La bajante del río Paraná comienza a preocupar cada vez más a las provincias del nordeste argentino. Confirmando la situación, la Entidad Binacional Yaciretá (EBY), que administra la represa hidroeléctrica de Yaciretá, advirtió esta semana que el nivel del caudal en la zona ya es el más bajo desde 1978, con 10.900 metros cúbicos de agua que pasa por segundo por la represa hidroeléctrica que comparten la provincia de Corrientes y la República de Paraguay.

Debajo de lo normal

A través de un comunicado, EBY explicó que “los caudales circulantes en el curso del Paraná, desde su confluencia con el Paranapanema en Brasil, están muy por debajo de lo normal”, lo que podría dificultar la navegación. La entidad binacional detalló que, si bien “es esperable que hasta fin de año haya un repunte en el volumen de agua” en el río, “con la información disponible hasta la fecha no es posible establecer con suficiente precisión a partir de cuándo podría comenzar a revertirse la actual coyuntura”.

“A la altura de Yacyretá, el caudal medio del corriente 2019 es el segundo más bajo de la serie de referencia 1971-2018, con unos 10.900 metros cúbicos por segundo, luego de los 10.500 metros cúbicos por segundo de 1978”, precisó el comunicado.

En el puerto de Ituzaingó, cercano a la represa, el hidrómetro marcaba el lunes 80 centímetros, muy por debajo de los 3,50 correspondientes al nivel de alerta. En tanto, los principales reservorios emplazados en la cuenca del Paraná contaban con un “almacenamiento ponderado próximo al 30% de si reserva normal de agua.

Recomendaciones

Prefectura Naval difundió una serie de recomendaciones para los navegantes que quieran circular por el Paraná; que incluyen algunas medidas de precaución como la de avisar al Club Náutico, a la guardería, a un familiar o a la dependencia jurisdiccional de esta fuerza de seguridad antes de zarpar, por si ocurren accidentes ante la presencia de bancos de arena y obstáculos imprevistos o no señalizados que emergen con las aguas bajas.

El organismo de seguridad fluvial aconsejó “respetar las zonas de privilegio para la práctica de las diferentes disciplinas náutico deportivas, navegando a una velocidad mínima compatible con la maniobra”, contar “a bordo con chalecos salvavidas suficientespara la totalidad de la tripulación” y que los menores de edad siempre lo lleven colocados.

Impacto económico

En agosto pasado, la Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que la bajante extraordinaria del Paraná “tiene un impacto sobre el volumen de mercadería que efectivamente se logra cargar en los buques que están a la espera o en muelle en los puertos del Up River y, en consecuencia, sobre el costo para los operadores de todo el sistema” ya que se produce la probabilidad es que los buques tengan que cargar dos pies menos de mercadería que los 10,36/10,51 metros habituales”

La situación afecta al gran complejo portuario que circunda a la ciudad de Rosario, que en 70 kilómetros de costa que van desde Arroyo Seco a Timbúes, concentra 29 terminales portuarias, de las cuales 19 despachan granos, aceites y subproductos, contando 12 de ellas con fábricas procesadoras propias. Además, existen otras 8 fábricas aceiteras en la zona, totalizando 20 industrias en permanente producción.

Un antiguo ancla sale a la luz por la bajante del Paraná

La directora de Patrimonio Cultural de Corrientes, Marisol Maciel aseguró que la aparición del ancla a orillas del Paraná, se trata de “material arqueológico emergiendo por la bajante del río”.

Por su parte, el Instituto de Cultura convocó al especialista subacuático Amaru Arguezo y a la arqueóloga Mariña Nuñez Camelino, quienes explicaron que podría tratarse de la época de la Guerra de la Triple Alianza y que es “muy costoso” moverlo y su conservación, ya que “habría que mantenerla en un piletón con agua de similares características a la que la rodea actualmente”.

Maciel indicó, en declaraciones a LT 7 Radio Corrientes, que Arguezo explicó que “hay que llevar el ancla a otra profundidad del río si se la quiere mover”,.

También señaló que es necesario realizar “un trabajo arqueológico mucho más profundo en la costa. La Guerra de la Triple Alianza amerita que intervenga un especialista en campos de batalla. Es una deuda que tenemos, ya que, en esta zona, el 25 de Mayo de 1865, hubo un enfrentamiento muy luctuoso y sabemos que además fue Campo de Marte”, agregó.

“Debería estar en un museo, pero no lo puede remover cualquiera. Sin un proyecto de investigación serio, se arruina el lugar donde se excava”, aseveró.

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