GLP: Argentina busca ganar mercados con el impulso de Vaca Muerta
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El Seminario Internacional de GLP de la Universidad Austral analizó el potencial exportador argentino, el crecimiento de Vaca Muerta y los desafíos de infraestructura y regulación.
El desarrollo de Vaca Muerta está modificando el escenario energético argentino y abre una oportunidad concreta para que el país aumente su producción de Gas Licuado de Petróleo (GLP) y avance sobre nuevos mercados internacionales.
Ese fue uno de los ejes centrales del Seminario Internacional de GLP “De Argentina hacia el mundo”, organizado por el Instituto de Energía de la Universidad Austral, que reunió a representantes de la industria, organismos públicos y especialistas del mercado energético.
El encuentro puso sobre la mesa las posibilidades de expansión de las exportaciones argentinas, pero también los desafíos que aparecen por delante: infraestructura, almacenamiento, logística, financiamiento, estabilidad regulatoria y acceso a mercados de mayor escala.
Vaca Muerta y una nueva oportunidad para el GLP argentino
El rector de la Universidad Austral, Julián Rodríguez, destacó el momento que atraviesa el sector energético y consideró que Argentina cuenta con recursos y capacidad productiva para aumentar su oferta de GLP.
“La energía es un sector que tiene una oportunidad enorme por delante. Argentina tiene los recursos, la capacidad productiva y, a partir del desarrollo de Vaca Muerta, puede aumentar su oferta de GLP y proyectarse a nuevos mercados”.
Rodríguez planteó, además, que el crecimiento energético debe ser acompañado por una estrategia de largo plazo.
“El sector energético es un dinamizador de la economía, crea inversión, crea trabajo, conocimiento y nuevas oportunidades para el país, pero nos obliga a pensar qué hacemos con ese crecimiento y cómo lo hacemos”.
En esa discusión incluyó la sustentabilidad, la transparencia y el impacto social del desarrollo energético, con una mirada puesta en las comunidades que pueden beneficiarse de la expansión de la actividad.
La Argentina necesita agregar valor y mirar al mundo
Para Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, el desarrollo de Vaca Muerta genera una oportunidad que excede el abastecimiento del mercado interno.
“Con el crecimiento de Vaca Muerta hay mayor disponibilidad de gas, petróleo y líquidos. El desafío no es solo garantizar el abastecimiento interno, sino agregar valor y construir una plataforma exportadora eficiente”.
El especialista consideró que para alcanzar ese objetivo será necesario desarrollar una logística adecuada, atraer inversiones y sostener una estrategia de largo plazo.
También señaló que el GLP argentino ya tiene presencia en América Latina, pero que el próximo paso será avanzar hacia mercados de mayor escala.
“Acceder competitivamente requiere volumen, infraestructura y relaciones comerciales sostenidas”.
América Latina importa más GLP del que produce
El director ejecutivo de la Asociación Iberoamericana de Gas Licuado de Petróleo (AIGLP), Fabricio Duarte, puso el foco en la situación regional.
Según explicó, América Latina consume actualmente más GLP del que produce, por lo que las importaciones tienen un papel relevante para garantizar el abastecimiento.
En ese contexto, consideró que Vaca Muerta puede modificar el mapa regional.
“Argentina puede convertirse en una fuente regional de suministro; no para reemplazar a un proveedor por otro, sino para diversificar las fuentes de abastecimiento”.
Duarte remarcó que la oportunidad requiere inversiones en almacenamiento, infraestructura y logística, además de previsibilidad jurídica y regulatoria.
También destacó el papel del GLP en hogares que no cuentan con redes de gas natural y planteó la necesidad de que la transición energética sea gradual y acompañe las necesidades de abastecimiento.
Según su proyección, Argentina podría generar 2,3 millones de toneladas de GLP hacia 2030, un volumen que abriría nuevas posibilidades para la exportación regional.
El Gobierno: “De Argentina hacia el mundo” ya es una realidad
El subsecretario de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía de la Nación, Federico Veller, consideró que el seminario se realiza en un momento especialmente relevante para el mercado.
