Fundación CAUCE llevó la mirada de los territorios a la COP17 en Mongolia
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La organización entrerriana participó de la conferencia de la ONU sobre desertificación y presentó una propuesta que vincula la salud de los suelos con la alimentación y el bienestar humano.
La Fundación CAUCE participó de la 17ª Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), realizada en Mongolia entre el 17 y el 28 de agosto. La organización llevó a este espacio internacional una propuesta vinculada con la relación entre salud de los suelos, sistemas alimentarios y salud humana.
La participación significó un nuevo paso en el trabajo internacional de la Fundación, que ya había formado parte de la COP16. En esta edición, además de presentar una propuesta propia, CAUCE participó de espacios de articulación de organizaciones de la sociedad civil y de las discusiones vinculadas con las negociaciones de la Convención.
Una mirada integral sobre el suelo y la alimentación
Uno de los principales momentos de la participación de CAUCE fue la coorganización del encuentro paralelo Healthy Soil 4 Food, realizado con el acompañamiento de Drynet y el apoyo de AIDER Perú.
Durante la actividad, la Fundación presentó por primera vez en una COP una propuesta destinada a profundizar el vínculo entre la salud de los suelos y la salud humana.
Desde la organización plantean que la degradación de las tierras no constituye solamente un problema ambiental o productivo. Las formas en que se gestionan los suelos también tienen relación con la calidad nutricional de los alimentos, la disponibilidad de agua, la biodiversidad, los medios de vida rurales y el bienestar de las comunidades.
La propuesta busca, de esta manera, promover una mirada que vincule tierra, alimentación y salud, aspectos que, según CAUCE, todavía aparecen de manera fragmentada en la agenda internacional.
El rol de las organizaciones de la sociedad civil
La participación en Mongolia también permitió fortalecer los vínculos con organizaciones de diferentes regiones.
El Panel de Organizaciones de la Sociedad Civil de la CNULD coordinó espacios de intercambio para seguir las negociaciones, analizar los avances y elaborar posiciones comunes.
En ese marco, CAUCE participó en grupos de trabajo para la elaboración de declaraciones y tuvo a su cargo la lectura de la declaración de la sociedad civil referida a la necesidad de evitar, reducir y revertir la degradación de las tierras y los suelos agrícolas.
La organización también destacó la participación latinoamericana y el trabajo de Marioldy Sánchez, de AIDER Perú, quien fue tutora de Glenda Mangia, integrante de CAUCE, dentro del programa de mentoría de Drynet.
La participación quedó como uno de los debates pendientes
Uno de los principales puntos de tensión de la COP17 estuvo relacionado con la participación de la sociedad civil.
Según el balance realizado por CAUCE, desde el inicio de la conferencia Estados Unidos objetó la inclusión en la agenda de cuestiones vinculadas con la participación e involucramiento de la sociedad civil.
También quedaron pendientes debates relacionados con género y con las posibles articulaciones entre las Convenciones de Río. Estos temas fueron postergados para futuras negociaciones y algunos serán retomados en la COP18.
Para la Fundación, la participación de las organizaciones no debería limitarse a espacios paralelos o instancias de intercambio, sino que debería tener incidencia en los procesos donde se definen políticas sobre degradación de tierras y sequías.
En ese sentido, durante la conferencia distintas organizaciones reclamaron por financiamiento directo, una gobernanza de abajo hacia arriba y políticas centradas en las personas y los territorios.
34 decisiones y una agenda que continúa
La COP17 cerró con 34 decisiones sobre diferentes aspectos vinculados con la lucha contra la desertificación y la degradación de las tierras.
Entre los temas abordados estuvieron los pastizales y el pastoralismo, la tenencia de la tierra, las tormentas de arena y polvo, el fortalecimiento de capacidades, la movilización de recursos y la relación entre ciencia y política.
Uno de los avances destacados fue el reconocimiento de la importancia de los pastizales y de las comunidades pastoriles, tanto para la seguridad alimentaria y los medios de vida rurales como para la conservación de los ecosistemas.
Sin embargo, no se alcanzó un acuerdo global sobre la sequía, mientras que otros asuntos considerados críticos quedaron pendientes para próximas negociaciones.
La COP18 está prevista para 2028 en Egipto, donde continuarán parte de estas discusiones.
Del territorio a los espacios de decisión
Para CAUCE, la experiencia en Mongolia dejó nuevas herramientas, vínculos y aprendizajes para continuar con su trabajo territorial.
La participación permitió fortalecer alianzas nacionales, regionales e internacionales y llevar al ámbito de la Convención una perspectiva construida a partir de experiencias vinculadas con la agroecología y la alimentación sostenible.
El desafío que queda por delante es trasladar esos aprendizajes nuevamente a los territorios y continuar los proyectos de incidencia y construcción de alternativas frente a la degradación de los suelos y la sequía.
La experiencia también puso en discusión una cuestión que atraviesa las negociaciones internacionales: cómo lograr que los conocimientos y necesidades de las comunidades, organizaciones y territorios tengan un lugar efectivo en los espacios donde se toman las decisiones globales.

