Donde no hubo medios para registrar los presentes que van eslabonando la historia, hubo fotógrafos. Gracias a las imágenes que estos artistas y buscavidas registraron a lo largo del tiempo, hoy podemos reconstruir la historia inédita, rescatar anécdotas y situaciones, y sobre todo a las personas que causaron impactos favorables a la sociedad y fueron olvidadas. Y las casas de familia representan el mayor repositorio fotográfico, tesoro que se pierde a medida que los descendientes se despojan de ellas.

La imagen que acompaña hoy nuestra mirada retrospectiva es la de un automóvil muy particular y llamativo para su época, seguramente requerido por las novias camino al templo para su consagración matrimonial.

Para quien no se detenía en detalles, aquella “nave” bien podía representar un costoso automóvil americano, sin embargo era fabricado artesanalmente en un taller de Crespo, el de Eleuterio Sacks. En cuanto a la cantidad, solo se sabe que no produjo muchas unidades; tres o cuatro autos y un par de camionetas; y la producción cesó a fines de la década del ’50 o comienzos de los ’60.

Nos cuenta Héctor Oriol, nacido en 1941, que en su adolescencia, con 14 o 15 años, frecuentaba el taller del famoso armador de automóviles exclusivos, viéndolo ensamblar chasis y motores, moldear chapas y hasta realizar el trabajo interior de tapicería y la instalación eléctrica.

“Eleuterio armaba todo; compraba el chasis, el diferencial, la caja de cambios, el motor, por ejemplo de un Chavrolet 38 ó 40. Se iba a Buenos Aires y se traía todo de Warnes, lo armaba y después hacía la carrocería sobre ese chasis y motor y todo lo demás. Le moldeaba las puertas y el capó, era un chapista excepcional. Tenía una prensa y lo demás, con su habilidad y un martillo les daba las formas curvas a las puertas y el capó” (edic. de P32 del sábado 10 de nov. 2018)

Recuerda Oriol que en lo de Sacks había un catálogo de autos de Estados Unidos del cual copiaba algún modelo de carrocería de los que no llegaban a nuestro país, y su memoria aún registra dos camionetas Skoda con diferencial articulado, que salieron de ese lugar.

La historia de esta figura señera de nuestro pueblo es rica y extensa, hasta que migró a Santa Elena (ER) tentado por la empresa que explotaba el emblemático frigorífico de esa ciudad, para hacerse cargo del área de mantenimiento.

Crespo, cuyas calles se multiplican en los loteos perpetuando nombres de ex vecinos y vecinas de vida meritoria pero también algunos de escasos antecedentes para avalar ese honor, le debe un espacio destacado a figuras como Eleuterio Sacks (genio creador y apoyo indispensable para las industrias de la época), o Santiago Klug (primer periodista e historiador de nuestra ciudad), como varios otros que no mencionaremos para no distraer el objetivo de evocar a este hombre excepcional, capaz de resolver los problemas más complejos de la industria local y hasta de fabricar máquinas, ya fueran para la industria textil como para cortar cartones destinados a casilleros de huevos.

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