La campaña «No elijas la extinción» busca crear conciencia acerca de los efectos adversos del subsidio a los combustibles fósiles

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Nueva York.- El mundo gasta la asombrosa cifra de 423.000 millones de dólares de los Estados Unidos por año en subsidios a los combustibles fósiles para los consumidores: petróleo, electricidad generada por la quema de otros combustibles fósiles, gas y carbón.

Esta cantidad es cuatro veces superior a la que se necesita para ayudar a los países pobres a hacer frente a la crisis climática, uno de los puntos a tratar en la conferencia mundial sobre el clima (COP26) que se celebra esta semana, según una nueva investigación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicada el pasado 27 de octubre.

La cantidad que se gasta directamente en estos subsidios podría sufragar las vacunas contra la COVID-19 de todas las personas del planeta o financiar tres veces la cantidad anual necesaria para erradicar la pobreza extrema en el mundo. Si se tienen en cuenta los costos indirectos, incluidos los costos para el medio ambiente, la cifra se eleva a casi 6 billones de dólares, según datos publicados recientemente por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En cambio, el análisis del PNUD destaca que estos fondos, aportados por los contribuyentes, acaban profundizando la desigualdad e impidiendo la acción para combatir el cambio climático.

«La pandemia de COVID-19 ha dejado al descubierto aspectos obsoletos de la economía mundial. Entre ellos, el hecho de que el mundo siga gastando miles de millones de dólares en subsidios a los combustibles fósiles, mientras cientos de millones de personas viven en la pobreza y la crisis climática se acelera. Ante este contexto, debemos preguntarnos si subsidiar los combustibles fósiles es un uso racional del dinero público», dijo el Administrador del PNUD, Achim Steiner.

Los subsidios a los combustibles fósiles son ineficientes y poco equitativos. En los países en desarrollo, cerca de la mitad de los recursos públicos que se destinan a apoyar el consumo de combustibles fósiles beneficia al 20 % más rico de la población, según el FMI.

«Abordar los subsidios a los combustibles fósiles es una cuestión que tiene fuertes connotaciones políticas, pero los hechos demuestran que la reforma es necesaria y, cuando se hace correctamente, ayuda a los pobres, crea empleo y protege el planeta», dijo George Gray Molina, Economista Principal de la Dirección de Políticas y Apoyo a Programas del PNUD y coautor de la investigación. «Esperamos que esta investigación movilice el diálogo sobre el papel fundamental que puede desempeñar la reforma para impulsar transiciones verdes y justas en todos los países”.

El informe, publicado antes de las reuniones del G20 y la COP26, se presenta en el contexto de un creciente reconocimiento de la necesidad de reformar los subsidios a los combustibles fósiles por parte de los economistas y políticos, así como del FMI y el Banco Mundial. El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, también ha hecho un fuerte llamamiento en favor de la reforma.

Para destacar los efectos enormemente negativos que tienen los subsidios a los combustibles fósiles en las personas y el planeta, el PNUD ha producido un interesante cortometraje como parte de una nueva campaña en la que uno de los animales extintos más conocidos del mundo, una dinosaurio, pronuncia un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en el que insta a los líderes mundiales a eliminar los subsidios a los combustibles fósiles y a no elegir la extinción.

Encabezada por un elenco de personalidades de todo el mundo, la actriz mexicana Eiza González, la actriz francosenegalesa, Aïssa Maïga, y el actor británico Stephen Fry, la campaña «No elijas la extinción» tiene por objeto despertar la conciencia pública sobre cómo los subsidios a los combustibles fósiles anulan los importantes progresos realizados hasta la fecha para poner fin al cambio climático e impulsan la desigualdad al beneficiar a los ricos.

El principal contribuyente a la emergencia climática es el sector energético, que representa el 73 % de las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por la actividad humana. Las reformas de los subsidios a los combustibles fósiles contribuirían a reducir las emisiones de CO2 y beneficiarían la salud y el bienestar de los seres humanos. Son además un primer paso hacia la fijación correcta de los precios de la energía para que reflejen el costo «verdadero» y total del uso de los combustibles fósiles para la sociedad y el medio ambiente.

No obstante, el análisis del PNUD muestra que las reformas de los subsidios a los combustibles fósiles también pueden ser injustas y perjudiciales para los hogares y la sociedad si están mal concebidas. Si bien estos subsidios tienden a ser un instrumento de desigualdad, ya que la mayor parte de los beneficios se concentra en los ricos, también representan una porción importante de los ingresos de las personas pobres que, de otro modo, deben pagar por el consumo de energía. La supresión de los subsidios a los combustibles fósiles podría convertirse fácilmente en una estrategia de empobrecimiento de los ingresos y de la energía. Esto contribuye a dificultar la reforma de los combustibles fósiles y constituye un obstáculo clave para la transición hacia fuentes de energía limpias y renovables.

Teniendo esto presente, la investigación del PNUD aboga por un enfoque progresivo y gradual de las reformas. Incluye un análisis de casos de éxito recogidos en varios países de distintas regiones y ofrece un conjunto de herramientas para que los responsables de las políticas presten apoyo a las reformas de los subsidios a los combustibles fósiles y de los precios de la energía. El conjunto de herramientas permite un enfoque gradual justo y equitativo que incluye la protección de los ingresos y la compensación a los grupos menos favorecidos.

«Cuando analizamos cómo financiar la lucha contra el cambio climático, los subsidios a los combustibles fósiles significan que estamos empezando con un saldo a favor de 423.000 millones de dólares», añadió Achim Steiner. «La reforma no es fácil y la transición a la energía limpia presenta una serie de retos difíciles en muchos países. Lo cierto es que cada país debe tomar su propio camino. Pero también sabemos que debemos dejar de lado estas fuentes de energía, que están contribuyendo al empeoramiento de nuestro planeta. Poner fin a su apoyo financiero de forma justa y equitativa es un elemento fundamental de esa transición. El reciente informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), que el Secretario General describió como un “código rojo” para la humanidad, muestra que solo la acción climática más ambiciosa limitará el calentamiento global a 1,5 ºC, lo que según la ciencia es lo necesario para evitar una catástrofe climática».

La campaña «No elijas la extinción» cuenta con una plataforma de inteligencia colectiva, Global Mindpool, para ayudar a abordar los problemas más importantes de nuestro tiempo. Vinculando ideas de todo el mundo (sobre la emergencia climática, la crisis de la naturaleza y la desigualdad) Global Mindpool apoyará al PNUD a fin de informar y preparar mejor a los responsables de las políticas en los Gobiernos, la sociedad civil y el sector privado.

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