En Victoria la indigencia es una realidad que se puede ver sin alejarse del centro

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Imagen archivo

Victoria.- No hay que buscar en otras tierras la miseria. La podemos ver acá, si desacostumbramos los ojos. La pobreza extrema existe en Victoria y no es nueva. Sin ir más lejos, en la actual terminal de nuestra “ciudad turística” viven tres personas en situación de calle. En realidad, lo correcto sería decir que sobreviven. Lavan autos, cuando encuentran clientes; acomodan las valijas, cuando llegan colectivos; comen, cuando alguien les da.

Matías Lisandro Cairo (25) es uno de ellos, de los que sobreviven. A veces, se alimenta gracias a la caridad de una pizzería cercana a la terminal; otras, consigue unos billetes lavando coches y se va a comer a algún bar. Duerme al lado de una base de taxis, tiene un colchón tirado en el suelo y algo de ropa.

Dice que hace bastante tiempo está viviendo en la terminal, ya no sabe precisar cuánto. Narra que su vida está marcada por el abandono. Además, cuenta que tiene una hija, y que la quiere ver.

Aquí, las cosas se complican aún más. Según su abogado, Agustín Greco, quien atiende sus cuestiones de manera gratuita, “Matías viene cumpliendo una condena de dos años por violación a la medida cautelar de restricción perimetral hacia su ex pareja”. En este sentido, el abogado explica: “En su momento hubo violencia de género y se dio lugar a una medida perimetral. Matías violó esta medida no para acercarse a su mujer, sino porque le estaban negando ver a su hija. Él se acercó a ver a su hija”.

Enseguida retomaremos la cuestión judicial. No obstante, antes de continuar, conviene señalar algunas cuestiones.

Por un lado, la condena de Matías es una cosa, algo que, como dice su abogado, ya está cumpliendo. De eso se encargará la justicia y no el periodismo. Esto no significa que pretendemos minimizar la violencia de género, para nada; pero tampoco nos proponemos minimizar el hecho de que hay una persona (en realidad tres) sobreviviendo en la terminal y dependiendo de la caridad de particulares, mientras el Estado mastodóntico, financiado obligatoriamente con impuestos y tasas, no hace nada.

Si la política es el arte de lo posible, en Victoria y en la provincia tenemos artistas bastante limitados. Matías nos asegura que la actual secretaria de Desarrollo Social, Ibel Ibarra, nunca se ha acercado ni ha enviado a nadie a su nombre para trabajar sobre su situación. Además, según él, ha ido a la municipalidad incontables veces y no ha recibido ningún tipo de ayuda.

Él nos dice que, hoy en día, no cobra ningún plan del Estado y que, en realidad, lo que quiere es trabajo. Enumera que sabe de informática, panadería y preparación física, pero que puede trabajar de cualquier cosa. Su deseo, cuenta, es ganarse el pan dignamente y pagarse lo que consume.

Por el momento, Matías fue ayudado por Martín Vivanco, quien impulsa el proyecto Hombre de la Calle. En su Facebook, respecto a esta situación, Vivanco señala:  “(…) si [Matías] se equivocó en la vida, tiene la oportunidad de rehacer su camino, y yo lo voy a ayudar”.

Por otro lado, Matías también señala que desea volver a ver a su hija. “Que Matías tenga la perimetral no significa que se le impida el contacto con su hija, porque para eso existen diferentes partes, como un tercero de confianza que pueda controlar las visitas. También, existe el Copnaf, que tiene psicólogos, abogados y asistentes sociales, y ellos podrían velar, mientras se realiza la visita, por la integridad física de la menor”, dice el abogado.

Sumado a lo anterior, agrega: “En redes sociales se ha dicho que él ha golpeado a su hija. Eso se desmiente porque no hay ninguna denuncia fehaciente que lo demuestre”.

Por último, el abogado dice que ahora están buscando un psicólogo que ayude, también gratuitamente, a Matías. Asimismo, reitera que el joven está buscando un trabajo para, así, desarrollarse. En Victoria la indigencia es una realidad que se puede ver sin alejarse del centro, después de todo somos parte de un país con 42% de pobres, donde millones de planes de ayuda social que se superponen, nunca alcanzan, pero la mirada más cercana es municipal y desde allí debería llegar la primera ayuda.

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