Crespo (Por Hugo Schira).- El pastor René Krüger de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata es un profundo estudioso de la Biblia y su contexto histórico. Reivindica el carácter excepcional y único del libro sagrado de judíos y cristianos. En una extensa e interesante entrevista con Paralelo 32 repasó algunos aspectos sobre la Biblia a la luz de las investigaciones científicas modernas. En el inicio de la charla aclaró, para dar el marco científico y metodológico de investigación sobre la Biblia, que “las Ciencias Bíblicas son todas las ciencias auxiliares con las que se estudian los textos de la Biblia y su entorno. Los idiomas hebreo, arameo y griego; la arqueología bíblica, donde trabajan cristianos, judíos, ateos, no interesa la confesión sino la arqueología de la época bíblica; la metodología exegética para el análisis de los textos bíblicos, porque la Biblia también es literatura con géneros y formas literarias; hay que ubicar los géneros en su contexto, en su historia, ya que cada historia produce determinados géneros. Las ciencias exegéticas tienen que ver con el análisis literario, el análisis de los momentos de la redacción, del proyecto que tiene cada libro bíblico”.

–  Por decirlo así, el proyecto político del momento…

—  El proyecto del momento, o un cuestionamiento de ese proyecto. Por ejemplo, la literatura apocalíptica cuestiona la política de los imperios. Dice ‘todo esto se va a ir, va a llegar el fin del mundo, se van a terminar las dictaduras’. Es una respuesta a una situación apremiante. Estudiar la literatura en su contexto, como producto de ese contexto y como respuesta a la política. Después, todo lo que tiene que ver con la traducción, que no es pasar un texto a otro idioma, sino que hay maneras de traducir. Y después, los llamados Comentarios, que es volcar la investigación a un libro que después se puede usar para la predicación, para un estudio bíblico. O sea, abarcan muchas cosas las Ciencias Bíblicas. Y aparte del Antiguo y Nuevo Testamento está el campo de la Literatura Intertestamentaria, que no entró en el canon de la Biblia, pero que es sumamente amplia.

–  La Biblia tiene muchas vetas.

—  Está la historia de la Humanidad, hay ciertas pautas y modelos de ser humano, ciertas conductas paradigmáticas. Dictaduras siempre hubo, amor siempre hubo, odio siempre hubo; grupos, familias, clanes, naciones, países, rivalidades, progreso, retroceso. Eso está de alguna forma paradigmáticamente en la Biblia. Uno lee la Biblia y lee algo de la historia de la Humanidad; no solo del pueblo de Israel. Sino, cosas que se repiten, esperanzas, proyecciones…

–  ¿Es una literatura única en el mundo la que se ha generado en torno a la Biblia? Se ve por ejemplo, la lucha entre la cultura judía y la griega.

—  Roma logró conquistar militarmente el mundo griego, pero fue helenizada por la cultura griega, que tenía un desarrollo diferente y más convincente que la romana, que era puramente práctica pero le faltaba el tema de la reflexión. Así, los judíos luchan contra la helenización y la destrucción de su religión, pero incorporaron el idioma griego y, a raíz de eso, la Biblia judía, que se hubiera muerto en el círculo de Israel, al ser traducida al griego, se abre al resto de la Humanidad y se abre al Occidente. Gracias a eso, los valores de la religión judía pasaron al mundo occidental y de Occidente al resto de la Humanidad. Ese fenómeno no se repite con ningún otro libro sagrado. Porque hay una docena de religiones que tienen libros sagrados, pero ninguno tuvo ese alcance para toda la Humanidad.

–  Cuando se analiza desde una perspectiva escéptica, la Biblia es la construcción cultural de un grupo humano, los judíos y la Iglesia. ¿Dónde está el plan divino? Porque uno ve hombres creando cosas, no ve un Dios detrás. Es la perspectiva no creyente.

—  No es excluyente. ¿Qué les movió a esos hombres a ese tipo de relatos que son tan paradigmáticos, que calzan en todas las demás culturas? ¿Por qué la historia de Adán y Eva, más allá si es simbólica o no, porqué esa historia se repite en toda pareja de alguna forma? ¿Por qué la historia de Caín y Abel, donde uno mata al otro, se repite en todas las culturas? Todas las religiones tienen sus mitos, pero no tenemos en los otros mitos religiosos un análisis de lo que es el ser humano, tanto individual como social y familiar. El ser humano interactúa con otras personas. ¿De dónde viene la inteligencia de esos autores para representar todo eso? Los negros en África empiezan a leer la Biblia y dicen ‘ahí estamos nosotros’. Los indígenas lo dicen, los germanos lo dijeron, los chinos. ¿Qué hay en esos textos? A eso una perspectiva no creyente no puede contestar. Porque ahí no vivió ningún Freud, no vivió ningún sociólogo de la época moderna. No había historiadores del arte de la cultura que podrían decir ‘pongan tal cosa en esos textos’. Por lo menos, deben dejar abierta la puerta para ‘algo’ que está más allá y que desde el punto de vista de la Fe llamamos Inspiración. No estoy hablando de la interpretación literal o simbólica, ese es un punto en discusión para otros círculos. Pero, ¿por qué esas historias, y eso se repite a lo largo del Nuevo Testamento también? Por ejemplo, la apocalíptica. Es una literatura anti imperial y anti dictatorial. Y se sigue leyendo.

