Humberto “Quesito” Kessel volvió al vestuario del Club Atlético Sarmiento luego de 10 años

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Simpleza, humildad, empatía, paciencia, complicidad; son algunos de los aspectos que debe tener una persona para poder trabajar con chicos, en un ámbito donde muchas veces todos son opinólogos, pero ninguno sienta las bases para poder trabajar y que el deporte crezca.

Ingresó al vestuario después de más de 10 años, los ojos se le pusieron brillosos, porque no ha cambiado mucho. La misma camilla, los mismos bancos y el mismo casillero. Recordó las incontables charlas dadas antes de un partido, algunas para ser campeón, otras para escapar de una mala racha. Las correcciones en cada entretiempo, buscando mejorar para la segunda parte. Pero sobre todo, los grandes momentos vividos entre esas cuatro paredes. Humberto “Quesito” Kessel, regresó a su segunda casa, esa que lo acobijó por más de 30 años y le brindó grandes momentos en su vida, la cual sin dudas, fue destinada al fútbol infantil.

Como siempre, la humildad sigue siendo un valor fundamental para él. Cuando le consultamos si se creía un formador, comentó: “Creo que sí, fui más creador de personas y jugadores. No sé si sabía mucho de técnica, nunca realicé un curso. Esto lo hice porque me gustaba y le quería hacer un bien al club”.

Luego de que la vida le tendiera obstáculos en el camino, sufriendo un Accidente Cerebrovascular, logró salir adelante con el apoyo infaltable de su familia y de todas sus amistades, las que ha cosechado trabajando por este deporte. Ya recuperado, se tomó el tiempo para charlar con Paralelo 32 y revivir su vida deportiva.

-¿Hace cuánto no volvías al Club Sarmiento?

– Más de 10 años. Cuando me alejé, lo hice para no volver. Porque si seguía adentro, tarde o temprano me iba a volver a picar ese bichito por dirigir. También descubrí una nueva vida afuera, donde tenía que aprovechar y dedicarles tiempo a mis hijos, mis nietos y mi esposa. Tuve la oportunidad de disfrutar del fútbol infantil, un mundo maravillo, donde constantemente estas aprendiendo cosas nuevas.

-¿Te gustaría volver a la cancha los domingos?

– Soy un apasionado por el fútbol, así que estoy todo el día mirando e informándome, más que nada de Sarmiento en Paraná Campaña. Mis hijas me plantearon que vuelva a la cancha, para que pueda entretenerme y disfrutar de esto. Sé que en algún momento voy a volver, porque las ganas están.

-¿Qué significó el fútbol infantil en tu vida?

– Podría decir que fue como un hijo más que tuve. Los otros dos quedaban en mi casa y el otro estaba en el club. Siempre les decía a los jugadores que yo era su padre, entonces me tenían que respetar como tal. Yo les brindé cariño, y gracias a Dios ellos lo hicieron conmigo.

-¿Te quedó algo por hacer en tu carrera como entrenador?

– Tal vez, pero mucho antes de hacer todo el trabajo con infantiles. Me hubiese gustado dirigir la Primera División, fue una cuenta pendiente que me quedó. Cuando se me podría haber dado la posibilidad, Mario Trembecki, presidente actual en su momento me dijo que siga dirigiendo infantiles, porque si yo me iba de ahí se desmoronaba todo. Luego lo entendí y tenía razón.

-¿Viviste tu vida disputando la Liga Paranaense, como analizas el cambio?

– Fue difícil la etapa de Liga Paranaense, porque costaba viajar con los chicos, más que nada por la inseguridad que pasábamos. En el primer cambio que hubo, lo hacíamos por un bien para el fútbol infantil, pero creo que logramos todo lo contrario. Ahora volver nuevamente a la Liga de Paraná Campaña, fue un gran acierto, más que nada pensando en la seguridad de los chicos.

-¿Cómo analizas a la Selección Argentina?

– Nos encontramos en un cambio de generación y sumado a eso, los resultados no se dan. El jugador juega mal, nervioso. Nosotros desde afuera tenemos que tener un poco más de paciencia y alentarlos más. El periodismo de Buenos Aires los está matando, siempre les encuentran un problema. Desde mi parte, defiendo a los jugadores y al técnico porque no es fácil estar ahí adentro. Desde afuera todo siempre es fácil. Tengamos en cuenta algo también: no hay un proceso, no hay seriedad, y ese problema es de los dirigentes de la AFA.

-¿Es difícil realizar un proyecto en una sociedad que siempre quiere ganar? 

– Al argentino de por sí le cuesta tener paciencia, porque quiere resultados. Yo lo viví en el fútbol infantil, donde a muchos no le importaba que juegue el chico, sino que querían que el equipo gane. Yo estaba para formar jugadores no para obtener resultados, y creo que me dio resultado. Desde que me fui, ha habido 7 u 8 jugadores en los planteles de Primera División de Sarmiento.

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