Por Gaston Bagnat (Senador por el Departamento Victoria)

La situación que estamos afrontando en este 2020 en las Islas del Delta medio del río Paraná, está lejos de ser una “película de función continuada¨ en la que el espectador puede ingresar una vez comenzada la misma.

El tema de la diversidad ecológica plantea varios planos de enfoque. Uno de ellos considera a la misma como una propiedad emergente de los sistemas ecológicos, otro, la define como un recurso natural, sujeto a la utilización y de la cual dependen las poblaciones y sus actividades. Otros, por último, conciben a la diversidad como un valor en sí mismo tal como puede ser percibido por la sociedad en tanto es parte de un patrimonio. (1)

Una mirada analítica que da por supuesta la diversidad de lo real y trata de aprehenderla a través de un análisis centrado estratégicamente en las perspectivas de los actores.

En el libro “Calando la vida” (2), podemos aproximarnos a un análisis etnográfico de la pesca artesanal comercial desarrollada en este ambiente, lo cual es imprescindible para entender como los procesos de integración regionales influyen tanto en la diversidad local como regional y comprender como la heterogeneidad espacial implica una distribución diferenciada de zonas con distintas características hidrológicas cuya disposición y extensión originan un amplio espectro de condiciones ambientales.

Los patrones de diversidad y el mosaico conformado por la comunidades locales solo pueden ser entendidas dentro del contexto de factores regionales dentro de los cuales los más importantes son: a) heterogeneidad espacial, b) heterogeneidad temporal debido al régimen de inundaciones/sequías , c) fluctuaciones ambientales debido a eventos externos, d) intercambios permanentes e interacciones por ser un sistema abierto.

El régimen de inundaciones/sequía, generador de la heterogeneidad temporal, es el que actúa en mayor medida como ¨fuerza estructuradora¨ de la organización del sistema, de la misma forma que actúa en todas las planicies aluviales del planeta.

La población isleña concibe el año de una manera que articula o yuxtapone factores ecológicos (los cambios climáticos e hidrológicos), económica (relativos a la estacionalidad de las actividades productivas) e institucionales (refiere a las normas de regulación que controlan estas actividades, como vedas y normativas específicas). La perspectiva de estos actores (habitantes de las islas) afectada en el plano temporal por un avance demográfico que nunca las tuvo en cuenta, habla de un grupo humano que ha tenido que adaptarse constantemente, en su forma de subsistencia, a intervenciones ambientales de todo tipo de una sociedad que no acepta convivir con las consecuencias de sus actos y en situaciones extremas, busca en las víctimas un responsable que alivie una conciencia ambientalista difusa.

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