Juventud y Arte, una mixtura con historia carnavalera

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Victoria.- Los antecedentes de participación pueden encontrarse en una amplia franja de esa historia de la fiesta mayor que tiene la ciudad, y es que hasta principios de la década de los ochenta fue la señora Ofelia Capato, integrante de la cooperadora de la Escuela Hogar la que motivaba la participación de los internos, sin demasiados atuendos que los pudiera identificar.

Fue justamente en los corsos del año 1981 que un grupo de jóvenes tomaron la posta de la tarea de doña Ofelia, y se abocaron a la misión de poner un nombre y elegir el vestuario para la ocasión de presentación, para lo que se daría en llamar Juventud y Arte. Expresión que no solo llenó de música las noches carnestolendas sino que también de color con sus trajes y alegría. Esa misma que transmitía el nutrido grupo de chicos respaldados y acompañados por adultos.

Jorge Escobar, residente de la Escuela Hogar— o internado como se denominaba por esos tiempos— comentó a Paralelo 32 que en la Escuela Municipal Justo José de Urquiza o en la banda como le llamaban, convivían chicos humildes y de familias numerosas “en esos tiempos no existían programas sociales de ningún tipo y el contexto que se ofrecía de poder alojarnos era una gran ayuda. Venían chicos como se ve en la foto, del campo y ciudades o pueblos vecinos, además de nosotros que éramos de acá.  Muchos de nosotros conocimos ahí un techo digno y cosas que quizás para nuestros padres era complicado alcanzar. Y Lo del corso, los carnavales era un acontecimiento especial en febrero de cada año, imagínate poder participar y generar todo desde nuestro espacio”.

Para Hernán Sánchez, actual director de la Banda, su ingresó al internado fue unos años antes que Jorge (Escobar), “para ser más puntuales yo ingresé un 16 de octubre de 1979, alcancé a vivenciar cómo participaban en el corso los chicos de la banda, antes de lo que se denominó Juventud y Arte, que comienza en el ’81, éramos todos muy chicos, pero significaba muchísimo poder participar, con un nombre y con una temática cada año, algunos recuerdan Juventud y Arte ’85, fue muy colorida, por el vestuario de los arlequines. Durante casi toda la década del ’80, la expresión tuvo distintos responsables, de hecho Jorge (Escobar) estuvo a cargo en un momento, a mí también me tocó ese rol”. 

Al dejar de ser una escuela Hogar, desapareció el internado y el espíritu de muchas actividades colectivas, pasó a ser parte de un lindo y pintoresco recuerdo que hoy hace referencia Paralelo 32, en una época donde los carnavales convocaban a la masividad, a ese ritual de cada sábado, escapando a una realidad que a veces asfixia, para compartir la alegría que pueden lograr corazones festivos cargados de entusiasmo que se transmite de generación en generación, a veces respondiendo a la impronta de los nuevos tiempos, pero con la misma esencia de los orígenes.

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