La burbuja del mercado automotor

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Fabian Zorzabal
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Cuando en economía o finanzas hablamos de burbujas no nos referimos a los globitos de aire que se forman en un líquido. Cuando hablamos de mercados y a su vez hablamos de burbujas nos estamos refiriendo a que existen valores “inflados” de ciertos activos -reales o financieros- que tienen precios irracionales, pero aun así siguen siendo adquiridos por la masa de las personas.

En esta misma columna he advertido muchas veces sobre estas burbujas que incluso pueden demorar años en explotar, pero que hasta que ese hecho no ocurre nadie toma real dimensión del problema. Como referencia sirva la burbuja inmobiliaria que explotara en Estados Unidos entre 2007 y 2008 y casi arrastra a toda la economía mundial a un descalabro. La burbuja a la que aquí me referiré no tiene una trascendencia mundial sino solo local. Y es una burbuja con muchos fundamentos por detrás (en realidad como todas las burbujas que siempre están plenamente justificadas). Esta burbuja tiene que ver con el precio de los automóviles en Argentina. En cualquier lugar del mundo un automóvil es considerado un gasto, y si hablamos de los países más desarrollados y consumistas del mundo, ese gasto es aún mayor por la velocidad con que dichos vehículos pierden su valor. Eso puede ser aplicado a casi cualquier país del mundo, pero no para Argentina. Tanto los valores de los vehículos 0 km como de los usados aumentan de una manera considerable frente a la inflación. Es decir que los vehículos no solo que no pierden su valor por el desgaste normal, sino que incluso aumentan más en términos reales, por lo cual se termina dando una irracionalidad.

Es decir, para dejarlo en términos más claros, que la persona que en los últimos tiempos ha comprado un automóvil usado, no solo que su vehículo no ha perdido su valor por su desgaste y paso del tiempo, sino que vale más que antes, aún considerando el efecto de la inflación.

Por supuesto que todo tiene una explicación. Dado que el país está un poco corto en las reservas de divisas y para poder fabricar automóviles se necesitan muchos componentes importados, los mismos (debido a la escasez) comienzan a tener precios irracionales en los cuales nada tiene que ver la inflación ni el valor real del vehículo. A su vez, muchos usuarios comienzan a darse cuenta que comprar un vehículo está muy bueno, porque en poco tiempo lo pueden vender a un valor aún mayor, quedándose con la diferencia y sirviendo para reiniciar el proceso de compra de otro vehículo. Si se lo analiza en dólares, el que compra y vende vehículos está ganando mucho dinero porque cada vez tienen un mayor valor y todos se empiezan a autopercibir como genios de las finanzas. En algún momento (aunque no se sabe cuándo) las burbujas explotan y las cosas vuelven a la normalidad, aunque muchos terminen dañados en el camino. ¿En este caso habrá que esperar mucho tiempo para ver la explosión? Nadie lo sabe, pero lo cierto es que el final comenzará cuando el Banco Central comience a tener más reservas para atender las importaciones. ¿Y cuándo tendrá más reservas? Eso es aún más difícil de determinar, pero creo que podemos tener burbuja por bastante tiempo más.

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