La manga de langostas que ingresó, en primera instancia el 21 de mayo pasado desde Paraguay a Formosa, ya amenaza a los productores de Corrientes quienes ya están en alerta para evitar grandes pérdidas en plantaciones cítricas, hortícolas y temen que se dirijan a la zona de yerba y el te. En Santa Fe, adonde llegó el pasado miércoles, afectó campos de trigo y avena de pequeños productores. Pero todavía no hay un registro real del impacto causado por la manga de langosta.

Los especialistas creen que, si se dan las condiciones climáticas previstas hasta ahora, el grupo de insectos, que cubre aproximadamente 10 kilómetros a la redonda, podría pasar a Entre Ríos, emigrar hacia Uruguay o Brasil. Todo depende de la cuestión climática de las próximas horas, sobre todo el viento, aclararon. Una manga de langostas de 10 kilómetros cuadrados equivale a 350.000 personas comiendo.

Según Héctor Medina, jefe del programa de Control de Langostas y Tucuras del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, (Senasa) en las últimas horas la manga fue detectada en Perugorría y cerca de Goya, Corrientes. «Es una plaga que se mueve con el viento y las temperaturas. Estamos muy atentos con lo que pueda pasar con clima», indicó.

Si bien el especialista resaltó que la langosta es una plaga rural, a veces avanza sobre las zonas urbanas. No obstante, aclaró que «no causa ningún daño directo al ser humano, ya que se alimenta de vegetales y no hay riesgo para la salud de las personas».

Una de las soluciones, indicó, sería bajar la población. «La langosta es nativa de la región y ahora superó el nivel del umbral. Es migratoria y transfronteriza, para controlarla se hace un monitoreo temprano, pero este grupo viene de Paraguay. En este momento, estamos trabajando en un plan de manejo de la langosta sudamericana, por eso se dan las alertas tempranas entre fronteras», resaltó.

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