Cada vez que pueden los médicos recalcan que: como toda droga, el ibuprofeno debe usarse de modo restringido y no como si se tratara de una sustancia inocua, sin efectos secundarios, “como un caramelo”. Una reciente revisión hecha en Francia respecto de la seguridad y conveniencia del fármaco destacó los riesgos de usarlo ante algunas infecciones (como anginas y otitis) en ciertas condiciones y pidió adecuarse a las reglas de su buen uso.

La alerta del sistema médico francés, a través de su agencia de control de medicamentos (conocida por las siglas ANSM), va en el mismo sentido. El de utilizar ibuprofeno en la dosis mínima y durante el período de tiempo más corto posible, debido a que para infecciones causadas por bacterias de la familia de los estreptococos (anginas, faringitis y otitis, pero también lesiones de la piel o varicela) se detectaron resultados contraproducentes: concretamente, empeoraban la infección.

Pero no se trata de la única alarma respecto del consumo desmedido de este antiinflamatorio no esteroide. En 2017 se publicó un estudio en el European Heart Journal que mencionaba que el ibuprofeno puede aumentar un 31% el riesgo de paro cardíaco. Y en el mismo sentido se ha expedido el organismo de los Estados Unidos que controla medicamentos, conocido como FDA, en general sobre todos los antiinflamatorios no esteroides (categoría que incluye al ibuprofeno tanto como al ketoprofeno).

Para hacer un uso responsable de un medicamento de venta libre, y evitar cualquier efecto no deseado, es fundamental seguir las especificaciones de dosis diaria y de duración del tratamiento que figuran en el prospecto. En Argentina, la presentación de ibuprofeno que puede adquirirse sin receta es la de dosis 400 miligramos y su ingesta no debe superar los 1200 miligramos por día, es decir, 3 comprimidos/cápsulas. Además, se sugiere consultar con un médico si no mejora, empeora el malestar tras 48 ó 72 horas.

La aclaración realizada por la Cámara Argentina de Productores de Especialidades Medicinales de Venta Libre, CAPEMVeL, se dio tras la alerta sanitaria lanzado en estos días por la Agencia Francesa de Control de Medicamentos (ANSM) acerca del reporte de empeoramiento de ciertas infecciones, como las causadas por estreptococo (responsable de otitis, faringitis, anginas, etc.), cuando son tratadas con antibióticos y analgésicos como el ibuprofeno y el ketoprofeno.

“Todas las agencias sanitarias acostumbran a emitir alertas al identificar alguna situación que les llama la atención. En este caso, observaron reacciones adversas que podrían haber sido causadas por el ibuprofeno en personas que tenían ciertas infecciones y a las cuales los médicos les indicaron antibióticos y un analgésico. Fue en el contexto de ese tratamiento que algunos pacientes tuvieron un empeoramiento que requirió internación. Una de las hipótesis es que tal vez la suma del analgésico y el antibiótico haya tenido que ver, pero es una alerta, no es una confirmación, ni hay evidencia que haya comprobado que existiera una relación directa”, explicó la Dra. Jimena Worcel, Directora Médica de la CAPEMVeL.

Desde la Cámara, señalaron además que las reacciones adversas que se dieron no son nuevas, son más conocidas a concentraciones de venta bajo receta (600 y 800 miligramos), con dosis diarias que duplican a la recomendada para la concentración de ibuprofeno como medicamento de venta libre y que podrían ocurrir en el contexto de uso de esta molécula. “Es importante dejar en claro que estos efectos no deseados aparecieron en el marco de un tratamiento médico, no en pacientes que habían comprado por su cuenta el ibuprofeno de venta libre y se ‘automedicaron’. Lo que ocurre es que, como el ibuprofeno tiene algunas presentaciones de venta libre, en muchos países la alerta no sólo fue dirigido a los médicos, sino también a la población general”, aseguró la Dra. Worcel.

Las recomendaciones de la agencia francesa se refieren fundamentalmente a utilizar la menor dosis de ibuprofeno en el menor tiempo posible, como con todos los medicamentos denominados de venta libre. De hecho, en la Argentina la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, ANMAT, indica que los medicamentos de venta libre “son seguros y efectivos cuando son usados apropiadamente. Además, están indicados para el tratamiento de síntomas y de enfermedades de fácil autoreconocimiento, deben ser empleados por un tiempo restringido (pocos días) y, en caso de persistir los síntomas, deben suspenderse y consultar con un médico”.

“A nivel local, la concentración más alta que se vende como medicamento de venta libre es la de 400 miligramos. En tanto que las concentraciones que van de 600 a 800 miligramos se venden únicamente bajo receta. Además, todos los productos de venta libre tienen en su prospecto el detalle de la dosis máxima diaria (en el caso del ibuprofeno de venta libre esta dosis es de 1200 miligramos, es decir 3 comprimidos/cápsulas por día, y también se señala que, si la condición de la persona no mejora, empeora o aparece alguna reacción no deseable, entre las 48 ó 72 horas de administración hay que consultar al médico”, sostuvo la Dra. Worcel.

A nivel mundial, desde hace varios años se habla de ‘automedicación responsable’ como la decisión de usar un medicamento de venta libre para un padecimiento que la persona conoce, que le resulta familiar, que es frecuente, sea leve o moderado, nada intenso, como por ejemplo un dolor menstrual, un dolor de cabeza o acidez estomacal.

Para la Dra. Worcel, el problema radica en lo que se conoce como ‘autoprescripción’, es decir, el acto por el cual las personas van a la farmacia sin la receta confeccionada por un médico y adquieran medicamentos que son de venta bajo receta, que son utilizados para condiciones más complejas y que precisan ser administrados en el marco de un tratamiento y seguimiento médico.

“En estos casos, más allá de que las personas no deberían intentar obtener este tipo de medicamentos sin la correspondiente prescripción médica, la responsabilidad recae sobre el agente sanitario de la farmacia, que está cometiendo un delito y es grave”, advirtió.

“En lo sucedido en Francia, tanto el ibuprofeno como el ketoprofeno habían sido recetados por un médico, por lo que es posible que la presentación indicada fuera mayor a la de 400 miligramos. Se sabe que a dosis diarias de 2400 miligramos (el doble de lo recomendado para venta libre), podrían producirse determinados efectos adversos con mucha mayor frecuencia”, reconoció la Dra. Worcel.

Desde CAPEMVeL, hicieron hincapié en la importancia de que la población general tenga en claro que en el prospecto de los medicamentos de venta libre encontrará, redactada en forma amigable y clara, toda la información que necesita para hacer un buen uso.

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