema, recoge el medio de comunicación especializado en fauna, medioambiente e historia.

«Y en este sentido, ahora científicos del Instituto de Arqueología de la Universidad Nicolaus Copernicus, en Torún, parecen haber hallado nuevas pistas sobre los comienzos de esta antigua relación humano-felina en Europa Central. Los resultados de su estudio se publicaron en la revista PNAS bajo en título ‘Ancestors of domestic cats in Neolithic Central Europe: Isotopic evidence of a synanthropic diet'», se destaca en la publicación.

Entre las hipótesis se reseña la creación deliberada de una raza de gato doméstico mediante selección artificial que tuvo lugar en el siglo XIX. Por esas épocas, refiere el artículo, los gatos no eran tan populares, incluso se usaban a comadrejas o serpientes para proteger los cultivos de los roedores.

Sin embargo, aquello no quiere decir que no se hayan generado lazos entre humanos y esos felinos. Por ejemplo, estos animales caminaban por tierras europeas desde antes. Se han hallado fósiles en Polonia que datan de entre los años 4.200 y 2.300 a.C.

Hallazgos

La autora principal del estudio publicado en PNAS, Magdalena Krajcarz , explica una idea de la dieta de los felinos para determinar la cercanía o relaciones con los humanos, a partir «del análisis isotópico de los restos de 6 gatos del neolítico hallados en 4 yacimientos diferentes en la meseta de Cracovia-Czestochowa, donde solía haber asentamientos de agricultores en suelos fértiles».

También se examinó los restos de gatos monteses europeos para un período y área similares, otros vestigios de otros tres gatos del preneolítico y otros dos del período romano.

«El análisis de los isótopos estables es una herramienta comúnmente aplicada en paleontología ya que la composición isotópica de los restos fósiles es un reflejo de la composición isotópica de los alimentos que ingirieron. Según la investigadora ‘el método permite, por ejemplo, la identificación de hábitos alimenticios de especies animales fósiles particulares. Gracias a este es posible tomar medidas químicas precisas, así como reconocer la dieta promedio que cubre toda la vida del animal'», se detalla sobre el método de análisis usado.

Según los resultados del examen isotópico, «los gatos del Cercano Oriente no dependieron completamente de los hombres. Los análisis parecen indicar que hicieron uso de todas las fuentes de alimentos disponibles; las facilitadas por los seres humanos y otras que pudieron encontrar en su hábitat, y que por lo tanto, mantuvieron su independencia».

Mientras que los gatos del Cercano Oriente vivieron cerca del hombre, pero sin depender completamente.

«Nuestros hallazgos confirman la hipótesis de que los gatos monteses del Cercano Oriente se han extendido por Europa acompañando a los primeros granjeros, probablemente como animales comensales, es decir, alimentándose a expensas de los humanos sin producirles daño ni beneficio, y sin depender completamente de estos (…). Sin embargo, por otro lado, los resultados del análisis de isótopos estables obtenidos para los gatos del período romano, parecen guardar una similitud mayor con los restos hallados de hombres y perros, lo que sugiere que los gatos siguieron una dieta similar, es decir, se beneficiaron de los recursos humanos o posiblemente fueron alimentados por hombres», detalla Krajcarz.

Para este caso particular, la conclusión de los investigadores es que hubo una sólida alianza.

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