La compra de seguidores es muy habitual en las redes sociales. Aunque la mayoría lo prohíbe entre sus términos de uso es una práctica más habitual de lo que se cree. Las firmas tecnológicas temen que sus negocios hagan aguas y están, desde hace algún tiempo, haciendo limpieza de seguidores falsos, que han agrandado el contador de los usuarios llamados «influencers».

La métrica de analizar únicamente el número de seguidores empieza a verse de manera negativa entre las compañías, que perciben en el horizonte el estallido de una burbuja del «influencer». ¿Tiene las horas contadas vivir únicamente del «like», del «me gusta» que, supuestamente, mide la influencia y relevancia de una persona en este tipo de plataformas? Es pronto para averiguarlo, pero la decisión de Instagram, una de las aplicaciones con mayor crecimiento, de eliminar los seguidores falsos puede revolver el negocio que se mueve alrededor.

Es una medida que, según se recoge en un comunicado oficial, ya se ha puesto en práctica. Para llevar a cabo este propósito, la compañía propiedad de Facebook ha introducido un sistema de verificación automática basado en modelos de «aprendizaje automático» o «machine learning». Una tecnología que le servirá para comprobar si un usuario de la aplicación cuenta con usuarios automatizados, «bots» o directamente falsos. «Las personas vienen a Instagram para tener experiencias reales, entre las que se incluyen interacciones originales. Es nuestra responsabilidad garantizar que estas experiencias no se vean afectadas por actividades falsas», declaran fuentes de la compañía. La solución no es fácil, pero es un comienzo.

Muchos supuestos «influencers» recurren a servicios de terceros para ganar popularidad rápidamente, aunque en su mayoría el alcance real no es tal, provocando más confusión que otra cosa. Es más, estos esquemas basados en métricas que derivan en comportamientos irracionales ha llevado a tejer un escenario en el han aparecido los «nanoinfluencers», usuarios que por el solo hecho de acumular unos pocos miles de seguidores piden regalos y dádivas a las marcas comerciales. «Las cuentas que identifiquemos utilizando estos servicios recibirán un mensaje en la aplicación que les avisará que hemos eliminado los “me gusta”, las seguimientos y los comentarios no hechos de su cuenta a otras personas», añaden las mismas fuentes. Esta iniciativa conllevará, sin embargo, una nueva situación: se identificará qué cuentas utilizan Instagram y, de manera automática, se eliminarán los «me gusta» y comentarios procedentes de estos perfiles.

El temor, ahora, se trasladará posiblemente a los «influencers» o usuarios que han basado su relevancia virtual a costa de engañar a las marcas o agencias especializadas en la realización de campañas de márketing. «Afectará a todos aquellos cuyo trabajo se base en métricas cuantitativas, en el “mira cuántos seguidores tengo”. A los que se basen en aspectos más cualitativos como el ” engagement” o métricas de uso, probablemente les afectará en menor medida, ya que las interacciones no deberían bajar tanto… incluso a pesar de que se puedan comprar interacciones con el contenido», sugiere. Y añade: «el mayor problema lo tendrán las agencias o empresas que utilizaban el número de seguidores para tomar decisiones, algo que siempre ha sido un error».

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