Habilitaron 15 paradores en islas de Victoria

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La Municipalidad de Victoria habilitó este año 15 paradores en los humedales bajo su jurisdicción. “Todos los paradores pasaron las revisiones técnicas, pueden operar”, informó el asesor legal de la Ciudad de las siete colinas, Elías Ruda, y apuntó que se preparan para recibir una gran afluencia de visitantes a las islas durante este verano.

El funcionario precisó que “en principio no está prohibida la realización de fiestas en la isla”. Y si bien tienen que solicitar un permiso para esta actividad “es algo tributario para que paguen un porcentaje de las entradas”.

La información fue proporcionada a propósito de la preocupación que generan las inminentes fiestas electrónicas en las islas del Paraná. Vecinos del sector conocido como Paraná Viejo están en alerta, temen por la contaminación auditiva y el peligro en la navegación.

El funcionario municipal de Victoria reconoció que los bares de playa habitualmente funcionan con gran afluencia de personas, y “generalmente, no advierten que van a hacer alguna actividad especial”.

Justamente, la realización de fiestas más o menos masivas en los paradores isleños no es un fenómeno nuevo, pero la actividad se incrementó notablemente durante el verano de 2020, cuando las restricciones para evitar contagios de Covid-19 fueron estrictas con la actividad nocturna en lugares cerrados.

Ello generó cruces y disputas de un lado y del otro del río. Prácticamente toda la zona de islas pertenece al ejido de Victoria. En ese tramo, el canal del río Paraná -que divide las jurisdicciones de ambas provincias- está frente a Rosario.

Es por eso que Victoria tiene un amplio radio para cubrir en labor de fiscalización, y aún con apoyo de Prefectura Naval Argentina la tarea le resulta de compleja planificación diaria.

“El Paraná viejo fue tradicionalmente una zona tranquila, muy familiar, estos megaeventos avasallan todo”, argumentó un vecino que hace tres años decidió levantar un rancho en la zona y acepta hablar después de que se le garantiza que no será identificado.

Molesto por el “descontrol” que ronda a los paradores, advierte que las fiestas suelen ser masivas y que convierten a la isla en “tierra de nadie”.

Para otro antiguo habitante de la zona, “el problema no es la música electrónica”, sino el “consumo excesivo de bebidas alcohólicas y la forma en que después se conducen yates, lanchas y motos de agua” que circulan por el río como si lo hicieran en una pista de carreras.

En la zona sobran las anécdotas sobre siniestros recientes. Los controles en esa zona del río “brillan por su ausencia”, afirmó.

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