María Grande- Hace unas semanas atrás en Paralelo 32 contamos la historia de un médico que debió atender un parto en el interior de una ambulancia, el domingo 12 de abril, durante el traslado que hacían desde María Grande al hospital materno-infantil San Roque de Paraná.

El héroe de esa historia en la que llegó al mundo el pequeño Matías es el Dr. Oscar Franco, de nacionalidad venezolana. Esa anécdota fue el puntapié para conocer una historia aún más emocionante, que es su propia historia de vida.

Ante las consultas de este semanario, las respuestas se hicieron esperar, el profesional de la salud inició su comentario pidiendo disculpas por esa tardanza y explicando las razones. “Vengo con días agitados, de mucho trabajo, yendo de un lado para el otro, ya que trabajo en varios lugares y toda la semana. No hay descansos ni fines de semana”.

Al recordar su llegada a la Argentina, explicó que “Llegué hace dos años, en febrero de 2018. Llegué a Buenos Aires, empecé a tramitar primero el DNI y la matrícula profesional después. Vivía con un amigo. Tenía que ver qué hacer, porque llegamos sin dinero, por lo que fuimos buscando cualquier trabajo, informal, lo que saliera, hasta gestionar nuestros papeles. Es lo que nos pasa a todos los hermanos venezolanos cuando llegamos a otro país. Queremos hacer las cosas legales, pero no es tan sencillo ni rápido ese trámite”.

Vivir mejor

El Dr. Franco afirmó a este semanario que “Vine a la Argentina por cuestiones económicas. Allá podía hacer un postgrado, pero actualmente está todo muy mal. Quería y necesitaba sobrevivir, hacer algo de dinero y estaba la idea justamente de hacer una diferencia económica y regresar después a Venezuela. Pero cuando emigra, muchas veces cambia todo, porque se hace una vida nueva. Hoy aquí estoy bien, tengo trabajo estable, me hice de compañeros, amigos y conocidos y estoy cómodo”.

Cuando millones de habitantes de un país abandonan en pocos años sus casas para buscar mejores condiciones de vida en el extranjero, hablar de éxodo podría no ser una exageración. Es lo que está pasando en Venezuela, donde la inestabilidad política, la hiperinflación y la crisis económica han empujado a miles de ciudadanos a buscar refugios en otros países. “Venezuela es un caos total, social, económico, con un país quebrado que hace salir, por todo eso, lo peor de las personas. Es una sociedad en estado de guerra, donde cada uno piensa en sí mismo, en cómo salvarse. Hay sobreprecios, especulación, orquestado todo esto por los altos mandos políticos. Hay desabastecimiento, robos, un mal manejo de la industria petrolera, y todo eso lleva al caos social y el empobrecimiento. El país hoy está quebrado. Mi vida allá era otra, con mi familia, pero todo eso, lamentablemente, ya quedó atrás”, dijo Franco a nuestro cronista.

El médico siguió su relato y resaltó a nuestro cronista que “Aquí trabajé de pastelero y daba clases a la noche a chicos de la UBA, a domicilio. Daba clases de farmacología, cardiología y anatomía. A partir de mi experiencia pude generar contactos que me permitieron dar esas clases, hasta encontrar un trabajo estable. En Venezuela me gradué ya a los 23 años y era preparador mientras estudiaba. Allí son solo cinco años de secundaria en todos los casos, es un sistema educativo diferente al de la Argentina. Lo cierto es que la Universidad nos paga una beca para dar clases así que la aproveché. Me gradué y estuve un año como profesor titular en la cátedra de Farmacología. A partir de ahí surgió la experiencia docente y el gusto por enseñar que traje a la Argentina”.

El día a día en la Argentina

Sobre las múltiples acciones en nuestro país, Franco dijo a Paralelo 32 que “Estando acá hice uso de esa experiencia y me inscribí en una academia de profesores para dar clases particulares. Gestioné mi matrícula y pude venir a Entre Ríos. Esperé casi dos meses por cuestiones protocolares, ya que siempre analizan el caso y después aprueban o no. Yo también estaba tramitando en Chile y salieron las dos habilitaciones casi en paralelo. Eran dos oportunidades, pero como ya estaba acá y tenía mi DNI, me quedé en la Argentina”.

El profesional de la salud explicó que “Empecé a trabajar en Paraná, después se dio la posibilidad de María Grande y ya me quedé. Me ofrecieron trabajar posteriormente en Islas del Ibicuy, en centros de salud de esa zona, y acepté. Me ofrecieron también la dirección de un centro de salud y por eso me mudé a Gualeguay a vivir. Pero en María Grande tomé cariño con los lugares y su gente y por eso no dejé el lazo con esta ciudad. Es la razón por la que sigo cumpliendo funciones, al menos los fines de semana”, dijo.

 

Sin horarios

“Todos los sábados a las 4.30 vengo desde Gualeguay y hago mi guardia. En Paralelo sigo con mi trabajo en Gualeguay y también tengo a cargo recorridos por Islas del Ibicuy, en mi auto, por los centros de salud de esa zona. Manejo yo, voy campo adentro en muchos casos. Sábados y domingos estoy en el hospital y desde el lunes recorro los otros lugares, así que la tarea es de todos los días, sin horarios ni fines de semana. Es agotador, pero disfruto mucho”, comentó el Dr. Oscar Franco.

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