Julián Azaad es uno de los deportistas de alto rendimiento que tiene la provincia de Entre Ríos. Nacido en Cerrito hace 29 años, Juli comenzó a jugar al vóley a los 6 porque su hermano practicaba; y a los 12 conoció lo que hasta hoy es su profesión y su gran amor: el beach vóley.

En 2012 le llegó la gran oportunidad de defender los colores de la Selección Argentina, y lo sigue haciendo en la actualidad. Junto a Nicolás Capogrosso representan al país en el Circuito Mundial y en diferentes campeonatos, siendo nada menos que medallistas en los últimos Juegos Panamericanos llevados a cabo en Lima (Perú) el año pasado.

El cerritense dialogó con Paralelo 32 y contó cómo pasa el confinamiento entre el disfrute de su familia, el estudio y los entrenamientos.

“Estoy bien, tranquilo. En Cerrito todavía, pero ya planificando la vuelta hacia Rosario. Verdaderamente estoy muy cargado de estudio ahora, aproveché este tiempo para meterle pila a eso y me estoy preparando para las mesas finales que se aproximan. La idea es rendir las mesas, aprovechar los últimos días acá en casa que puedo estudiar más tranquilo y después me volvería para Rosario. Además estoy entrenando bien, haciendo pesas y entrenando pelota también”, dijo al comienzo Julián.

¿Qué estudias?

– Estoy haciendo la Licenciatura en Educación Física.

¿Estás saliendo a entrenar?

– A Nazareno Sasia y a mí nos habilitaron para realizar actividades en el Polideportivo de la ciudad, así que podemos estar yendo a entrenar tranquilamente.

¿Cómo la llevas?

– Bien, muy bien afortunadamente. Voy lunes, jueves, viernes y sábados; algunos días con un compañero para entrenar golpe y otros con tres más así hago situación de juego. Así que re bien, preparándome para la vuelta de la actividad agarrando ritmo de a poco. Tampoco era necesario entrenar tanto al principio, porque fueron más de tres meses sin actividad y eso significaba que tenía que ir de a poco.

¿Aprovechando también para pasar tiempo con los tuyos?

– Sí, totalmente. La cuarentena vino bien para saldar un poco esa cuota pendiente de pasar tiempo con mis viejos que hacía años no lo podía hacer. Porque en un año normal, además de vivir en Rosario, viajo mucho y a Cerrito no puedo volver seguido. La cuarentena me hizo volver a ser hijo, por decirlo de alguna manera, así que aproveché muchísimo para estar acá y pasar tiempo con ellos; también con mi hermano y su familia cuando empezaron a habilitar las juntadas familiares.

¿Te adaptaste al ritmo de vida de tus viejos? Porque en Rosario estás solo y podes manejar tus tiempos…

– Por suerte con mis padres tengo una excelente relación, así que nos pusimos de acuerdo enseguida. Se portaron 10 puntos. Por otro lado, yo tengo un esquema de vida bastante sencillo aunque viva solo; no tengo horarios raros, no me levanto tarde porque entreno, no como a cualquier hora. Es decir, mantengo una rutina normal porque eso es lo que te exige el ser un deportista de alto rendimiento. Así que no tuve problemas en ese sentido. Los primeros días acá en Cerrito sí me acostaba un poco tarde pero porque los tomé como vacaciones, pero después me acomodé y hago vida normal.

¿Dónde te agarró la cuarentena?

– Estando en el Sudamericano, en Perú. Estábamos allá jugando la segunda etapa sudamericana y un domingo fue cuando empezó todo el problema de que estaba entrando el virus países de Sudamérica y comenzaron las complicaciones. Así que volvimos y cuando llegamos estuve 15 días en Rosario haciendo la cuarentena obligatoria por haber estado en el exterior y luego me vine para Cerrito.

¿Qué otra competencia suspendió el coronavirus?

– En pocas palabras, se suspendió absolutamente todo. Lo más importante que teníamos era el Preolímpico, donde nos jugábamos la posibilidad de clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio; además suspendieron el Circuito Mundial. Este año se perdió completamente hablando de competencias, un garrón pero eso ya es pasado; ahora tenemos que pensar en lo que viene y será cuestión de ponerse en ritmo cuando vuelva a Rosario para prepararnos para lo próximo que puede llegar a surgir.

¿Dónde estarías ahora si no hubiera coronavirus?

– Del 22 al 27 de junio se jugaba el Preolímpico, es decir que no sé dónde estaría; si en Rosario o visitando a la familia. Lo que sí sé es que estaría muy triste o muy contento (entre risas), a la espera de jugar un JJOO o viendo con qué otra competencia seguiríamos nuestro año.

¿Cómo tomas este tema de la pandemia en lo personal?

– Por supuesto que las suspensiones de las competencias me amargaron muchísimo en su momento, porque es la parte que más nos gusta y para la que tanto nos preparamos. Cuando se concretó la suspensión de todos los torneos me puse muy mal, pero es normal que pase y lo entendí de esa manera; hice el duelo correspondiente y luego empecé a pensar en otras cosas para aprovechar el tiempo. Porque entendí enseguida que es una situación en la que uno no puede hacer nada, ninguna solución estaba al alcance de mi mano, solo quedaba adaptarme y cuidarme. Creo que lo hice bastante bien. La parte de gimnasio no la frené nunca gracias a amigos que me prestaron elementos, así pude mantenerme entrenando. Y gracias a la Municipalidad de Cerrito pude volver a la actividad un poco antes de lo que lo hicieron la mayoría de los deportistas. Así que no fue mucho el ritmo que perdí, eso es muy importante. Hoy, después de haber pasado estos meses, me empezó a pesar un poco más el cansancio de estar encerrado pero no tanto por lo deportivo; sino porque es agotador estar encerrado y no poder juntarse con amigos. Y también es complicada la parte de mantenerse entrenando a pleno sin saber para qué, porque esa es la realidad; estamos entrenando sin saber para qué competencia. Eso es un poco incómodo y difícil de sobrellevar, pero sé también que la diferencia la hacen los deportistas que mejor se comportan cuando las cosas se ponen complicadas.

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