Córdoba (Paralelo 32)- La riqueza del español proviene de las variaciones lingüísticas que matizan las distintas regiones de nuestro extenso país o imprimen color local en innumerables obras literarias. Estas variaciones, sin embargo, no nos impiden salvar distancias geográficas o temporales y entender tanto sonetos españoles del siglo XVII como la última película de un aclamado director mexicano. La necesidad de reflexionar acerca de dicha pluralidad se constituyó en uno de los hilos conductores que orientaron el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), celebrado el pasado mes de marzo la ciudad de Córdoba. El mismo se extendió durante una intensa semana y estuvo conformado por actividades culturales, encuentros con intelectuales, seminarios y paneles sobre los desafíos que debe enfrentar nuestro lenguaje. El encuentro, que sirvió para deleite de profesionales y público en general, fue celebrado bajo el lema: «América y el futuro del español. Cultura y educación, tecnología y emprendimiento».

Las dos primeras jornadas estuvieron destinadas a seminarios para profesionales de la comunicación y para profesores de lengua, el congreso propiamente dicho quedó inaugurado el día 27 por el rey Felipe VI de España y el presidente Mauricio Macri. La organización del evento estuvo a cargo del Instituto Cervantes, de la Real Academia Española (RAE) y de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), conjuntamente con el gobierno de la nación, la municipalidad y gobernación de Córdoba y la Universidad Nacional de Córdoba; y contó con la presencia de prestigiosos académicos, escritores, artistas y periodistas que conformaron una legión de 250 expositores

El ritmo que se vivió desde la sesión de apertura fue escalando en vertiginosidad a medida que el programa iba desarrollándose en simultáneo en las cinco sedes principales. Afortunadamente, la organización habilitó una aplicación descargable en móviles que permitía a los asistentes ir siguiendo todas las instancias en vivo al desplazarse de una locación a otra. De todo lo vivido, estos son los pasajes para destacar.

«Rayuela» de Julio Cortázar fue caracterizada como una novela que expresa lo mejor del ser humano por el premio nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, en ocasión de la presentación de su edición conmemorativa. Esta merecida ofrenda se sumó a homenajes rendidos a otros escritores y artistas que fueron reconocidos por su trascendencia y trayectoria, como Joaquín Sabina, Federico García Lorca, Atahualpa Yupanqui y Leopoldo Lugones.

Reflexiones sobre literatura, entre las que fue muy celebrado el panel dedicado a la poesía, que contó con la presencia de Elvira Sastre y Joaquín Sabina, que presentaron miradas diferentes sobre el presente de este género literario. A esto se sumaron presentaciones de recientes publicaciones tanto literarias como normativas de la lengua (libros de estilo, diccionarios y hasta un escatológico proyecto cordobés titulado «Culeao»).

En clave de humor, Marcos Mundstock (histórico integrante de Les Luthiers) se dirigió a la audiencia por videoconferencia, diseccionando frases y expresiones populares como me importa un bledo. «¿Alguien sabe lo que es un bledo? Algún día un ejército de bledos se lanzará sobre los hispanoparlantes para vengarse de tantos siglos de ninguneo», dijo el comediante durante su particular discurso.

El desarrollo extendido de la inteligencia artificial fue tema de análisis y planteó interesantes interrogantes ¿Tendremos una lengua más correcta o más pobre? ¿Se impondrá el español de un país por sobre el de otros? Partiendo de la afirmación de que “En un futuro inmediato, habrá más máquinas que personas que hablen nuestro idioma; somos las personas las que tendremos que decirles lo que queremos que ocurra con nuestra lengua” el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, destacó que ante los retos que presenta hoy la inteligencia artificial, lo más importante son las ciencias humanas, ya que ellas depende inexorablemente el “lenguaje” con el que la programemos.

El programa fue delimitado desde España con colaboración de los países que constituyen las otras 22 academias. Si bien el lenguaje inclusivo no fue uno de los ejes propuestos y, a entender de muchos, hizo falta más debate acerca de la centralidad ibérica del idioma, ambos temas se colaron en muchos de los paneles a lo largo del congreso. Sin embargo, en la ponencia de cierre del CILE la premiada escritora cordobesa María Teresa Andruetto presentó sus argumentos respecto a la uniformidad/variedad lingüística y a la consideración del lenguaje inclusivo o no sexista y logró demostrar la necesidad de atender estas temáticas con sus elocuentes conclusiones, que sobresalieron como ejemplo de estilo. La autora demandó que las instituciones que regulan la lengua se hagan cargo de representar las variedades lingüísticas americanas de una manera más justa, y no considerarlas meramente como formas folclóricas, o americanismos. En cuanto al lenguaje inclusivo, criticó que no haya habido ni un solo debate sobre un tema en los paneles. Por último dijo estar segura de que «La uniformidad no es el camino para que la lengua que compartimos se mantenga viva; si hay riqueza en esta lengua nuestra, esa riqueza no está en la rigidez sino en la posibilidad de aceptar la potencia de lo diverso y de lo múltiple».

El congreso también se vivió en las calles de la ciudad ya que, para deleite de los asistentes y del público en general, paralelamente a las sesiones plenarias y paneles se desarrolló el Festival de la palabra. Este consistió en más de 400 actividades culturales gratuitas dispuestas en unos 50 espacios públicos, desde encuentros con escritores y editores, muestras visuales, radios abiertas y performances hasta importantes números artísticos por las noches; entre estos últimos sobresalieron particularmente el espectáculo ofrecido por Les Luthiers (ante nada más y nada menos que 25.000 personas) y el cierre, que contó con la presencia de Soledad Pastorutti y Jorge Rojas, ambos en un escenario montado para tal fin en la Ciudad Universitaria.

Los números de las letras

  • 18 países tienen al español como lengua oficial y se habla en 22 naciones.
  • 93 mil palabras recoge nuestro diccionario, y más de ocho mil no son reconocidas como válidas por los correctores de Word ni por Google.
  • 577 millones de personas hablamos español en el mundo, y seremos 740 millones a fin de siglo. Es una de las lenguas con más crecimiento en la enseñanza de los colegios secundarios de los países de habla no hispana.
  • El nuestro es el tercer idioma más hablado en el mundo, después del chino mandarín y del inglés.
  • Para fines del siglo 21 serán cerca de 741 millones de personas las que hablarán español en el mundo, mientras que en apenas cinco o siete años más serán 780 millones de máquinas las que hablarán este idioma.

 

Por Verónica Girbau para Paralelo 32

Verónica es traductora e intérprete de inglés, profesora de inglés técnico y se está especializando como correctora de español. Actualmente forma parte de BLA, un pool de linguistas que brindan servicios de traducción, capacitación e interpretación de conferencias.
veronica.girbau@gmail.com.

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