–  Tanto a la literatura apocalíptica como a la profética, hay cristianos que se las toman muy literalmente. Se espera que ocurran en un futuro cercano las catástrofes que se plantearon al momento de escribir.

—  Eso, si se toma en forma literal la literatura apocalíptica. En primer lugar, el profetismo del antiguo Israel es un fenómeno muy interesante. Otros pueblos tenían ‘videntes’ que adivinaban el futuro. Los profetas no adivinan el futuro sino que interpretan el presente a la luz del mensaje que ellos reciben o sienten. Y a partir de ahí en algunos casos, proyectan cosas. Y calculan una mejoría con una buena educación en la Torah (Cinco libros iniciales de la Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, núcleo fundamental del Antiguo Testamento, N. de R.), en la Ley, que Dios premiará al obediente. Cuando la historia se cierra, cuando eso fracasa, cuando se cierra la perspectiva de una evolución, cuando irrumpen las dictaduras, los tiranos, los imperios de la  Antigüedad, surge la literatura apocalíptica. Su aporte no es decir que ‘en tal fecha pasará tal cosa’ Porque unos calculan hasta con fechas o señales que va a pasar determinado suceso. Esa literatura apocalíptica expone el hecho de resistir al dominio del ser humano con la fuerza militar. Es una literatura de resistencia. Su valor no lo veo tanto en lo que anuncian que va a pasar, sino que se animan a escribir que ‘estos tipos van a caer’. En ocasiones digo, medio jocosamente, ‘mientras haya muerte, hay esperanza’. O sea, mientras caen los dictadores hay esperanza para la Humanidad. Es un dicho brutal, con riesgo, pero lo asumo. (sonríe)

–  No es muy cristiano (sonrisas)

—  No es muy cristiano. Y, por qué no, también es cristiano. Porque el apocalíptico Juan anuncia la caída del Imperio Romano. ¿Y cayó o no cayó? Surgieron otros imperios y hoy surgen otros. Pero, por ser literatura de resistencia ¿de dónde le viene esa fuerza cuando todos los horizontes están cerrados? Ahí está lo que desde el punto de vista de la Fe llamamos Inspiración.

Historias de violencia

–  Le traslado tres historias muy controvertidas. Abraham dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac; Jefté que sacrifica a su hija; y el alto nivel de violencia, que hoy llamaríamos genocidio, que campea en la conquista de Canaán descripta en el Libro de Josué. ¿Qué tienen esas historias de cristianas o de inspiradas?

—  En primer lugar, hay que destacar que esas historias no están en el Nuevo Testamento, está en el Antiguo Testamento. Pero no digo que estén en la vivencia judía, están en una etapa muy temprana, son tres historias muy antiguas. El caso de Abraham es una historia paradigmática porque en el antiguo Israel por influencia de la mayoría de las naciones con las que confrontaba Israel, había sacrificios humanos. En épocas muy turbulentas y confusas mataban a los primogénitos; los sacrificaban al dios Moloc, para después recibir abundante fertilidad, tener muchos hijos…

–  ¿Sin dejar de ser creyentes en Jehová?

—  Sí, tenían los dos dioses y tenían otros más, porque era una época casi politeísta, no oficialmente, pero sí a nivel popular. Entonces, la historia de Abraham y su casi sacrificio de Isaac se puede tomar como un ‘no’ de Dios al sacrificio humano. Es un cierre. La historia de Jefté que sacrifica a su hija es parte de la confusión que reinaba en esa época. Jueces es un libro de muchas confusiones. Están en el apogeo, aplauden, se olvidan de Dios, entonces vienen los filisteos y sus invasiones, los israelitas se arrepienten y claman a Dios. Es una historia que ondula, no es una historia cíclica ni lineal. En los puntos más bajos suceden esos hechos vergonzosos. Son historias como para decir que hubo una época en la que no había consenso sobre la validez de la Ley. Pero también el Antiguo Testamento inculca ‘amarás a tu prójimo como a ti mismo’. La más importante de las tres historias es la de Abraham, donde Dios mismo hace como que tuviera que sacrificar al hijo, pero en el último momento le ordena ‘¡no!’.

