Por Hugo Schira (Paralelo 32).- La falta de oxígeno en centros de salud de todo el país es una preocupación central en la segunda ola de coronavirus. La crisis obligó a ver cómo funciona la industria del oxígeno en Argentina, debido a que en el último año la demanda hospitalaria creció al 320%.

El mercado nacional del oxígeno es relativamente pequeño en su variante medicinal. El producto estrella del sector es el oxígeno industrial, que se utiliza en química, metalúrgica, energía, vidrio y automotores, entre otros rubros de alta demanda.

Una pequeña parte del oxígeno industrializado se destina a uso médico. El oxígeno medicinal requiere un exhaustivo filtrado para eliminar cualquier otro gas. Debe ser aprobado por Anmat, ente regulador de las especialidades medicinales, como cualquier medicamento.

Otro problema es que el mercado está concentrado en muy pocas firmas. Los principales jugadores son AirLiquide, Linde, Praxair e Indura, que controlan la producción. A nivel provincial, hay empresas más pequeñas como Oxitesa en Salta, Cascia en Tucumán o Surmedical y Oxy Net en Buenos Aires.

El oligopolio se complementa con la cartelización. En 2005, el gobierno nacional impuso una multa de 70 millones de pesos a AirLiquide, Praxair, Indura y Linde por mantener ‘artificialmente’ altos los precios del oxígeno industrial.

Con este sector el Estado debe negociar un salto de la producción medicinal, pero sin afectar la producción industrial. Y hacerlo todo a precios razonables. Otra batalla en la pelea contra el coronavirus.

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