María Grande- Sin los ingresos que las termas sumaban mes a mes, muchas ciudades son las que pierden recursos, pero además, a esto hay que sumar otro problema que, en realidad, lo sufren todos los municipios: la caída de coparticipación y tasas. María Grande no es la excepción. Y por eso merece una atención distinta a otros municipios, porque vive no exclusivamente, pero sí en un porcentaje importante, del turismo. La situación es complicada. Las termas nutren al Estado de dinero. Y generan fuentes de trabajo. Pero cerradas, el contexto es otro.

El Presidente del Directorio de la empresa Termas de María Grande S.A. Francisco Altamirano, dialogó esta semana con Paralelo 32 y explicó que “Tenemos más de 30 empleados normalmente y en funciones actualmente son 8 los que están. Desde que suspendimos la actividad, intentamos lograr financiación mediante créditos para pagarles a los empleados. Tenemos ingreso 0, es todo egreso y sin previsión, porque esto no nos permitió prever nada. Y estaremos varios meses más así. Se habla de enero desde un escenario optimista y hasta de marzo del año que viene. Es un año calendario el que tenemos por delante”.

“En marzo llegamos a trabajar unos días, entró el 10 por ciento de dinero comparado con febrero. Estiramos la operatoria hasta el 18 de marzo, después ya no se pudo más. Suspendimos todo y tuvimos que devolver reservas de fines de Semana, de Semana Santa, de todo”, recordó.

Empleados y sueldos

En los últimos días el Gobierno Nacional empezó a abonar parte de los sueldos de abril bajo el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), que habilitó a paliar la crisis generada por el coronavirus. Fueron muchas las empresas que se postularon para el beneficio del salario complementario y en esa nómina está Termas de María Grande. Altamirano aclaró a este semanario que “Todos nuestros empleados están en blanco, por eso emitimos la información requerida a Nación que se encargará de pagar parte de los sueldos. De los ocho que están trabajando sí nos estamos haciendo cargo nosotros, apelando a reservas”.

Agregó que “En nuestro predio hay servicio de vigilancia las 24 horas y un servicio administrativo que funciona también. Desde esta semana se empezaron a hacer trabajos de mantenimiento y construcción, a partir de las nuevas habilitaciones que dio Nación”. Pero resaltó que “Más allá de cuestiones puntuales, la sensación que queda es que está todo prohibido. Las primeras medidas fueron en marzo, cerrando parques nacionales, luego provinciales, y a mediados de marzo se resolvió entre los operadores turísticos de nuestra provincia cerrar. El 17 fue eso y el 18 de marzo fue la suspensión definitiva”.

En relación al funcionamiento específico del lugar, aclaró que “Es importante aclarar que socios, cabañeros, que son titulares de dominio, pueden hacer uso de las instalaciones, porque les son propias. Lógicamente no hablamos de los servicios termales”.

Mirando hacia adelante, reconoció que “Lo único que tenemos claro es que ya nada será igual, que cambiará todo, desde la operatoria, la forma de trabajar, para lo que tendremos que capacitar al personal, además de reacondicionar muchas cosas, no solo infraestructura o espacios”.

Impacto

En el sector privado la cuarentena impactó de manera cruel. En relación al turismo, está todo paralizado. Muchos están entregando los locales porque alquilan y no los pueden sostener. La economía local está afectada, pero angustia más aún la incertidumbre sobre el futuro. El turismo será una de las últimas actividades que reanudará, y habrá que ver bajo qué parámetros.

Pese a que aún no se avizora cuándo se rehabilitarán, el municipio y el sector turístico ya vienen charlando sobre “el día después” de la cuarentena. “Hay muchas inversiones que se fueron haciendo en toda la ciudad, y hoy está todo parado. Siempre, hasta en los peores momentos, tuvimos construcciones y obras en marcha. Nunca pasó algo así. Siempre a partir de esto, con proveedores, contratistas, hotel, teníamos alrededor de 100 personas trabajando. La ciudad hoy está limpia pero triste”, graficó Altamirano.

“La política tiene que ser una herramienta para generar cosas o solucionarlas. Siempre tuve contactos, tanto con Main antes como con Solari ahora. El intendente prometió ayudar, gestionar para la puesta en marcha en cuanto se pueda. Termas no se salva solo ni María Grande puede crecer sin Termas, nos necesitamos mutuamente”, agregó.

Números

Al graficar los números que generaba Termas y las perspectivas que tenían, explicó que “Normalmente había un esquema para 7.000 turistas al mes, y trabajábamos para tener en un futuro cercano más de 10.000 por mes. Teníamos 70.000 turistas al año y queríamos alcanzar los 100.000. Veíamos el crecimiento, hasta el Coronavirus”. En relación a los posibles cambios que se generarán, dijo que “El termalismo tendrá que ser turismo y salud cuando volvamos. Bienestar es lo que hay que salir a “vender”. Una de las premisas es agua salobre, no se puede brindar termalismo con agua dulce, salvo agregando cloro casi en términos industriales, ya que lo que querés es combatir un virus. Hay que reconvertir todo para evitar contactos, mantener distancias, pero el termalismo deberá ir hacia allá. El turismo de recreación no se va a recuperar en el corto plazo”.

Entre las alternativas que trascendieron a nivel provincial, surge una posible reapertura paulatina, inicialmente con residentes de la ciudad, y luego con entrerrianos, de acuerdo con el panorama sanitario que vaya teniendo la provincia. “Tendrá que ser con un buen control sanitario, y espacios internos para el distanciamiento social en el predio, con reducción de la capacidad”, aclaró el entrevistado.

 

  • ¿Asistencia provincial?

El secretario de Turismo, Gastón Irazusta, en conferencia de prensa, hizo un repaso por las principales líneas crediticias que están disponibles, haciendo mención a las que se canalizan a través del CFI. “Se instrumentaron hace un mes y se logró una evolución. Se bajaron las tasas, se alargaron períodos de pago y se modificaron las facilidades para acceder, ampliando el rango de quienes pueden ser alcanzados», indicó. Dijo que, básicamente, hay dos modalidades: una con tasa del 6,5 por ciento, hasta 400.000 pesos, para los créditos a sola firma; y otra hasta 2,5 millones de pesos, con una tasa del 12,99 por ciento.

Altamirano, sin embargo, se mostró preocupado por lo que considera que son declaraciones con “Mucho ruido y pocas nueces”. Explicó que “La Provincia más allá de los anuncios que hace, no da ninguna ayuda concreta. El CFI pide “el ADN de San Martín” más o menos para otorgar ayuda. Son exorbitantes los pedidos. Es imposible acceder. Si estoy equivocado, que informen qué empresas accedieron a los supuestos beneficios, cuáles son, porque la realidad es otra. Estoy en contacto con el resto de los prestadores, y todos pedimos que pasen de la oratoria a la realidad”.

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