“El nombre de este seminario, ‘De Argentina hacia el mundo’, no es una metáfora: describe con precisión lo que está ocurriendo”.
Veller señaló que el GLP argentino abastece a millones de hogares que no tienen acceso al gas natural y que, al mismo tiempo, ya representa un producto de exportación para distintos mercados.
Según los datos expuestos durante el encuentro, en 2025 Argentina produjo 3 millones de toneladas de GLP, el mayor nivel de las últimas dos décadas, y exportó 1,6 millones de toneladas por unos US$700 millones.
El principal destino continúa siendo la región, con Brasil como uno de los compradores destacados, aunque también comienzan a ganar espacio mercados de Asia e India.
Menos regulaciones y más inversión
Veller también destacó cambios en el funcionamiento del mercado argentino de GLP.
Mencionó una reducción de la burocracia, mayor previsibilidad y libertad operativa y comercial, junto con una focalización de los subsidios destinados a los hogares vulnerables a través del programa Hogar.
A esto sumó el RIGI, al que atribuyó estabilidad por 30 años y vinculó con 23 proyectos aprobados.
La visión planteada desde el Gobierno es que una mayor previsibilidad para las empresas pueda traducirse en más inversiones y crecimiento de la producción.
Asia concentra la mayor demanda mundial
El potencial exportador argentino también fue analizado desde la perspectiva del mercado internacional.
Julio Faldin, vicepresidente senior de Desarrollo de Negocios para Latinoamérica de ARGUS, señaló que el 60% de la demanda mundial de GLP se concentra en Asia Pacífico, principalmente en China e India.
“Es el imán del mundo: cualquier molécula de GLP nueva va a terminar siendo consumida por esta región”.
En ese escenario, consideró que el contexto internacional aumenta la relevancia de la producción de Estados Unidos y América del Sur.
Faldin proyectó que Argentina, con los proyectos actualmente en marcha, podría alcanzar una producción de 8 millones de toneladas anuales hacia 2040 y pasar de una posición cercana al puesto 20 a ubicarse entre los cinco principales exportadores mundiales.
Para lograrlo, señaló que será necesario mejorar la estructura logística y avanzar hacia precios de referencia que permitan mayor transparencia en el mercado.
Un mercado internacional atravesado por conflictos
El consultor principal de World Energy Consultants, LLC, Craig Whitley, aportó una mirada sobre las transformaciones que atraviesa el comercio mundial de GLP.
Recordó que Estados Unidos pasó de ser importador neto en 2010 a convertirse en uno de los principales proveedores internacionales.
En ese escenario, destacó la posición que Argentina ya ocupa en el mercado global y los cambios que podrían producirse a partir de las tensiones geopolíticas.
Whitley señaló que el Golfo Pérsico representa alrededor del 30% de las exportaciones mundiales de GLP y analizó el impacto que, según su exposición, tuvo el conflicto con Irán sobre los mercados asiáticos.
De acuerdo con su presentación, la reducción de las exportaciones iraníes generó una mayor competencia por cargas y buques disponibles, con impacto sobre los precios y los flujos comerciales.
El especialista sostuvo que las consecuencias de esta disrupción podrían extenderse más allá de 2026 y modificar la dinámica del mercado internacional durante los próximos años.
El desafío argentino: producir más y poder exportarlo
Las distintas exposiciones coincidieron en un punto: el potencial productivo de Vaca Muerta necesita estar acompañado por infraestructura y capacidad comercial.
Para la Argentina, el crecimiento del GLP puede significar una nueva fuente de exportaciones, ingreso de divisas, inversiones y generación de empleo. Pero para aprovechar esa oportunidad será necesario resolver cuestiones que van desde el procesamiento y almacenamiento hasta el transporte, los puertos y el acceso a mercados internacionales.
El desafío, en definitiva, ya no pasa solamente por extraer más hidrocarburos, sino por construir la cadena necesaria para que esa producción pueda transformarse en valor y llegar de manera competitiva al mundo.

