Entre Ríos: el campo marca récords, pero comercio, construcción y servicios siguen en alerta
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El presidente del Consejo Empresario de Entre Ríos, Ramiro Reiss, describió un escenario económico con fuertes contrastes. Mientras el agro atraviesa una campaña histórica y la industria sostiene sus niveles de actividad y empleo, los sectores ligados al mercado interno enfrentan caída de rentabilidad, menor actividad y dificultades para acceder al crédito. También analizó la apertura de importaciones y el fuerte crecimiento de las marcas de autos chinas.
La economía entrerriana atraviesa un momento de fuertes contrastes entre los distintos sectores productivos. Mientras el campo alcanzó durante la campaña 2025/2026 el mayor volumen de producción de granos de los últimos 25 años, el comercio, la construcción y los servicios enfrentan un escenario mucho más complejo.
El diagnóstico fue planteado por Ramiro Reiss, presidente del Consejo Empresario de Entre Ríos (CEER), entidad que reúne a representantes de diferentes sectores de la actividad económica provincial.
Durante una entrevista con Debate Abierto, el dirigente analizó la situación de las empresas entrerrianas, el impacto de las medidas económicas nacionales y los desafíos que enfrenta la producción frente a la apertura comercial.
Récord para el campo entrerriano
Entre los datos positivos, Reiss destacó el desempeño del sector agropecuario durante la última campaña.
La producción de granos de Entre Ríos superó los 10 millones de toneladas en el ciclo 2025/2026, alcanzando el mayor registro de la serie histórica de los últimos 25 años. También se registró un récord en la superficie sembrada.
Para el dirigente empresario, estos resultados muestran la capacidad de respuesta que mantiene el sector productivo entrerriano.
A este escenario se suma el desempeño de la industria. Reiss destacó que, según los últimos informes de la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER), la provincia logró sostener niveles de actividad y empleo industrial.
Pero ese panorama no se replica en todos los sectores.
Comercio, construcción y servicios: la otra cara de la economía
Los mayores niveles de preocupación aparecen en las actividades vinculadas al mercado interno.
“En servicios, construcción y comercio estamos con niveles de actividad un poco más afectados, con incertidumbre y preocupación”, señaló Reiss.
El empresario sostuvo que uno de los principales problemas está relacionado con la rentabilidad. Según describió, muchas empresas vieron caer fuertemente sus márgenes y algunas directamente dejaron de obtener ganancias.
La situación adquiere especial importancia porque se trata de actividades que generan una gran cantidad de puestos de trabajo.
“Le planteamos la preocupación de que a corto plazo no estamos viendo que estos sectores que generamos muchos puestos de trabajo (comercio, construcción y servicios) tengan un nivel de actividad que nos permita sostenerlos”, explicó.
El reclamo del empresariado a Luis Caputo
Durante la visita del ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, a Entre Ríos, representantes del CEER pudieron plantear sus inquietudes sobre la evolución de la economía.
Reiss destacó que el sector empresario valora el ordenamiento fiscal y el equilibrio de las cuentas públicas impulsados por el Gobierno nacional.
Sin embargo, advirtió que ese proceso todavía no se traduce en una recuperación suficiente de la actividad de las pequeñas y medianas empresas vinculadas al mercado interno.
Uno de los puntos centrales de la preocupación empresaria está relacionado con las tasas de interés y el acceso al crédito.
Según explicó Reiss, la persistencia de niveles de inflación superiores a los esperados demora la posibilidad de contar con tasas más accesibles que permitan financiar inversiones y recuperar el consumo.
Caputo, de acuerdo con lo relatado por el dirigente entrerriano, atribuyó esa demora a la situación económica heredada y sostuvo que la consolidación de la confianza y la reducción de las tasas permitirán avanzar hacia una etapa de crecimiento.
Apertura de importaciones: más competencia, pero con condiciones
Otro de los temas abordados fue la apertura comercial y su impacto sobre la actividad económica.
Reiss, además de presidir el CEER, desarrolla su actividad empresarial en el sector automotor y analizó particularmente los cambios que experimentó ese mercado.
Según explicó, el mercado de patentamientos argentino, que históricamente se ubicaba alrededor de las 800.000 unidades anuales, cayó hasta aproximadamente 400.000 vehículos entre 2019 y 2024, en un contexto marcado por las restricciones a las importaciones.
Con la apertura comercial, el mercado recuperó parte de ese volumen y llegó a unas 600.000 unidades, aunque durante el año en curso registra una caída cercana al 15%, según los datos mencionados por Reiss.
El dirigente defendió la apertura de las importaciones como una herramienta que puede beneficiar a los consumidores mediante una mayor competencia y variedad de productos.
Pero planteó una condición: la apertura no debería producir un deterioro de la actividad industrial nacional.
El crecimiento de las marcas chinas en Argentina
Uno de los fenómenos que más llamó la atención en el mercado automotor es el crecimiento de las marcas asiáticas.
“Pasamos de tener una presencia incipiente de marcas chinas el año pasado a contar hoy con más de 20 marcas en el mercado, incrementando su participación del 1,3% a cerca del 9%”, señaló Reiss.
El empresario vinculó este crecimiento con la flexibilización de las importaciones y, particularmente, con el régimen que permite el ingreso de determinados vehículos híbridos y eléctricos sin el arancel habitual del 35% aplicado a importaciones extrazona.
El Gobierno nacional habilitó un cupo anual de 50.000 unidades bajo este esquema.
Brasil y la industria automotriz: una integración que puede ser clave
Reiss también destacó el vínculo entre las industrias automotrices de Argentina y Brasil.
En ese esquema, Argentina mantiene una especialización en la producción y exportación de determinados vehículos, particularmente pickups, mientras importa automóviles fabricados en Brasil.
Para el empresario, esta complementariedad puede ser una fortaleza siempre que se avance en condiciones que permitan mejorar la competitividad de la producción nacional.
En ese punto, planteó la necesidad de reducir la presión impositiva y mejorar la infraestructura, en lugar de utilizar el cierre de las fronteras comerciales como principal mecanismo de protección.
Una economía con dos velocidades
El diagnóstico del titular del CEER deja así una fotografía de la economía entrerriana con dos realidades que avanzan a velocidades diferentes.
Por un lado, el campo atraviesa una campaña récord y la industria provincial logra sostener buena parte de sus niveles de empleo y actividad. Por otro, los sectores que dependen fundamentalmente del consumo interno —comercio, construcción y servicios— continúan enfrentando dificultades para recuperar rentabilidad y volumen de negocios.
El desafío, según la mirada empresarial planteada por Reiss, será lograr que la estabilidad macroeconómica y el orden fiscal se traduzcan progresivamente en mayor actividad, crédito accesible, inversión y generación de empleo en aquellos sectores que todavía no sienten una recuperación suficiente.
Para Entre Ríos, donde el entramado productivo combina agroindustria, industria, comercio y servicios, esa recuperación resulta clave para evitar que los buenos resultados de algunos sectores convivan durante demasiado tiempo con una economía interna debilitada.

