Varios sectores se vieron afectados luego del decreto de aislamiento social obligatorio impuesto por el Gobierno nacional para frenar el avance del coronavirus. Entre ellos está el de la producción tabacalera, que esta semana podría quedarse totalmente sin cigarrillos en circulación, de ningún tipo de marca.

“Esta semana se terminan todos los cigarrillos” indicó Néstor Adrián Palacios, presidente de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), estimando que antes del domingo no habrá más para comprar.

“La gran mayoría de los kioscos a nivel nacional no tiene más cigarrillos”, amplió Palacios, quien también pidió una autorización al Desarrollo Productivo de la Nación, para que las empresas puedan reanudar su trabajo y abastecer a los distribuidores.

Consultado por Paralelo 32 un distribuidor en Paraná Campaña de la línea de Massalin Particulares, comentó que desde que se inició con la cuarentena las fábricas se encuentran cerradas y el abastecimiento de la demanda de cigarrillos en el país ha sido con el stock que contaban en depósito. “Hasta la semana pasada las distribuidoras tenían algo de stock quedando muy pocas marcas, quedando la línea de mentolados o marcas de poca rotación; siendo las de primera línea las que se terminaron hace aproximadamente dos semanas”, indicó la fuente consultada.

Debido a la escases o falta de cajetillas de primera marca, la demanda por parte de los consumidores ha llevado a que en algunos comercios el valor promedio de un atado de cigarrillos, que ronda los $120, se esté cobrando hasta $500.

La firma Massalin Particulares se encuentra radicada con su fábrica en la localidad de Merlo, provincia de San Luis, donde luego de rediseñar el espacio de trabajo en base a la implementación de normas de bioseguridad y los cuidados de los trabajadores y líneas de producción que se deben reestructurar en las empresas ante la pandemia de covid-19; presentaron en varias oportunidades la solicitud de apertura de la planta para producir y comercializar sus productos, teniendo en cuenta que para el Estado nacional la paralización de las tabacaleras significa dejar de percibir mensualmente la suma de 700 millones de pesos en impuestos; y que la cadena de producción, desde el productor de la hoja de tabaco, los transportistas y los rubros relacionados que en cada provincia productora de tabaco se encuentran paralizados sin percibir ingreso alguno; no obtuvieron hasta el momento las habilitaciones para volver a producir.

“En esta semana quedan algunos negocios que se encuentran fraccionando la venta de cigarrillos, otros solo le venden a sus clientes habituales, quedando solo en stock lo existente en los kioscos, ya que en las distribuidoras y en fábrica no queda nada”, indicó Martín a Paralelo 32.

El rubro que más afectado se ve en tiempos de cuarentena por la falta se cigarrillos, es el kiosco, ya que la comercialización de éste producto hoy los diferencia de otros comercios proveedores de alimentos; teniendo en cuenta que a raíz de la prohibición de circulación de menores en la vía pública, la venta de golosinas se vio afectada disminuyendo abruptamente, quedándole al kiosquero el cigarrillo como producto con más demanda.

En esta misma línea, el secretario general de la Federación de Obreros de la Industria del Tabaco, Juan Martini, expresó su «preocupación» ante «la inactividad industrial» por la que atraviesa el sector.

«Frente al grave flagelo del Covid-19 y las restricciones para evitar los contagios, las fábricas están cerradas y la producción paralizada», remarcó. El dirigente gremial propuso, por ejemplo, alternativas de acuerdo con autoridades y empresarios para trabajar en turnos y distanciamiento social.

Martini también señaló su «preocupación» porque al no funcionar las líneas de producción «es ya evidente la ausencia de cigarrillos en los kioscos de distribución y es del mismo modo inocultable el crecimiento de los cigarrillos truchos».

«Si las fábricas no producen es imposible abastecer el mercado. Ya es evidente esa realidad por la ausencia de stock de las empresas, lo que pone en riesgo las fuentes laborales. En los últimos meses hubo casi mil cesantías», enfatizó.

Para el dirigente sindical, esa situación genera «pérdidas económicas millonarias» para el Estado por «la no recaudación de impuestos al tabaco, ya que el 80 por ciento del valor de cada paquete del producto es impuesto», puntualizó.

Las dos grandes empresas industriales en el país son Massalin Particulares y British American Tobacco, que emplean a casi un millar de trabajadores y fabrican más de 1.500 millones de atados por año.

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