Por Delfina Torres Cabreros (La Nación).- Luego de volcar $125.000 millones a la economía mediante el programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo (ATP) y de confirmar que lo prorrogará una vez más para ayudar a cubrir el pago de los salarios de julio, el Gobierno analiza un sistema para reducir el alcance del programa sin cortar de un momento a otro la ayuda a las empresas, golpeadas por la pandemia de coronavirus; para lo cual el gabinete económico evalúa reemplazar parte de la ayuda actualmente canalizada vía ATP por créditos blandos -que podrían ser incluso a tasa 0%- destinados a esas firmas que hayan retomado la actividad pero todavía estén lejos de recomponer sus niveles de facturación.

Según datos del Ministerio de Producción, solo en las primeras dos rondas del ATP (abril y mayo) se aprobaron pagos por casi $93.000 millones que beneficiaron a 310.000 empresas y 2,8 millones de asalariados. En la tercera ronda, la mejora en la actividad generó una caída en la cantidad de firmas inscriptas y se ejecutaron alrededor de $32.000 millones, totalizando entre las tres rondas una suma de $125.000 millones.

La ayuda, que en un primer momento se pensó solo para el mes de abril, fue extendida a mayo y junio y estará disponible también para los salarios de julio, decisión que ya estaba definida desde la última videoconferencia de Alberto Fernández con gobernadores, hace dos semanas, momento en que también se anunció el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) por última vez.

Al igual que en el mes de junio, la magnitud de la asistencia del ATP dependerá de la ubicación de las empresas que lo soliciten. Las que se encuentren en una zona bajo régimen de Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio (DISPO) recibirán hasta un salario mínimo ($16.875), mientras que las que estén en un lugar donde esté vigente el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) recibirán hasta dos salarios mínimos.

Sin embargo, habrá excepciones, dado que el único criterio no será el geográfico, sino también el sectorial. Las empresas que correspondan a las actividades más golpeadas, como el turismo y las actividades culturales, podrán solicitar la máxima ayuda sin importar su localización.

Luego de la cuarta ronda del programa ATP el Gobierno espera comenzar a transformarlo, en línea con la expectativa de que la reactivación de la actividad productiva se generalice. Ayer, en una reunión del gabinete económico que encabeza el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, se evaluó como alternativa implementar créditos blandos, que incluso podrían ser de tasa 0%, para aquellos empresas que hayan vuelto a la actividad pero que así y todo no hayan logrado recuperar un nivel de facturación que le permita cubrir los costos. La idea, dicen, es seguir apoyando a esas firmas pero con métodos que permitan quitarle peso al fisco al disponer la obligación del reembolso.

Si se suman al ATP y el IFE los créditos a tasa 24% y los créditos a tasa 0% para monotributistas y autónomos, el desembolso del Estado en las primeras dos rondas supera los $600.000 millones.

Sin embargo, no significa una erradicación del programa, sino de una focalización; los sectores más golpeados podrían seguir disponiendo del ATP en su formato original. Algunos días atrás el Gobierno nacional conformó la mesa de pymes culturales, en el marco de la cual se presentaron medidas para ayudar al sector de las artes escénicas, como créditos tanto para el fomento de la actividad como para los trabajadores del rubro y también anticiparon la extensión del ATP hasta octubre.

Asimismo, en el sector del turismo las cámaras del sector le solicitaron al ministro Matías Lammens introducir en el proyecto de recuperación del sector extender la ayuda salarial hasta diciembre, considerando que le llevará estima que tardará alrededor de dos años en recuperarse.

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