Ibicuy: advierten por el impacto de la extracción de arena silícea en el Delta entrerriano
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El ingeniero agrónomo Carlos Cadopi cuestionó en una entrevista la extracción de arena silícea destinada a Vaca Muerta y alertó sobre posibles consecuencias en los humedales, el agua y la infraestructura de la zona. La actividad cuenta con estudios de impacto ambiental y controles provinciales, mientras continúa el debate entre sectores productivos, autoridades y organizaciones ambientales.
La extracción de arena silícea en el departamento Islas del Ibicuy, utilizada como insumo para la explotación de hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta, volvió a generar cuestionamientos por su impacto ambiental y sobre la infraestructura del sur entrerriano.
El ingeniero agrónomo Carlos Cadoppi, con más de cinco décadas de trabajo vinculado al Delta, abordó la situación durante una entrevista en el programa Moviendo el Avispero que se emite por ElOnce streaming, donde advirtió sobre los efectos que, según su perspectiva, podrían producirse sobre los humedales, los cursos de agua y los caminos de la zona.
Sus declaraciones se suman a un debate que ya tuvo instancias institucionales. En 2024 se realizó en Ibicuy una instancia de participación ciudadana para presentar las conclusiones y recomendaciones de un Estudio de Impacto Ambiental Acumulativo sobre la actividad de las areneras silíceas, elaborado por especialistas de la Universidad Nacional de La Plata a partir de una disposición judicial.
La arena que viaja hacia Vaca Muerta
La arena silícea extraída en Entre Ríos es utilizada en procesos de fractura hidráulica para la explotación de hidrocarburos no convencionales. El crecimiento de Vaca Muerta convirtió a la actividad arenera del sur entrerriano en un eslabón de una cadena productiva que conecta a Ibicuy con la Cuenca Neuquina.
La propia provincia reconoce el tránsito de camiones de gran porte vinculado con el transporte de arena como uno de los factores que genera presión sobre la infraestructura vial de la zona. En mayo de 2026 comenzaron trabajos de bacheo profundo y construcción de alcantarillas sobre la Ruta Provincial 45, uno de los corredores utilizados por el transporte productivo y por vehículos que trasladan arena hacia Vaca Muerta.
La preocupación por los humedales
Durante la entrevista, Cadoppi sostuvo que la modificación de cursos de agua, la construcción de caminos y la extracción de arena pueden alterar el comportamiento del agua durante períodos de crecientes. “En el Delta nuestro se han cerrado canales, se han cerrado arroyos, se han hecho caminos que ahora, cuando llegue el pronosticado del Niño, va a ser imposible, nos va a inundar de cabo a rabo”, afirmó.
El profesional vinculó esa situación con la extracción de arena silícea y sostuvo que existen sectores donde se estaría profundizando la actividad por encima de lo que considera compatible con las características del ambiente.
El entrevistado también cuestionó la extracción y el lavado de arena con agua subterránea y planteó preocupación por los niveles de hierro y manganeso en el agua destinada al consumo de la población de Ibicuy. Estas afirmaciones forman parte de su interpretación sobre la situación local y no constituyen por sí mismas una conclusión oficial sobre contaminación del agua.
Qué estudios y controles existen
La actividad de las areneras en Ibicuy ha sido objeto de evaluaciones ambientales y de participación ciudadana. En febrero de 2024, el Gobierno de Entre Ríos informó sobre la presentación pública de un Estudio de Impacto Ambiental Acumulativo (EIAA) realizado por especialistas de la Universidad Nacional de La Plata. La instancia se concretó en el marco de un amparo ambiental presentado por Fundación Cauce y Agmer y tuvo como objetivo poner a disposición de la comunidad las conclusiones y recomendaciones del estudio.
Además, documentación oficial de 2025 registra expedientes correspondientes a estudios y actualizaciones de estudios de impacto ambiental de distintas areneras de la zona, entre ellas Cristamine SA, YPF SA, Cantera La Milagrosa, La Chola II, La Vertiente y Aresil. También se consignan análisis de agua de la Cooperativa de Agua Potable de Ibicuy y de establecimientos areneros.
Por otra parte, la extracción de arena en la provincia está sujeta a autorizaciones y condiciones ambientales y de uso del agua. Existen antecedentes de intervenciones de la Secretaría de Ambiente ante conflictos vinculados con actividades areneras y de instancias de participación ciudadana para evaluar proyectos.
El problema de los camiones y las rutas
Otro de los puntos planteados por Cadoppi es el impacto del tránsito pesado sobre la infraestructura vial. El ingeniero cuestionó la cantidad de camiones que circulan diariamente y afirmó que existen diferencias entre los volúmenes de arena declarados y los que efectivamente se transportarían.
Estas acusaciones requieren documentación específica para ser verificadas y no fueron corroboradas en la entrevista con registros oficiales de pesaje. La Provincia, por su parte, informó que realiza controles de carga y dimensiones sobre las rutas y que existen operativos móviles en el acceso a Ibicuy.
Una actividad que también genera empleo y movimiento económico
La extracción de arena silícea constituye una actividad productiva vinculada con una de las principales cadenas energéticas del país. Al mismo tiempo, su desarrollo genera un debate sobre el equilibrio entre la actividad económica, las necesidades logísticas de Vaca Muerta y la preservación de los humedales del Delta entrerriano.
Ese debate involucra a empresas, trabajadores, autoridades provinciales y municipales, organizaciones ambientales, especialistas y vecinos de Ibicuy.
El desafío planteado es determinar cuáles son los niveles de extracción compatibles con la preservación del ambiente, qué controles deben aplicarse y cómo garantizar que la actividad productiva no genere impactos que comprometan el agua, los ecosistemas y la infraestructura de la región.
En ese sentido, los estudios ambientales, los controles de carga, el monitoreo del agua y la participación de la comunidad aparecen como elementos centrales para evaluar la evolución de una actividad que adquirió una dimensión estratégica a partir del crecimiento de Vaca Muerta.

