La Asociación Gremial de Docentes Universitarios (AGDU) recordó “a través del decreto N° 29.337, firmado el 22 de noviembre de 1949, el entonces presidente Juan Domingo Perón eliminó el cobro de aranceles en las universidades”.

Según señaló, “esa decisión marcó un hito en la historia de la educación superior en nuestro país, ampliando por primera vez las posibilidades de acceso a los trabajadores y a todos los sectores de la sociedad”.

Apuntó también que “el proceso de democratización que se inició en ese momento se evidenció en el crecimiento de la matrícula de estudiantes, que de 80.292 estudiantes en 1950 pasó a 138.249 en 1955, es decir, un aumento del 72% en sólo cinco años”.

“Este 22 de noviembre, al cumplirse 70 años de la gratuidad universitaria en Argentina, desde AGDU ratificamos más que nunca nuestra firme defensa de la universidad pública, gratuita, democrática, inclusiva, libre, reflexiva y de calidad”, se remarcó desde el sindicato.

“Sostenemos que la educación debe propender a la igualdad cultural y social de la ciudadanía, y que es deber del Estado garantizar tanto el acceso como la permanencia en la universidad, a través de políticas de becas y programas de asistencia financiera para el estudiantado”, sostuvo la entidad.

Es clave “apostar por más inclusión de distintos sectores”

“La reflexión por esta celebración tiene que incluir el momento por el que estamos atravesando al cumplirse los 70 años”, caracterizado por “la embestida del neoliberalismo dentro de las universidades y en la subjetividad y los modelos culturales que impone, que tienen que ver con el individualismo y la meritocracia”, expresó Gabriela Álvarez, coordinadora de Asuntos Estudiantiles de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER.

En ese sentido, la docente de la carrera de Comunicación social e integrante de la Asociación Gremial de Docentes Universitarios (AGDU) remarcó: “Hoy celebramos los 70 años de la gratuidad pero hay muchos sectores en nuestra sociedad, e incluso adentro de la universidad, que no piensan que esto es algo progresivo y que el acceso a la universidad es un derecho. Piensan que es regresivo, que es un atraso, que la característica que tiene Argentina de la universidad pública no es un valor. Y eso tiene que ver con estos modelos culturales que imponen la idea de que lo masivo se degrada, que lo público y masivo no es de calidad”, cuestionó.

Luego afirmó que “la verdad es que la universidad argentina, a pesar de todos estos ataques, ha demostrado su calidad”.

“Hay ataques desde una matriz que sostiene la idea de seleccionar, restringir”, advirtió Álvarez y señaló que “el desafío es seguir pensando la universidad como un derecho, que siga ampliando esos derechos y que se vuelva cada vez más popular”. Apuntó que “eso sigue siendo un desafío porque hay políticas económicas, sociales y culturales, no sólo educativas, que restringieron”.

Más adelante reflexionó sobre el ataque a la gratuidad que, aseguró, “viene de dos lados: de uno están todas las voces que están a favor del arancelamiento, y del otro quienes plantean la selectividad en el ingreso. Y ahí se cuela de nuevo la meritocracia”. Sobre este punto remarcó que “hay que seguir trabajando no sólo por el acceso irrestricto, sino también por la permanencia y el egreso”.

“El decreto del 49 hablaba de la igualdad de oportunidad, de la gratuidad de los estudios de grado. Pero era algo que no teníamos garantizado con la ley de educación superior de 1995. Recién el 2015, con la modificación que introdujo Puiggrós, se modifica la ley y se vuelve a establecer que el Estado tiene que financiar la educación superior. Ahí de nuevo se la vuelve a pensar como un derecho”, recordó la docente de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).

Advirtió además que la restricción a través de la selección “también se puede dar adentro de la universidad, a lo largo de la trayectoria educativa”, tanto “desde la docencia, en las líneas de investigación y extensión, en las políticas que se instrumentan desde la gestión de la universidad. Desde todos esos lugares se puede volver selectiva la universidad”, acotó.

Señaló que ahora la UNER está por reformar su estatuto y en ese sentido consideró que “es un gran desafío seguir apostando a los valores que la universidad ya sostiene y que la reforma sea para ampliar derechos, para incorporar nuevas legislaciones de docentes y no docentes, y que no se cuelen estos modelos meritocráticos e individualistas”.

La docente universitaria se refirió también al cambio de gobierno nacional a partir del 10 de diciembre y aseguró que “todo hace prever que va a haber un cambio” de la política respecto a la universidad” y que habrá “más inclusión de distintos sectores y ampliación de derechos”. De este modo se podrá “seguir construyendo”, afirmó. “La universidad apuesta a la producción de conocimiento, a la valorización del capital científico tecnólogo y cultural, y a fortalecer la identidad de las distintas regiones de los pueblos. Tengo esperanzas de que al menos los modelos culturales que estuvieron presionando estos últimos cuatro años, ya no sean priorizados”.

“Hoy estamos cumpliendo 70 años de la gratuidad universitaria, pero cuando se hacen las ferias de carreras la gente pregunta cuánto hay que pagar. Y también están los sectores que prefieren la universidad privada. Creo que hay que volver a disputar el sentido de la gratuidad y de que la universidad es para todos. Y eso se disputa en el trabajo cotidiano y fortaleciendo la no selección en todo el transcurso de la carrera”, finalizó Álvarez.

Más voces

También la Asociación del Personal de la UNER (gremio no docente) recordó los 70 años de la gratuidad universitaria. “Celebramos y remarcamos este acontecimiento histórico trascendental, como parte activa de la comunidad universitaria, porque son medidas sociales que reconocieron el crecimiento cultural y social del Pueblo Argentino, en el actual contexto social y económico que atraviesa el país, debemos comprometernos para lograr la equidad, de manera tal que nuestras acciones deben estar dirigidas a garantizar el ingreso, la permanencia, la graduación y el trabajo en un modelo de país que tenga como meta el desarrollo y la atención de las demandas de la sociedad, como siempre lo ha hecho nuestra organización Unidos, Solidarios y Organizados”, se lee en un documento enviado a esta Agencia.

Por su parte, desde la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) se advirtió que “la pretendida invisibilización de esta fecha, lamentablemente ha formado y forma parte aún de un ideario de sectores políticos, sociales y económicos que se aferran a sus privilegios y buscan aplacar cualquier ampliación de derechos”.

“Son los mismos actores de la vida nacional que han armado componendas con las fuerzas militares y de seguridad, cada vez que se vieron afectados sus intereses, para perpetrar delitos de lesa humanidad, para sembrar violencia, para censurar a las propias universidades y expulsar a los científicos. Son los mismos que, ya con la democracia recuperada, han dictado letra detrás del telón del neoliberalismo, que empobrece y hambrea; los mismos que se enriquecen oficiando de patio trasero del poder trasnacional; los mismos que hoy quieren volver a la carga en América Latina para que los pueblos no despierten”, se cuestionó.

Además se remarcó que “por eso, reivindicar la Gratuidad Universitaria se vuelve imperioso en el presente, porque ha sido un pilar fundamental para que millones de argentinos y argentinas construyan su futuro apostando por una carrera, por el conocimiento y el saber, por la educación para transformar el mundo”.

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