–  ¿Y la historia de Josué?, a quien supuestamente Dios ordena matar hasta el ganado de los pueblos que conquistan y liquidan los israelitas.

—  Es parte de esa misma confusión. También está la posibilidad de que hayan atribuido a Dios ciertas cosas que sentían en ese momento. Por otra parte, vuelvo a lo paradigmático. Estas cosas se siguen repitiendo en naciones cristianas, musulmanas, sin religión, en todas las formas de gobierno. El hecho de hacer una guerra y mandar a los jóvenes al frente desde la psicología se interpreta como matar a los hijos para que ellos no te hereden, no te maten y no te desplacen de la vida. Los matamos y nosotros vivimos un tiempo más. Hay una interpretación, que ya está presente tres mil años atrás o más. Toda persona tiene una dosis de violencia, mayor o menor. Y los libros sagrados también tienen violencia.

Nuevo Testamento

–  Cuando uno salta al Nuevo Testamento, todo pasa a ser ‘paz y amor’, simplificando. ¿Qué tiene que ver Cristo, en la visión especialmente de Pablo, con aquellas historias?

—  Hay una superación. Hay una evolución en la misma historia bíblica, porque el profetismo ya no es así. Los de Josué, fueron tiempos de la conquista cuando Israel se va formando como pueblo, cuando entra en Canaán. Toda conquista es violenta; la conquista de América fue violenta, con algunas excepciones. La excepción que más me fascina es la de las reducciones jesuíticas que se crearon para evangelizar a los indígenas lejos de la influencia de los blancos. Las conquistas de África fueron sumamente violentas con la esclavización, Asia; la revolución bolchevique: millones de muertos, Stalin, las purgas. La Revolución Cultural de Mao Tsé Tung, con millones de muertos.

–  ¿Cómo discute con fundamentalistas que no se apartan de una lectura lineal de cada versículo?

—  Trato de entenderlos y cuando son muy fundamentalistas, trato de mostrarles que en la misma Biblia hay diversidad de opiniones. Una de las cosas interesantes en la Biblia, es que bajo un techo de consenso fundamental, permite que haya diferentes interpretaciones. Tenemos tres evangelios sinópticos que tratan la misma historia pero con diferentes materiales, uno omite lo que escribe el otro; pero son evangelios aceptados, canónicos, Palabra de Dios inspirada. Pero son muestras de una diversidad dentro de la interpretación de los sinópticos. Después vamos a Juan, que tiene otra visión. Entonces, en el mismo Nuevo Testamento hay lugar para diferentes interpretaciones bajo un consenso común.

La resurrección

–  Con todo el bagaje científico, ¿puede responder afirmativamente que Jesucristo murió, resucitó al tercer día y subió al Cielo?

—  Sí. En primer lugar, quienes salieron a hablar de la Resurrección fueron discípulos suyos, mujeres y varones. Ahí está la primera comprobación. En esa época las mujeres no tenían capacidad para dar testimonio público, no se las admitía como testigos en ningún tribunal. Si los autores del Nuevo Testamento hubieran fraguado la historia no habrían puesto mujeres. Sólo hombres destacados, Pedro, Pilatos, algún personaje neutral, de afuera. Si Ud. quiere inventar una historia no va a poner una persona marginada, no va a poner a un alcohólico o a un demente. Porque están incapacitados para dar testimonio ante un tribunal, no se lo van a recibir, para atestiguar una cosa tan importante. La posibilidad es que eso pasó así y entonces es un relato verídico. Segundo, los apóstoles predicaron esto en Jerusalén y estaban dispuestos a morir. A Esteban y a Santiago los mataron por su testimonio; a Pablo casi lo matan. Esconder un cadáver y decir que volvió a revivir, dejarse matar por una mentira, ya hay que ser muy loco. El hecho que los primeros testigos estaban dispuestos a morir por sus testimonios, implica que estaban totalmente convencidos. Eran personas de diferentes extracciones y formaciones, un Pedro no tiene la misma formación que un Pablo, un Esteban tiene otra formación. Y el primer ‘cuento’ con el que se enfrentó el testimonio de que Jesús de Nazareth resucitó, fue que robaron el cadáver. Las tumbas de los condenados eran vigiladas, sobre todo cuando tenían un halo de influencia religiosa, porque donde hay un muerto que sea un delincuente, alguien va a empezar creer algo de él. Tenemos el fenómeno de los santos populares. La gente va a la tumba, aunque sepa que era un ladrón, pero ‘hace milagros’. El ejército romano ponía guardias para evitar que se robaran los cadáveres, porque había muchas tumbas de santos y de héroes, en esa época. Una tumba con una enorme piedra sellada, que era costumbre, cómo van a hacer ‘tres gatos locos’ para abrirla, robar el cadáver y esconderlo, sin dejar ningún tipo de rastro. Es imposible que lo hubieran robado. Si estaba ahí, ¿por qué no lo mostraron? En un día se hubiera podido desbaratar el ‘invento’. Estos argumentos históricos, lingüísticos, arqueológicos, me permiten inferir que la Resurrección fue cierta. Cuál sería el argumento para inferir que eso no fue posible, ¿que un muerto no vuelve a la vida? ¿Lo puede demostrar a eso? No digo que lo que hace la medicina sea una resurrección. Pero, hace cien años alguien se moría de un infarto y estaba muerto. Hoy se puede revivificar, no es lo mismo que la resurrección. Pero esta persona para la familia ya estaba muerta. Es solo una comparación, que no me permite decir ‘la resurrección no es posible’. El tema de la resurrección incluye algo más que revivir un hombre clínicamente muerto.

