Victoria.- Es un profesor que entiende que cada día es una buena posibilidad para escribir su propio librito, para crecer con sus propios métodos y no poner techo a la creatividad. Es agradecido de la música por todas esas cosas que lo acercan a la gente en lo cotidiano, siente que quienes reconocen su trabajo le demuestran cariño y destacan lo que hace. César Díaz (35) ‘El Colo’, cuenta que disfruta muchísimo las clases junto a sus alumnos, que son de todas las edades. Puede animarse a un tango o a cualquier otro género, pero afirma que lo suyo pasa por el rock nacional y por Charly (García).

En la charla en su estudio no faltan los instrumentos musicales, cada uno tiene un valor particular para el entrevistado y también para muchos de sus alumnos que aprenden  y ensayan las primeras melodías con esos instrumentos. Cuenta que su relación con la música tiene la influencia directa de su padre ‘Héctor’ (Díaz). “A él siempre le gustó la música, escuchábamos mucha música, todavía me veo sacando la guitarra del placard o probando hacer música con un pequeño teclado. Y cuando tuve 11 o 12 años empecé a hacer las cosas un poco más enserio como autodidacta, para después poder formarme y comenzar la Escuela de Música y con profesores particulares”, recuerda sin dejar de mostrar la tensión propia que invade muchas veces cualquier entrevista por lo feliz del momento, o por no dejar nada de lo importante de lado en las respuestas.

Ejerció la docencia  durante siete años y dejó de hacerlo hace cuatro, por motivos que básicamente tienen que ver con sus convicciones y no por estar en contra de la carrera docente o los docentes, “como estudiante del profesorado en Música podía dar clases, me falta cursar una materia para recibirme, no lo hice por renegar del sistema educativo, tuve un inconveniente en una escuela privada y me negué a cursar la última materia, que es justamente piano. Yo ejecuto el piano sin problemas, pero todavía no la rindo porque siento estar en contra del sistema, cuando llegue el momento quizás la voy a rendir, pero por ahora no creo que haya llegado, de todos modos doy clases particulares donde no tengo techo para enseñar y voy desarrollando mi propio librito, mis propias formas de enseñar, considero que no hay que tener límites para enseñar o para desarrollar la creatividad”.

Al estudio de César, que está abierto a sus alumnos de lunes a viernes desde las 9 a 21hs, van a clases de guitarra y hacer música en general, personas de todas las edades. Sostiene que todos pueden hacer música, que no hay edad, lo que no significa que cualquiera va a poder ser un artista de primer nivel en esto, al menos dice que no garantiza nada a nadie porque cada uno hace su propio camino de acuerdo a lo que quiere, por supuesto también al tiempo que quiera dedicarle y a sus condiciones, “a todos les digo que se puede aprender, mientras existan ganas, y no importa la edad, en mi taller de música tengo niños, adolescentes y adultos, algunos muy mayores y sin embargo están felices de venir a cada clase y eso se percibe. Trato de vivirlo con la misma alegría de aquel que va logrando avances y tiene ganas de aprender todos los días o se esfuerza por hacer lo que lo pone bien, cantar, ejecutar un instrumento etcétera”, reflexiona.

César, ‘El Colo’, suena familiar a quienes lo acompañan en cada actuación, tiene un vínculo muy especial con Apafadi (Asociación de padres, familiares amigos y personas con discapacidad), que surgió cuando una vez desde la municipalidad lo convocaron para ser jurado en una edición de los carnavales de la ciudad. Allí pudo compartir muchísimos momentos con integrantes de esta entidad, “fueron surgiendo algunas posibilidades de poder trabajar con ellos, se fue dando el buen trato, fuera de lo que en ese momento nos convocaba  -y donde cada uno cumplía un rol especifico-, y armamos un proyecto. Ellos no solo me vieron como ‘profe’ sino que, creo, valoraron la amistad y confianza que habíamos logrado. Así surgió un camino muy lindo que empezamos a recorrer con un proyecto para llevar adelante y lo seguimos haciendo desde hace casi tres años. Es un espacio hermoso con quienes tengo un vínculo de amistad y donde siento que estoy con la gente más pura que existe en el universo”.

Al hablar de estas personas tan especiales, Días los describe como “personas que no tienen maldad, directamente no la conocen, entonces te das cuenta que es un lugar que te aleja de lo tóxico que puede tener lo cotidiano. No había trabajado nunca con chicos con capacidades diferentes y resultó una experiencia muy linda, tenía una pequeña y escasa formación del profesorado, pero me planté de la manera más simple y así fuimos avanzando sin diferencias a mis clases en mi salón, hago todo igual y todos responden de la misma manera y disfrutan muchísimo de lo que hacen“, destaca.

La Escuela de Música

Como muchísimos ex alumnos de la Escuela de Música siente que es un lugar que la mayoría de las personas no conoce o no tiene conciencia que existe. “Obviamente que me gustaría que la escuela de Música estuviera mejor, pero debo decir que siempre da pasos hacia adelante, se hace todo con mucho esfuerzo y es una opción importantísima para todos aquellos que quieran seguir formándose en lo que les gusta”, expresa. Por otro lado siente que además de lo que hace el Estado, la comunidad de Victoria debería conocer un poco más y sumar esfuerzos para que tenga más y mejores espacios.

En cuanto a referencias musicales, la música de El Colo pasa por el rock nacional sin que falte algo de la rica y extensa obra de Charly García. Ha sido además un admirador de siempre de la increíble voz de Freddie Mercury, aunque si de admiración se trata, pone a su papá en el lugar más alto de cualquier podio.

Canciones Compartidas

Antes de cerrar la nota hace saber que en la noche del sábado 29 de septiembre en la Sala de la Sociedad Italiana se llevó a cabo una nueva edición de ‘Canciones Compartidas’: “es una exposición de todo lo logrado por los alumnos. Todos cantando a sus hijos, a sus padres, a quienes más quieren y respetan, porque es eso lo que sucede, una experiencia que me llena de orgullo y puedo disfrutar aunque sea un momento sentándome tranquilo en una butaca de la sala y por suerte en esta nueva edición colmó las expectativas de todos, fue a sala llena y fue brillante”, resalta, y se lo observa feliz por ‘el acontecimiento’, porque así lo siente y así lo demuestra, con emoción, esa que genera cualquier situación en la vida donde además de entrega y esfuerzo se hace con la cuota de amor que la circunstancia merece.

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