En la mañana de este martes 1° de diciembre, en el acceso a la localidad de General Racedo desde Crespo, Grupo Motta inauguró el proyecto de forestación que se encuentra a una distancia de 2,5 km de la planta de CALISA, donde se ubica el sistema de tratamiento de efluentes que abastecerá al predio de 32 herctáreas con el agua de riego.

Este emprendimiento forestal, que lleva un año de desarrolló, cuenta con el enfoque que la empresa avícola plasma en cada uno de sus proyectos, como es el armonizar la conservación del suelo, del paisaje y el ambiente con el desarrollo económico y social; lo que implica a su vez el cuidado y uso racional de los recursos naturales y la compensación del impacto producido por la actividad propia de la empresa, con el fin de contribuir en acciones concretas y medibles a la sostenibilidad ambiental.

El Proyecto Forestal comprende la plantación de un total de 26.656 árboles, repartidos en 32 has. a razón de 833 plantas por hectárea. El efluente tratado (E.T.), es utilizado con fines productivos y remediativos para el riego del predio forestado. Los nutrientes aportados por el efluente, en conjunto con la aplicación de buenas técnicas forestales, harán posible lograr un alto rendimiento de madera. Mientras que el diseño contempla un equilibrio entre especies Caducas (Álamos) y Perennes (Pinos) para asegurar la uniformidad en el consumo de agua a lo largo del año.

El proceso de riego, implica que el efluente se bombea desde el sistema de tratamiento de aguas residuales de la planta frigorífica, hasta la forestación, a través de 4.500 metros de cañerías. Una vez en el predio, el E.T. llega a los espacios forestados a través de un sistema de canales de riego; sistema que se conforma por 77.5 km de acequias.

Entre los beneficios ambientales de la implementación del riego forestal se destaca:

Reducción de la huella hídrica al reutilizar el agua tratada en procesos industriales. Con la apertura de la nueva planta CALISA II, el consumo de agua del establecimiento ascenderá a 820.000 m3/año, los cuales se equilibrarán con las necesidades de la forestación, evitando así el vertido al curso de agua natural.

Reducción de la huella de carbono, por la conversión de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en oxigeno (O2) entregado por la forestación. Los árboles implantados purifican el aire, entregando oxígeno suficiente para una población aprox de 6.400 personas.

Minimización del impacto sobre el recurso hídrico, ya que el sistema radicular de los árboles actúa como filtro biológico captando la carga orgánica remanente del efluente.

Economía Circular. Siendo el agua dulce un recurso limitado (solo el 0,5% del agua total del planeta es aprovechable), el proyecto forestal reutiliza el agua residual del establecimiento, incorporándolo como un insumo clave en un nuevo proceso productivo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here