La aviación era la gran pasión que tenía el capitán de la Fuerza Aérea, Gonzalo Fabián Britos Venturini, que murió ayer cuando realizaba tareas de adiestramiento en el sur de Córdoba luego de realizar una maniobra de eyección de un caza bombardero, aeronave en la que era su especialidad. Su paso como «el mejor promedio» marcó su carrera en la fuerza.

Oriundo de Paraná, había nacido el 11 de diciembre de 1985, y venía de una familia de tradición aeronáutica, ya que su padre fue suboficial y desarrolló la mayor parte de su actividad en el Grupo Técnico N° 2.

Según el reporte enviado por la Fuerza Aérea, el capitán de 34 años hizo sus estudios primarios en la Escuela N° 1 del Centenario y la secundaria en la escuela de Educación Técnica N° 3, en Paraná, donde egresó con el título de técnico aeronáutico. Incluso, mientras era estudiante, trabajó en mantenimiento de aeronaves en los hangares del GPO Técnico N° 2.

Luego formó parte del cuerpo de Comando de la Fuerza Aérea. De allí egresó con el título de «Licenciado en sistemas aéreos y aeroespaciales»: obtuvo el premio al mejor promedio en instrucción militar.

Su curso de aviador militar lo hizo entre 2010 y 2011. Allí aprendió a pilotear, el primer año un B-45 Mentor y el segundo año un T34c Turbo Mentor, donde fue galardonado con los premios al mejor promedio general de egreso, mejor promedio de estudios y mejor promedio en etapa de «formación aérea».

Un año después fue destinado a Morón, donde comenzó a volar un Cessna 182 en espera de vacante para efectuar el Curso de Estandarización de Procedimientos para Aviadores de Combate (Cepac).

En 2012 y 2013 llevó adelante en la 4ª Brigada Aérea el Cepac y obtuvo los premios de mejor promedio general de egreso, mejor promedio de táctica aire-aire y mejor promedio táctica aire-tierra volando aviones IA-63 Pampa.

En 2014 llegó a la 5ª Brigada Aérea, donde continuó volando Cessna 182. Al año siguiente hizo el curso básico operacional del caza bombardero OA/ A-4AR Fightinghawk.

En 2016, regresó a la Escuela de Aviación Militar para volar el Embraer 312 Tucano por seis meses. Luego retomó su actividad en la 5ª Brigada Aérea Villa Reynolds (San Luis) para volar de manera operativa al caza bombardero A4AR Fightinghawk.

En el momento del accidente, del que aún se investigan las causas, Britos Venturini se desempeñaba como jefe de escuadrilla, con las categorías de instructor y piloto de vuelo de mantenimiento.

La nave había partido de su base, en la guarnición de la 5ª Brigada Aérea. El piloto volaba en medio de un ejercicio militar y, según lo que se conoce hasta el momento, se eyectó en la zona que se conoce como ‘Campo la Primavera’ de Villa Valeria, a unos 50 kilómetros del punto de partida.

Un equipo multidisciplinario de peritos trabajó ayer en la zona donde cayó el avión a los fines de determinar las causas de lo ocurrido.

El parte oficial dijo: «La Fuerza Aérea informa que una de las aeronaves A4AR que realizaba adiestramiento al Sur de Córdoba, debió ser abandonada por su piloto mediante una maniobra de eyección, lamenta informar que tras la eyección efectuada, el piloto de A4AR reportado fue hallado sin vida en las inmediaciones de la localidad de Villa Valeria (Provincia de Córdoba)».

La aeronave siniestrada es un Fightinghawk A-4AR, matrícula C-295, pertenece al Grupo 5 de Caza de la V Brigada Aérea de Villa Reynolds, San Luis. Esa unidad es asiento de los sistemas de armas de caza, se la conoce como la «Cuna de los Halcones».

Sobre los aviones

Los aviones A4-AR Fightinghawks fueron adquiridos usados a los Estados Unidos durante la gestión de Carlos Menem. Llegaron 36 que eran dotación de la Guardia Nacional estadounidense, fueron repotenciados y actualizados en aviónica por Lockheed Martin cuando la firma tenía la concesión de la planta cordobesa que más tarde estatizó el kirchnerismo con el nombre de Fábrica Argentina de Aviones.

Estas aeronaves cuentan con un asiento eyectable Escapac IG.3, tiene capacidad «0-0» que significa que la eyección es posible a nivel del suelo y sin velocidad. La falta de repuestos por la antigüedad de la aeronave sumada a que hay muy pocos operadores que usen ése asiento redujo el número de aviones operativos. Recién a partir de 2019 la Fuerza Aérea consiguió un proveedor de cartuchos pirotécnicos que es el componente esencial en la primera etapa de la eyección.

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