Cristianismo e Islam

–  Con el tiempo a Jesucristo le surgió un competidor muy fuerte, Mahoma. ¿Cómo es su análisis de ese fenómeno?

—  Contesto con palabras de un pastor afroamericano, un cuento que anda por internet. ‘Si tu religión te lleva a matar a otra gente y a considerarla incrédula, mi religión me lleva a amarte. Y yo no quisiera pasar la eternidad bajo un Dios que hace matar a todos los que no están de acuerdo con él, prefiero estar con un Dios que ama a todos los que no están de acuerdo con él’.

–  No todos los musulmanes llaman a matar a los demás, como exigen los fundamentalistas.

—  Los fundamentalistas son un producto extremo del Islam, así como la religión cristiana ha tenido sus extremos que han sido superados por la Ilustración y el pensamiento de tolerancia que hoy se divulga y es patrimonio de la sociedad democrática de todo el mundo.

–  Al Islam le estaría faltando la Ilustración y alguna Revolución Francesa.

—  ¡Exactamente! En el mundo cristiano conocemos el mundo católico y el evangélico, que son muy amplios y abigarrados. Pero desconocemos, básicamente, la confesión ortodoxa. La ortodoxia, que son muchas iglesias también, tampoco ha pasado por la Ilustración. Recién, poco a poco está aprendiendo algunas cuestiones de tolerancia de otras formas cristianas. La punta la hizo la Iglesia Luterana en Alemania, después se extendió al catolicismo y ahora está llegando a la ortodoxia. Pero el Islam no ha tenido contacto directo con los pensadores de la Ilustración y con el racionalismo. Ojalá que los musulmanes moderados, que sí quieren eso, triunfen sobre los fundamentalistas.

Quién es

René Krüger es pastor de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata. Ejerció el pastorado desde 1974 hasta 1998, en Bovril, Lucas González y Gualeguaychú. Es doctor en Teología por el Instituto Universitario Evangélico ISEDET y por la Universidad Libre de Ámsterdam; también doctor en Historia por la Universidad Católica Argentina. Fue profesor titular de Biblia (Área de Nuevo Testamento) en el ISEDET y profesor adjunto de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina. Fue rector del ISEDET de 1999 a 2007 y director de la Biblioteca del ISEDET de 2007 a 2011. Ha sido profesor invitado en el Seminario Teológico Presbiteriano de México, el Seminario Evangélico de Teología, Matanzas, Cuba; en la Facultad de Teología de la Universidad de Heidelberg, Alemania; en el Seminario de la Iglesia Luterana en Rusia en San Petersburgo, Rusia; y en otras instituciones teológicas de América Latina y Europa.

Krüger nació en Hohenau, Paraguay, pero se nacionalizó argentino. Tiene 78 años, está jubilado y reside en Gualeguaychú. Está casado con Zulema Bauer, oriunda de Urdinarrain, tienen tres hijos y seis nietos.

Museo Itinerante de la Biblica “Dr. Martín Lutero”

El pastro Krüger y su esposa mantienen el Museo Itinerante de la Biblia “Dr. Martín Lutero”, muestra histórica y arqueológica con cientos de ejemplares de Biblias originales y réplicas, facsímiles, documentos, pergaminos y libros antiguos, la mayoría únicos en nuestro país. El Museo Itinerante de la Biblia, creado en 2014, lleva realizadas más de 50 exposiciones. Lo presentó a comienzos de mayo, en el Salón Esperanza de la IERP y en un momento libre de esa actividad, Krüger dialogó con Paralelo 32.

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