La presidenta de la comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados, Carolina Gaillard, confirmó este miércoles que se analizan modificaciones en el proyecto oficial sobre Interrupción Legal del Embarazo para facilitar su aprobación y que, una de ellas, incluye la objeción de conciencia para instituciones médicas privadas.

«Se están evaluando dos cambios: una es la objeción de conciencia institucional para profesionales de centros médicos privados, de manera que esos casos se deriven a una dependencia sanitaria pública», afirmó Gaillard en diálogo con la radio online FutuRöck.

«Esta inclusión podría evitar conflictos con clínicas muy identificadas con muchos credos religiosos», explicó la legisladora.

El otro cambio que podría introducirse en el dictamen, que se firmará esta tarde en el marco de un plenario de comisiones, tiene que ver con «la posibilidad de que en el caso de adolescentes de 13 a 16 años tengan un acompañante o referente afectivo», indicó la diputada.

En el proyecto original se dice que esas jóvenes «cuentan con aptitud y madurez suficiente para decidir la práctica y prestar el debido consentimiento, a menos que deba utilizarse un procedimiento que implique un riesgo grave para la salud o vida».

Gaillard comentó que «estas modificaciones tienen que ver con que se está trabajando el texto en las dos cámaras para garantizar su aprobación y que no vuelva a Diputados desde el Senado».

El proyecto recibirá esta tarde dictamen en un plenario de comisiones de la Cámara baja, que lo debatirá el jueves en el recinto, en una maratónica sesión que se extendería hasta el viernes, mientras que en las inmediaciones del Congreso se congregarán manifestaciones a favor y en contra de la iniciativa.

En otro orden, Gaillard destacó que, a diferencia de 2018, «que había habido libertad para debatir en el Congreso, ahora sí hay una decisión política con un proyecto oficial, que persigue un tema de salud pública en concreto, y sí todo sale bien tendremos ley antes de fin de año»

En ese sentido, resaltó que «por eso también van los dos proyectos, con el tema del Plan de los 1.000 Días, que busca acompañar desde el Estado a la mujer que sí decide llevar adelante su embarazo».

Gaillard subrayó: «Más allá de los escraches, que yo he sufrido personalmente y otros diputados también, creo que el debate fue con mucha altura, y los expositores han tratado de mantener un nivel con argumentos concretos, y no con golpes bajos ni chicanas».

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