Nogoyá.- La pandemia de Covid19 ha puesto de manifiesto varias aristas en las comunidades del mundo. Nogoyá no es la excepción y desde el primer protocolo realizado ante un caso sospechoso de Covid-19, la postal se reitera. Han sido al menos cuatro operativos desarrollados en domicilios particulares donde acude la ambulancia, un equipo sanitario y la policía, podemos afirmar esto ya que siempre hubo testigos ocasionales que filmaron el arribo de los móviles sanitarios y como se desplegaba el operativo, subiendo el registro a redes sociales.

Esto ha sido cuestionado, ya que a la persona afectada se la priva de su derecho a la privacidad. Para colmo de males, en la ciudad no se han registrado casos positivos en personas que tengan una rutina que pueda establecer contacto con otras, por lo tanto, cuando se anuncia con bombos y platillos un caso sospechado, primero viene el escrache social de todos los que se apresuran a condenar a quien supuestamente enfermó, y cuando el hisopado demuestra que no está infectado por el Covid, las retractaciones y las disculpas no aparecen.

El miércoles 13 de mayo, la triste postal se repitió, un conjunto de desprolijidades dejaron al descubierto falencias de los servicios de salud.

Bien sabido es que el COES está integrado por el municipio, el hospital y la policía; el rol principal ante un caso sospechoso lo realiza el hospital San Blas, mientras que el municipio y la fuerza de seguridad aportan la logística necesaria para un posible traslado.

Es así que la fábrica láctea La Sibila decidió realizar un simulacro, donde se mostró como actuar para evacuar a una persona con síntomas desde el interior de la planta ubicada en Avenida Italia y Vivanco. Toda la situación fue filmada por un medio local que se acercó al lugar tras seguir la marcha de la ambulancia que llegaba al establecimiento industrial.

En la filmación se puede observar como dos agentes sanitarios evacuan de la fábrica a una persona en camilla y se disponen al traslado, allí son interceptados por el propietario de Fm Siglo XXI quien interroga al chofer de la ambulancia sobre lo que pasó y recibe como respuesta: “por los síntomas es un posible caso Covid-19” (primera falla; el chofer no debe informar). No convencido, el periodista insiste y vuelve a pedir al chofer que le repita lo que dijo y lo reafirma, en ningún momento se aclaró que se trataba de un simulacro. En ese momento, en la escena interviene el responsable de salud municipal, Claudio Daverio, que le indica al chofer “déjenlo en la esquina” y luego de que la ambulancia parte con sirenas encendidas, la actividad prosigue en el establecimiento lácteo y allí se queda el periodista.

Pero la historia no culminó allí, la ambulancia no se detuvo en “la esquina” como indicó Daverio, sino que arribó al Hospital San Blas con el supuesto paciente con síntomas de coronavirus. Eso despertó la alarma en el personal del nosocomio, la médica de guardia desplegó el protocolo y realizó el cambio de vestuario junto al cuerpo de enfermería para recibir al paciente. Justo en ese momento también había ingresado a la guardia un hombre con politraumatismos por haber caído de un árbol, el que quedó esperando hasta tanto se aislara y realizara el hisopado al paciente que ingresó desde La Sibila. Al conocer el despliegue, el médico neumonólogo a cargo del hisopado y responsable de informar al Departamento de Epidemiología de la provincia, viajó desde Hernández a Nogoyá.

Fuentes allegadas al nosocomio, detallaron a Paralelo 32 que los profesionales que atendieron al hombre que llegó en la ambulancia, mostraron su asombro al no comprobar fiebre ni insuficiencia respiratoria en el paciente, por lo que recomendaron la realización de una placa radiográfica. Justo  en ese momento el paciente habló e hizo referencia al simulacro y contó cual era su origen. Todo era un simulacro, del que evidentemente no habían sido avisadas las autoridades y el cuerpo médico del Hospital San Blas.

El simulacro debía hacerse para comprobar la coordinación interna de la empresa, para la atención de situaciones de emergencia. Si el hospital quiere hacer su simulacro para verificar si funcionan sus mecanismos de urgencia, es decisión del director en el momento que él lo crea conveniente.

Creciente malestar

El malestar no tardó en llegar. La prensa molesta por la falta de información acerca de la realización del simulacro y por no haber aclarado a tiempo de esta situación, pese a haber tenido más de una oportunidad. Las autoridades del hospital hicieron público su repudio, el director, Javier Ascua, se sorprendió por tal situación y repudió la falta de información hacia la institución por parte de los responsables del operativo de simulación. Incluso el hecho fue informado a las máximas autoridades del Ministerio de Salud de la provincia.

La órbita de la salud pública venía en tela de juicio en la ciudad, por eso llegó la ministra de Salud la semana anterior, para coordinar acciones y sobre todo para indicar como actuar ante cuadros de casos sospechosos, siempre respetando la autoridad del COES y dando también indicaciones respecto a la difusión de los organismos oficiales hacia la comunidad.

Está claro que la coordinación, que fue puesta a prueba, tiene un aplazo. El chofer que siendo consciente que estaba brindando declaraciones a la prensa, afirmó dos veces que el paciente del simulacro era sospechoso de Covid-19. Por otro lado el responsable de salud municipal, que podría haber aclarado la situación en el lugar y no lo hizo.

Párrafo aparte para la supuesta contraorden que recibió el chofer de la ambulancia, ya que en la fábrica le indicaron que culmine el operativo en la esquina, pero sin embargo culminó en el nosocomio, movilizando a todo el cuerpo médico que estaba en ese momento de guardia.

También quedó en claro la desinteligencia reinante y falta de comunicación entre las fuerzas integrantes del COES, ya que la policía y el hospital desconocían de la realización del simulacro.

Concluida la confusión, solo resta preguntar quién asumirá las responsabilidades de la negligencia, quien asumirá los costos del operativo, ya que el Hospital San Blás utilizó los equipos sanitarios que estaban destinados para los verdaderos casos sospechosos. Cofias, batas hidrorepelentes, guantes esterilizados, mascarillas, barbijos y demás elementos fueron utilizados tal como si se tratara de una situación real, incluso dejando de lado pacientes que requerían atención inmediata en el servicio de guardia.

Lo que se acordó antes y no se cumplió

Justamente esa mañana de miércoles, personal del Ministerio de Salud que había llegado a la ciudad, dijo: “Nogoyá está muy bien, lo que uno puede ver desde el Ministerio de Salud, es que está organizado. Hay mucha comunicación, lo que permite esta interacción entre municipio, efector privado y el sector público, que no es menor. Lo que resalté en la reunión es la comunicación; hemos estado en permanente contacto. Algo que no debemos olvidar, es que no importa si somos efector público o efector privado; la salud es una sola hoy para Entre Ríos”.

Además, el martes la titular de emergencias municipal Liliana Fontana, mantuvo reunión con directivos del Hospital y allí acordaron que antes de llegar al San Blas, el Centro de Emergencias debía comunicarse con el nosocomio avisando la situación del paciente que trasladan, para evaluar y ver por dónde debe ingresar.

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