Poder vivir de lo que a uno le apasiona, dicen que no tiene precio. Llegar a esa meta en un deporte como el fútbol, no pasa todos los días. Y la felicidad del momento en el que se llega es directamente proporcional a todo el esfuerzo y sacrificio previo, tanto de uno como de la familia. Así lo refleja cada vez que puede Brian Calderara, el joven crespense surgido de la Asociación Deportiva y Cultural que firmó contrato profesional con Newell´s Old Boys de Rosario y que tiene el claro objetivo de jugar en Primera División.

Por la cuarentena y el parate de toda la actividad, “Caldera” volvió a Crespo para pasar tiempo con su familia. En una distendida charla con Paralelo 32, recordó sus comienzos y contó cómo es su actualidad en la Lepra.

Era tremenda esa categoría 98 de Cultu…

– La verdad es que jugábamos muy bien. Siempre recalco que esa categoría te obligaba a mejorar, por la cantidad de buenos chicos que había. Quizás no nos dábamos cuenta cuando recién empezamos, pero en el tiempo sí vas tomando dimensión de todo lo que ganamos y la calidad de jugadores que teníamos. Desde que arrancamos, hasta que yo me fui nuestro DT fue siempre Fabián Demuth; ya nos conocía a todos y sabía las debilidades de cada uno y cómo potenciarnos. Eso fue fundamental para que logremos todo lo que logramos.

¿Sigue la relación?

– Sí, siempre nos juntamos cuando vuelvo. Es muy bueno seguir con esa amistad después de tantos años.

¿A qué edad te fuiste de Crespo?

– A los 13 comencé a ir a Santa Fe con un agente que organizaba entrenamientos y después te ubicaba en pruebas de diferentes equipos. Martes, viernes y domingos viajaba a practicar con este señor, y estaba casi todo el día allá. Hice pruebas en Atlético Rafaela, Patronato, Newell´s, entre otros. Y a los 17 recién cumplidos viajé a Rosario para quedarme. El último campeonato que jugué con Cultural lo ganamos con Sub 20, que fue la Liga Paranaense.

¿Cómo llegó la oportunidad de Newell´s?

– Fue todo muy particular y algo de casualidad también hubo. Porque llegamos como 15 minutos tarde a una prueba, y el organizador nos dijo que quedaban lugares solamente para probarse de central y de 3. Yo había ido con Lucas Rodríguez, un chico de Ramírez que era central, y ahí dije «bueno, no me voy a perder la oportunidad por miedo a jugar de lateral». La hice y les gustó; me siguieron llamando y cada vez que iba ya directamente jugaba de lateral.

Es decir que fue la casualidad más linda…

– Sí, muchísima casualidad (entre risas). Quizás si llegábamos temprano y me anotaba de volante, como era mi idea, no quedaba; porque por la calidad de jugadores que hay en inferiores en esas posiciones, se me iba a complicar mucho de volante o extremo.

¿Recordas esa prueba?

– Sí, me acuerdo que se me complicó muchísimo con la marca y el retroceso. Porque nunca había jugado de lateral en cancha de 11. Además ya era una prueba más seleccionada, no era abierta a todos; es decir que el nivel era muy alto. Cuando tenía que ir para adelante, iba re canchero; pero el tema era volver a recuperar la posición. Me mató (risas). Eso fue una de las cosas que tuve que ir aprendiendo con el tiempo, a ser más agresivo y a la posición en sí.

¿Fue la última que hiciste y después te quedaste?

– No, hice algunas más en Rosario. Me iban llamando y tenía que ir. La última fui con Hernán Heinze, que nos llevó a algunos chicos de Cultural. Conmigo fue Facu Piray, «Lolo» Silva y Agustín López; nos tuvimos que quedar porque era una prueba de dos días. Y antes de venirnos para Crespo me comunicaron que tenía que volver para ya instalarme allá.

¿Cómo fue ese momento?

– No pude disfrutar mucho en ese momento porque estaba con mis amigos y a ellos no les tocó la posibilidad. Pero por dentro estaba feliz, era el objetivo por el cual había peleado tanto tiempo. Yo empecé a ir con el agente desde chico para eso, para poder conseguir pruebas y que algún día me toque quedarme en un club de Primera. Entonces lo disfruté muchísimo con mi familia, que siempre me acompañó a todos lados.

La gran oportunidad le llegó a Brian cuando tenía 17 años, una edad que para el fútbol muchas veces es tarde, pero no dejas de ser un pibe para la vida misma. ‘Caldera’ contó: «Cuando llegué me quedaba en una residencia especial para los jugadores del club que no tenían pensión. El primer año en 6ª fue muy difícil, porque no tuve muchos minutos. Adelante lo tenía a Milton Valenzuela que siempre demostró ser de otro nivel (N.R: Valenzuela es un lateral izquierdo que debutó en la Primera de Newell´s en 2016 y no tardó en deslumbrar a todos por su habilidad. Se fue muy joven hacia los Estados Unidos y actualmente juega en el Columbus Crew de la MLS. Además tuvo varios partidos en la Selección Argentina en diferentes categorías juveniles). Cuando pasé a 5ª no jugué ningún partido en AFA, fue mi peor año; tuve varias lesiones y nunca me sentí con confianza para demostrar el rendimiento que sabía que podía tener. Afortunadamente la temporada siguiente en 4ª jugué todos los partidos en AFA y fui al banco de Reserva que ese año fue campeona con Juan Pablo Vojvoda de DT. Eso me ayudó a recuperar el nivel y la confianza, que me llevó a seguir peleándola».

¿Qué sentiste cuando firmaste contrato?

– Cuando me dijeron que iba a firmar, no lo podía creer. Fue por lo que luché desde el primer día. Semanas antes me había lesionado, y cuando me recuperé volví a 4ª; y el DT me dijo que los pocos partidos que quedaban la tenía que romper para demostrar, porque justo había llegado un coordinador nuevo. Afortunadamente me fue bastante bien en esos partidos, sabía lo que me estaba jugando. Si no demostraba mi nivel ahí, me tenía que ir del club por la edad. Era firmar contrato o irme.

¿Cuánto te queda?

– Un año aproximadamente, hasta junio del 2021 tengo contrato. Por suerte Federico Hernández (DT de Reserva) tiene muy buena relación con Kudelka y siempre hacemos fútbol con la Primera, así que nos tienen un poco más presentes y estamos mejor vistos. Haré todo lo posible para aprovechar la oportunidad.

¿Cómo es entrenar con jugadores de tanta categoría?

– Impresionante. Cuando se juntan Maxi Rodríguez y Pablo Pérez es una locura. Me acuerdo que después del primer entrenamiento que compartimos con Pablo Pérez, lo llamé a mi viejo y le dije «no puede ser cómo juegan estos locos» (entre risas).

La importancia de la familia

“Desde el primer día me acompañaron y estuvieron en todos lados. Son muy importantes para mí. Siempre me inculcaron que principalmente tengo que tener los pies sobre la tierra, ser humilde y que no tengo que olvidarme de dónde salí y todo lo que la luché para estar donde estoy hoy”, finalizó el crespense.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here