Todo comenzó con un encargo del entonces presidente Domingo Faustino Sarmiento al Agrónomo francés Michel Aimé Pouget en 1853. El especialista debía ingresar nuevos cepajes a Mendoza, propagar su cultivo y de esa manera, contribuir a mejorar la industria vitivinícola nacional. El 17 de abril del mismo año, se presentó el proyecto de creación de una Quinta Normal y una Escuela de Agricultura en la región, dando comienzo a las primeras incursiones en el cultivo de ese tipo de uva.

Originaria de Burdeos en Francia, la Malbec allí no corrió con la misma suerte que en nuestro país: las épocas de heladas y las plagas incesantes arrasaron con el cultivo, mientras que a nivel local se convirtió en la insignia de los vinos argentinos (y la preferida de muchos paladares). En la actualidad, es la cepa más cultivada, colocándonos en el podio de la producción mundial. Con 43.000 hectáreas plantadas, en 2018 las exportaciones del varietal representaron el 29% del total exportado en litros y un 49% del total facturado en vinos.

Un informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura afirma que el consumo per cápita de vinos por parte de los argentinos en 2018 fue de 18.9 litros en la totalidad del año. Además, ubica al Malbec como el principal vino comercializado en el país, el cual concentra el 38% del total de varietales, siguiendo en importancia el Cabernet Sauvignon con un 13%.

Según Alejandro Sejanovich, productor de Malbec en la bodega mendocina Manos Negras, lo que lo hace la opción preferida es  que “en Argentina se pueden elaborar grandes vinos de muchas variedades pero sin duda Malbec es nuestra cepa bandera, ya que en nuestra tierra se desarrolla con una calidad que no se logra en ningún lugar del mundo”. A diferencia de otras variedades, Sejanovich indica que “además el Malbec permite expresar el llamado terroir, es decir la expresión diferente según suelo y condiciones climáticas y del trabajo del hombre.”

Los festejos en nuestro país se realizan principalmente en la ciudad de Mendoza, pero también suceden en Buenos Aires.

Celebraciones en Mendoza

El enoturismo tiene su hito en la época de vendimia y cobra una relevancia especial también durante abril, mes en el que comparte protagonismo con el fin de semana de Pascuas. Desde ciclos de degustaciones al paso hasta clases de Yoga en viñedos, hay para todos los gustos.

No solo se trata de dar a conocer la historia y los procesos de elaboración, las bodegas aumentan sus propuestas de recorridos clásicos y ofrecen además diferenciales en las cartas de sus restaurantes y actividades especiales. Se puede optar por visitas guiadas en bici, catas a ciegas, picnics o tardes de té, entre infinidad de otros planes. Adicionalmente, aquellas que cuentan con alojamiento, ponen a disposición promociones y descuentos para potenciar el ingreso de huéspedes durante los festejos.

Actividades en Buenos Aires

En Buenos Aires la pasión es la misma: restaurantes y bares especializados se tiñen de “tinto” para celebrar. En el rooftop del Hotel Panamericano se realizará la “Positive Malbec Night”, para poner en valor aquellos vinos que se producen de manera sustentable. Por su parte, el bar de vinos Trova realizará una feria especial de etiquetas seleccionadas y la Malbequería, propone una cata de “17 metros de botellas de vino Malbec” dispuestas a lo largo de su espacio.

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