Por Anne Le Nir (corresponsal en Roma RFI).- Se acabaron las excepciones. Todas las discotecas, tanto las que funcionan en locales cerrados como abiertos, deberán cerrar sus puertas, al menos durante las próximas tres semanas. El uso de una mascarilla será obligatorio en las plazas, en los parques o en las terrazas de los cafés desde las 18 horas y hasta las 6 de la mañana.

Para el Ministro de Salud, Roberto Speranza, es una necesidad para evitar una segunda oleada de Covid-19 y garantizar un regreso seguro a la escuela.

Pero los nuevos sacrificios exigidos están causando una verdadera protesta. «Cuatro mil millones de euros de facturación se esfumarán y se perderán alrededor de 400.000 puestos de trabajo», afirmó el presidente del sindicato de gerentes de clubes nocturnos, Gianni Indinni.

Consciente de la crisis que afecta al sector, el gobierno ha prometido apoyo financiero. Pero se mantendrá firme en sus posiciones. Italia, que ya tiene más de 35.200 muertes relacionadas con el coronavirus, debe ante todo proteger la salud de su población.

Por lo pronto, el objetivo de las autoridades es reabrir las escuelas el 14 de septiembre, tras verse obligadas a cerrar los establecimientos en marzo.

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