** Otra vez época de candidatos tratando de caerles bien a los sufragantes 2019. ¿No es mucho cada dos años? Año por medio te salen a bancar los mismos que te han metido siempre las manos en los bolsillos, montados en el beneficio de nuestra endeble memoria, ocupados en vender su imagen y algunas ideas adaptadas a lo que la ciudadanía promedio quiere escuchar.

** En campaña se trabaja mucho sobre el presente. Unos lo imaginarán mucho mejor de lo que sentimos los padecientes, otros saldrán a empeorarlo con su mirada descalificadora. Todos coinciden en algo; son optimistas en cuanto al futuro: “si no lo fuésemos no podríamos trabajar en política”, justifican. Pero el optimismo puede fallar ¿verdad?, o al menos no parece que haya ayudado mucho en las últimas décadas.

** Es su trabajo, hay que entenderlo. Cualquier manual básico del precandidato comienza con el FODA. En obediencia a este principio analítico, todo pretendiente opositor se reúne con su equipo a trabajar en el FODA, analizando sus características internas (Debilidades y Fortalezas) y su situación externa (Amenazas y Oportunidades). Por su lado los oficialistas analizan las fortalezas y debilidades de la oposición para saber dónde cargar las tintas de sus discursos. Ninguno lo estudia para superar lo malo y mejorar lo bueno; lo hacen para garcar al otro.

** El segundo punto básico del candidato consiste en ofrecerse en sacrificio sobre el altar de las grandes causas nacionales y por el bienestar general. El candidato nunca será alguien que se inmola en la conquista de sus ambiciones personales o para demostrarle a su mamá que él no es un fracasado como suponía ella hasta que él cumplió treinta años. Jamás. Un candidato siempre buscará el triunfo movido por una desgarradora aflicción por lo mal que lo está pasando en “un país de 40 millones que produce alimentos para 60 millones” (eslogan estúpido pero muy eficaz).

Te cobramos nada y te damos dos                 

** Todos los discursos muy lindos, hasta te incluyen promos de 2 x 1. Después de todo a los candidatos los asesoran especialistas en marketing. Ambos bandos –oficialistas y opositores- analizan las flojeras propias y se ejercitan en técnicas de defensa y contraataques. Sintiéndose iluminados, aprovechan su luz para alumbrar todos los cadáveres que el opositor guarda en su placard (¿quién no?), entendiendo que no hay mejor defensa que un buen ataque. También usa técnicas futboleras; tras una patada a los testículos del adversario alza las dos manos en actitud de ‘ni lo toqué’.

** Hace mucho que las contiendas políticas no se resuelven con el reglamento del boxeo; se usa una mezcla de kick boxing y las azotadas de Titanes en el Ring, donde parece que se matan y en el tercer tiempo se toman una birra juntos mientras programan alianzas para futuras presentaciones. Por supuesto que broncas en serio habrá siempre, después de todo se trata de conseguir un buen trabajo y en lo posible beneficios parecidos para familiares y amigos.

¡Se larga un tapado!                     

** A instancias de “amiges” que me preguntan si me postularé para algún cargo electivo importante, porque especulan con prenderse en algo (viste como son), les hago saber que elaboré algunas ideas que me proyectarían a cargos electivos en cualquier país del mundo donde la gente aún no esté avivada. Acá es difícil, el electorado ya aprendió demasiado escuchando discursos y viendo sus resultados.

** Copié ideas exitosas de países desarrollados, todas buenísimas, preste atención. Seré un candidato que prometa un proyecto educativo que en veinte años nos volverá a colocar en la avanzada mundial de las naciones más educadas. Otros pobres tipos saldrán a prometer que no faltará tiza en los pizarrones, ni chocolatada en los comedores, y solución para el transporte escolar. Mis asesores y encuestadores me dicen que mejor olvide mi proyecto y le robe la idea a estos últimos, después de todo es lo único que podré cumplir y el resto del tiempo me lo pasaré negociando con los sindicatos o arreglando quilombos internos.

¿Hay o no hay equipo?               

** ¡No cederé ante los personeros del desaliento y el vamo-pa-trá!, o quizás sí. Por ahora me quedé sin equipo, lo perdí cuando les presenté mi plan para ganar el voto de “les ciudadanes” (si no les hablo canchero no me escucharán) de 16 a 18 años. Tengo una brillante idea, avalada por los más reconocidos pedagogos del país, y se la voy a contar a los chicos. Consiste en evitar que el 50% de ellos deserte del secundario y que todos, no solo el 30% como ahora, aprendan a interpretar textos y hacer una regla de tres simple. Y nadie se va de la escuela hasta no haberlo aprendido. Entenderán que es por el bien de ellos.

Cuando se la expliqué a mi equipo de colaboradores (si digo colaborador-”es”, me estoy refiriendo a ambos sexos ¿o no?) se fueron sin saludarme. Me dejaron solo. ¿Qué más se podía esperar?… son jovatos y jovatas de más de 35 años.

** Uno solo de ellos, por Whatsapp, me dijo: Te lo voy a decir porque sos un buen tipo… si llegas a ser gobernador, es tu turno de elegir entre los que te prestaron apoyo en la campaña, a alguien para poner al frente de la cartera de Educación. Será alguien con experiencia, que ha llegado al final de su carrera docente. ¿Y qué hará sino aplicar lo que hizo en los últimos 30 años? ¿What renovación? ¿What revolución educativa? Y si nombras a una persona joven, corres el riesgo de que no interprete textos o sea uno de los que no pueden hacer una operación matemática simple.

Los ideales no garpan                

** ¡Qué macana! Tenía el discurso perfecto para ganar: “Se acabará la vagancia, el que quiera ingresar a la universidad deberá quemarse las pestañas estudiando para un buen examen de ingreso. Se acabó ir a hacer sociales a la facu perdiendo su tiempo a costa del Estado. ¡Y el que quiera politiquear, las asambleas serán fuera del horario de clases y fuera de la facu!”

** Pero buhéh, necesito equipo. Mañana los llamo y les pido que vuelvan, podemos negociar, puedo decir que además del ingreso irrestricto y ningún plazo para aprobar materias, les vamos a proporcionar un termo y un mate con yerba al ingresar y sandwichitos triples a la salida. Nos dará más chance.

¡Qué otra! Después de todo, para arreglar la provincia o el país primero hay que ganar una elección.

** Me pusieron algunas condiciones: que me meta en el morral el DNU declarando que a partir de la fecha los derechos humanos serán para los humanos derechos. Y eslóganes tipo: “para los que maten sin piedad, justicia pero nada más que eso”.

Olvidate, solo nuestro general pudo decir “para el enemigo, ni justicia” y mirá donde está hoy.

Ta bien. ¿Qué otra? ¡Ta bien!, lo importante es ganar, los ideales no garpan.

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